El arreglo del Badén de Marchamalo, a buen ritmo

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Los vecinos del barrio marchamalero de El Badén ven cada vez más cerca la solución a la mayoría de sus problemas. Adjudicadas el pasado mes de noviembre mediante subasta pública, las obras de urbanización de este barrio, perjudicado a lo largo de la historia por sus particulares condiciones, avanzan en la actualidad a buen ritmo una vez superada la fase de realización de catas y toma de medidas.
La madrileña SEOP, que dejó en 178.235 euros los 211.228 euros fijados en un principio para la realización de la obra, es quién está haciéndose cargo de una actuación cuyo montante final tendrá una financiación especial debido a su singular naturaleza. El plazo de ejecución previsto desde que se iniciaron las obras es de seis meses.
El proyecto urbanizador de El Badén viene a regularizar la complicada situación, por precaria, en la que se mantenían los edificios que conforman esta zona de residentes al noroeste de Marchamalo, siguiendo la carretera que une al municipio con Usanos. Así, esos poco más de 178.000 euros serán costeados prácticamente en su totalidad por los vecinos, que recibirán cierto apoyo del Consistorio marchamalero (abonará un 10 por ciento del coste total).
Los vecinos que ocupan estos inmuebles, asentados desde los años 60 sobre suelo recientemente calificado como urbano, convivían diariamente con barro, bajadas de agua y ausencia de canalizaciones y alumbrado público a causa de las condiciones especiales de su zona. Esta circunstancia verá ahora su fin con la ejecución de este proyecto urbanizador, que traerá a la zona canalizaciones, saneamientos, alumbrado público, pavimentación y aceras, y cuya resolución final ha costado más de cinco años de negociaciones entre los vecinos y el propio Ayuntamiento para buscar la fórmula de financiación más idónea, calibrando al final las aportaciones particulares en función de los metros cuadrados de terreno en propiedad.
El aspecto de la zona no había cambiado desde que se construyeron las viviendas, entonces se hicieron realidad gracias a un convenio del único propietario de los terrenos con el Ministerio de la Vivienda. La primera intención era crear un cortijo similar a los de Extremadura, aunque no fructificó, algunas de las naves nunca se llegaron a utilizar para este fin.