El autor de la masacre en el instituto anunció sus intenciones en Internet
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Tim K., el adolescente de 17 años que mató a 13 personas en Winnenden y a otras dos en una localidad próxima en el suroreste de Alemania, sí que había advertido de sus intenciones, según informó ayer la Policía. El joven relató sus planes a un contacto en un chat y argumentó que no podía más. Además, las investigaciones de la policía han ahondado en la personalidad del asesino, quien era muy aficionado a los juegos violentos.
Según informó ayer en rueda de prensa el titular de Interior de la región de Baden-Wuerttemberg donde se encuentra Winnenden, Heribert Rech, un adolescente de Baviera de 17 años contactó con el autor de la matanza en un chat la noche antes y éste le explicó sus intenciones. No puedo más, fueron las palabras que usó Tim K. en su conversación online a las 2.47 horas, según Rech. Estoy harto, siempre lo mismo, todos se ríen de mí, nadie se da cuenta de mi potencial, se lamentó el agresor. Lo digo en serio Bernd (el nombre del joven), tengo armas aquí y mañana a primera hora iré a mi antigua escuela y habrá una verdadera barbacoa, añadió, reconociendo que quizá él mismo moriría.
Estate atento Bernd, se oirá hablar de mí, añadió en su conversación el autor de la matanza, que dio a su interlocutor el lugar exacto donde se produciría, Winnenden. Y ahora ninguna información a la Policía, ningún miedo, me las piro, concluyó. Según explicó Rech, el interlocutor no se tomó el mensaje amenazante en serio, pero en cuanto vio las noticias contó a su padre lo sucedido.
Además, la policía ha ido ahondando, durante las investigaciones, en la personalidad del joven. Así llegó a conocer que el agresor había recibido tratamiento por depresión el año pasado pero interrumpió la medicación en septiembre. Del mismo modo, la Policía informó de que en el ordenador del asesino se ha encontrado un juego de guerra.
Los testimonios que recogieron ayer todos los medios alemanes de las personas que le conocieron parecen apuntar a una mala relación con los compañeros de clase y en particular con una profesora, e incluso se habla de posible mobbing. Una chica de 12 años, Fabienne B., asegura haber recibido una carta de Tim K. hace tres semanas. Escribe a sus padres y les dice que lo siente y que no puede más, señaló la adolescente.
Según relató al periódico Bild un vecino, cuando se le encontraba en el parque siempre se quejaba de una profesora porque le presionaba y le amenazaba con tirarle a la papelera. De acuerdo con este vecino, Tim la odiaba, como a las mujeres en su conjunto. Esto podría explicar el hecho, ya resaltado por la Policía, de que la mayoría de las víctimas de su antiguo instituto fueran mujeres --ocho alumnas y tres profesoras, del total de 12 muertos--.
Por su parte, un adolescente del barrio explicó a este mismo diario que dado que sus padres conocían a los del agresor le habían rogado que jugara con él, porque no tenía ningún amigo. Según este joven, Tim K. tenía en su habitación al menos 30 armas de aire comprimido colgadas de la pared.
Represalias contra los padres
Entretanto, la Policía informó ayer de que los padres del agresor han abandonado Winnenden porque quieren estar tranquilos. Lo cierto es que el padre de Tim K. está en el ojo del huracán, ya que disponía de un importante arsenal en su casa --armas todas ellas con licencia-- y aparentemente no había establecido la suficiente seguridad para impedir que su hijo tuviera acceso a él.
Según el jefe de la Policía de Waiblingen, todo apunta a una negligencia del padre en lo que se refiere a la custodia de un arma. Así las cosas, indicó que deberán ser los fiscales los que determinen si hubo una infracción de la ley de posesión de armas y por tanto si se tomarán medidas contra los padres o el padre.
Entretanto el instituto Albertville, donde comenzó ayer la matanza poco después de las 9:30 horas, permanece cerrado hasta nueva orden y en él la Policía ha encontrado numerosa munición que presuntamente se le cayó al agresor durante su apresurada huida.
Estate atento Bernd, se oirá hablar de mí, añadió en su conversación el autor de la matanza, que dio a su interlocutor el lugar exacto donde se produciría, Winnenden. Y ahora ninguna información a la Policía, ningún miedo, me las piro, concluyó. Según explicó Rech, el interlocutor no se tomó el mensaje amenazante en serio, pero en cuanto vio las noticias contó a su padre lo sucedido.
Además, la policía ha ido ahondando, durante las investigaciones, en la personalidad del joven. Así llegó a conocer que el agresor había recibido tratamiento por depresión el año pasado pero interrumpió la medicación en septiembre. Del mismo modo, la Policía informó de que en el ordenador del asesino se ha encontrado un juego de guerra.
Los testimonios que recogieron ayer todos los medios alemanes de las personas que le conocieron parecen apuntar a una mala relación con los compañeros de clase y en particular con una profesora, e incluso se habla de posible mobbing. Una chica de 12 años, Fabienne B., asegura haber recibido una carta de Tim K. hace tres semanas. Escribe a sus padres y les dice que lo siente y que no puede más, señaló la adolescente.
Según relató al periódico Bild un vecino, cuando se le encontraba en el parque siempre se quejaba de una profesora porque le presionaba y le amenazaba con tirarle a la papelera. De acuerdo con este vecino, Tim la odiaba, como a las mujeres en su conjunto. Esto podría explicar el hecho, ya resaltado por la Policía, de que la mayoría de las víctimas de su antiguo instituto fueran mujeres --ocho alumnas y tres profesoras, del total de 12 muertos--.
Por su parte, un adolescente del barrio explicó a este mismo diario que dado que sus padres conocían a los del agresor le habían rogado que jugara con él, porque no tenía ningún amigo. Según este joven, Tim K. tenía en su habitación al menos 30 armas de aire comprimido colgadas de la pared.
Represalias contra los padres
Entretanto, la Policía informó ayer de que los padres del agresor han abandonado Winnenden porque quieren estar tranquilos. Lo cierto es que el padre de Tim K. está en el ojo del huracán, ya que disponía de un importante arsenal en su casa --armas todas ellas con licencia-- y aparentemente no había establecido la suficiente seguridad para impedir que su hijo tuviera acceso a él.
Según el jefe de la Policía de Waiblingen, todo apunta a una negligencia del padre en lo que se refiere a la custodia de un arma. Así las cosas, indicó que deberán ser los fiscales los que determinen si hubo una infracción de la ley de posesión de armas y por tanto si se tomarán medidas contra los padres o el padre.
Entretanto el instituto Albertville, donde comenzó ayer la matanza poco después de las 9:30 horas, permanece cerrado hasta nueva orden y en él la Policía ha encontrado numerosa munición que presuntamente se le cayó al agresor durante su apresurada huida.