El Aula de la Energía de Maranchón pone en valor el eólico más grande de Europa
01/10/2010 - 09:45

Por: J. PASTRANA. GUADALAJARA
PARQUE EÓLICO DE MARANCHÓN
Compagina la transmisión de conocimientos teóricos con la realización de ingenios relacionados con las renovables
Desde que comenzase a funcionar, a finales del mes de febrero, el Aula de la Energía que Iberdrola Renovables ha puesto en marcha en Maranchón ya ha recibido a unos 1.200 niños. Hemos estado recibiendo la visita de un colegio casi todos los días, indicó Arturo Rodríguez, responsable del Aula de la Energía de Maranchón. Cada uno de los grupos que se acercan hasta aquí está compuesto por 40 niños y dos o tres profesores. Para visitar las instalaciones, se forman subgrupos y mientras unos se dirigen a la sala de maquetas, en la que se les imparten a los visitantes conocimientos teóricos sobre las distintas energías que existen, los otros se acercan al taller.
Aquí hacen un trabajo relacionado con las renovables que va desde una rueda hidráulica hasta un cargador solar de pilas. Después del intercambio de puestos, se les proyecta un vídeo de unos cinco minutos en el que se explica cómo está construido un parque eólico. Todos estos pasos sirven como preparación para el final de la excursión, la visita al propio parque eólico. Uno de nuestros objetivos al montar este aula era que la gente tuviera un contacto directo con el parque eólico. No hay nada como estar debajo de un aerogenerador para ver si es compatible con el terreno o no, comprobar cuánto suena... .
Chema Muñoz es uno de los monitores que trabajan en el Aula de la Energía. Según indica, las actividades que se realizan en el taller varían según la edad de los estudiantes que acuden a conocer las instalaciones. A los de tercero y cuarto de Primaria se les enseña a construir una rueda hidráulica. A partir de ahí, la naturaleza de los proyectos se va complicando. Los de quinto y sexto se entregan a la tarea de dar forma a un anemómetro, un instrumento que sirve para medir la dirección y fuerza del viento. Los de primero y segundo de ESO dan un paso más y acometen la tarea de construir un aerogenerador que, en el caso de los de tercero y cuarto, es además orientable. Por último, a los de Bachillerato se les enseña a hacer un cargador solar de pilas.
Muñoz asegura que durante esta jornada los niños se lo pasan genial. Además de enseñarles a construir uno de estos aparatos, también se les hace una introducción a lo que verán posteriormente en el parque eólico. La experiencia se completa con una entrega de fichas a estudiantes y profesores. En el caso de los primeros, en ella se incluye un esquema con las instrucciones necesarias para construir otro dispositivo como el que han elaborado en el aula. En cuanto a los docentes, en su caso se les entregan fichas de más artilugios e información complementaria sobre las renovables.
La duración de las visitas que los grupos escolares realizan al Aula de la Energía construida en Maranchón suele ser de unas tres o cuatro horas, ya que están pensadas para que los jóvenes puedan pasar toda una mañana en el municipio. Nuestra intención es que tuviesen una duración similar a la de la jornada escolar.
Aunque por el momento la actividad formativa está centrada en los alumnos, la iniciativa también busca alcanzar otros colectivos. De cara al verano, indica Muñoz, se están preparando cursos sobre ahorro en el hogar y concurso que se impartirán a distintas asociaciones.
Diez años formando
Según indica Arturo Rodríguez, desde el año 1999, cuando se instaló el primer parque eólico en Higueruela (Albacete), Iberdrola ha realizado un trabajo activo en el campo de la educación. Ha sido un programa muy exitoso que ha tenido un gran recibimiento en el ámbito escolar. En la actualidad, hay cuatro aulas de este tipo funcionando. Una de ellas se encuentra en Higueruelas; otra en Villacañas (Toledo); Sisante (Cuenca) y ahora Maranchón.
Con la creación de este aula aumenta el interés de un emplazamiento que ya había reunido suficientes méritos como para llamar la atención mundial. Gracias a sus más de cien aerogeneradores, el complejo eólico de Maranchón, formado por siete parques, se ha convertido en el más grande de Europa. Además de los niños, hasta él se desplazan personas provenientes de países como Estados Unidos. Las personas que se desplazan hasta aquí también pueden comprobar la compatibilidad que existe entre el parque y los usos tradicionales de la tierra en la que se asienta. Así, actividades como el pastoreo o la recogida de setas, típica de la zona, continúan adelante. En algunos casos incluso han mejorado, porque ahora las carreteras pueden ser transitadas por vehículos normales. El interés que despierta este emplazamiento es tal que, además de las visitas de políticos, hoy mismo estaba previsto que se grabase en él un documental de la BBC.
El responsable del Aula de la Energía también recordó que no es necesario acordar una cita con nadie para poder acercarse a ver uno de los aerogeneradores que componen este gran complejo eólico. Sólo es peligroso acercarse a ellos cuando hay lluvia, nieve o frío. El interés que despierta entre la sociedad una construcción de este tipo es una más de las ventajas que ofrece a la localidad de Maranchón. En la actualidad, unas cien personas diarias llegan hasta el municipio, entre los aproximadamente 50 trabajadores del parque y las visitas de colegios.
Cien personas diarias y 4.000 euros anuales por molino
Con el aula de la energía, son casi cien personas diarias las que el complejo eólico creado por Iberdrola lleva a la localidad de Maranchón. Aparte de los cerca de 40 alumnos, más sus profesores, hay que contabilizar los diez trabajadores contratados por Iberdrola y los 40 o 50 que están empleado a través de alguna subcontrata. Es una forma de reactivar una de las zonas más despobladas del país, indica el responsable del Aula de la Energía, Arturo Rodríguez. La media que tenemos es de un habitante por cada kilómetro cuadrado.
Pese a que este número de visitantes puede ayudar a que se abran más comercios o bares en el municipio, hay otros beneficios económicos que revierten de forma mucho más directa sobre el Consistorio de la localidad. Según indica Rodríguez, Iberdrola Renovables abona a los propietarios de los terrenos en los que se instalan los aerogeneradores 4.000 euros anuales por cada molino. En el caso de Maranchón, todo este territorio pertenece al propio Ayuntamiento, por lo que los fondos van a parar a las arcas consistoriales.
Los parques eólicos tienen prioridad a la hora de verter su energía en la red. Sin embargo, las empresas están obligadas a comunicar su nivel de producción con un plazo de antelación de entre 24 y 48 horas. Dado que la energía no puede almacenarse, esto les obliga a realizar un ejercicio de predicción meteorológica bastante aproximado. Para ello cuentan con el Centro de Operaciones de Energías Renovables (CORE) de Toledo que, según indican desde Iberdrola, tiene una gran precisión.
Chema Muñoz es uno de los monitores que trabajan en el Aula de la Energía. Según indica, las actividades que se realizan en el taller varían según la edad de los estudiantes que acuden a conocer las instalaciones. A los de tercero y cuarto de Primaria se les enseña a construir una rueda hidráulica. A partir de ahí, la naturaleza de los proyectos se va complicando. Los de quinto y sexto se entregan a la tarea de dar forma a un anemómetro, un instrumento que sirve para medir la dirección y fuerza del viento. Los de primero y segundo de ESO dan un paso más y acometen la tarea de construir un aerogenerador que, en el caso de los de tercero y cuarto, es además orientable. Por último, a los de Bachillerato se les enseña a hacer un cargador solar de pilas.
Muñoz asegura que durante esta jornada los niños se lo pasan genial. Además de enseñarles a construir uno de estos aparatos, también se les hace una introducción a lo que verán posteriormente en el parque eólico. La experiencia se completa con una entrega de fichas a estudiantes y profesores. En el caso de los primeros, en ella se incluye un esquema con las instrucciones necesarias para construir otro dispositivo como el que han elaborado en el aula. En cuanto a los docentes, en su caso se les entregan fichas de más artilugios e información complementaria sobre las renovables.
La duración de las visitas que los grupos escolares realizan al Aula de la Energía construida en Maranchón suele ser de unas tres o cuatro horas, ya que están pensadas para que los jóvenes puedan pasar toda una mañana en el municipio. Nuestra intención es que tuviesen una duración similar a la de la jornada escolar.
Aunque por el momento la actividad formativa está centrada en los alumnos, la iniciativa también busca alcanzar otros colectivos. De cara al verano, indica Muñoz, se están preparando cursos sobre ahorro en el hogar y concurso que se impartirán a distintas asociaciones.
Diez años formando
Según indica Arturo Rodríguez, desde el año 1999, cuando se instaló el primer parque eólico en Higueruela (Albacete), Iberdrola ha realizado un trabajo activo en el campo de la educación. Ha sido un programa muy exitoso que ha tenido un gran recibimiento en el ámbito escolar. En la actualidad, hay cuatro aulas de este tipo funcionando. Una de ellas se encuentra en Higueruelas; otra en Villacañas (Toledo); Sisante (Cuenca) y ahora Maranchón.
Con la creación de este aula aumenta el interés de un emplazamiento que ya había reunido suficientes méritos como para llamar la atención mundial. Gracias a sus más de cien aerogeneradores, el complejo eólico de Maranchón, formado por siete parques, se ha convertido en el más grande de Europa. Además de los niños, hasta él se desplazan personas provenientes de países como Estados Unidos. Las personas que se desplazan hasta aquí también pueden comprobar la compatibilidad que existe entre el parque y los usos tradicionales de la tierra en la que se asienta. Así, actividades como el pastoreo o la recogida de setas, típica de la zona, continúan adelante. En algunos casos incluso han mejorado, porque ahora las carreteras pueden ser transitadas por vehículos normales. El interés que despierta este emplazamiento es tal que, además de las visitas de políticos, hoy mismo estaba previsto que se grabase en él un documental de la BBC.
El responsable del Aula de la Energía también recordó que no es necesario acordar una cita con nadie para poder acercarse a ver uno de los aerogeneradores que componen este gran complejo eólico. Sólo es peligroso acercarse a ellos cuando hay lluvia, nieve o frío. El interés que despierta entre la sociedad una construcción de este tipo es una más de las ventajas que ofrece a la localidad de Maranchón. En la actualidad, unas cien personas diarias llegan hasta el municipio, entre los aproximadamente 50 trabajadores del parque y las visitas de colegios.
Cien personas diarias y 4.000 euros anuales por molino
Con el aula de la energía, son casi cien personas diarias las que el complejo eólico creado por Iberdrola lleva a la localidad de Maranchón. Aparte de los cerca de 40 alumnos, más sus profesores, hay que contabilizar los diez trabajadores contratados por Iberdrola y los 40 o 50 que están empleado a través de alguna subcontrata. Es una forma de reactivar una de las zonas más despobladas del país, indica el responsable del Aula de la Energía, Arturo Rodríguez. La media que tenemos es de un habitante por cada kilómetro cuadrado.
Pese a que este número de visitantes puede ayudar a que se abran más comercios o bares en el municipio, hay otros beneficios económicos que revierten de forma mucho más directa sobre el Consistorio de la localidad. Según indica Rodríguez, Iberdrola Renovables abona a los propietarios de los terrenos en los que se instalan los aerogeneradores 4.000 euros anuales por cada molino. En el caso de Maranchón, todo este territorio pertenece al propio Ayuntamiento, por lo que los fondos van a parar a las arcas consistoriales.
Los parques eólicos tienen prioridad a la hora de verter su energía en la red. Sin embargo, las empresas están obligadas a comunicar su nivel de producción con un plazo de antelación de entre 24 y 48 horas. Dado que la energía no puede almacenarse, esto les obliga a realizar un ejercicio de predicción meteorológica bastante aproximado. Para ello cuentan con el Centro de Operaciones de Energías Renovables (CORE) de Toledo que, según indican desde Iberdrola, tiene una gran precisión.