El compositor alcarreño Jesús Villa-Rojo estrena en Cuenca la cantata Canciones del alma en paz sobre textos de San Juan de la Cruz

10/03/2026 - 15:34 Redacción

El compositor alcarreño Jesús Villa-Rojo, estrena su encargo CANCIONES DEL ALMA EN PAZ, sobre textos de San Juan de la Cruz, realizado para la Semana de Música Religiosa de Cuenca que era quien había solicitado esta cantata para voces e instrumentos en 2025, con el fin de celebrar su 85 Aniversario, el Miércoles Santo, día 1 de abril de 2026, en el Teatro-Auditorio de Cuenca, junto a obras de Bach que incluyen música espiritual/cristiana para calmar el alma con elementos meditativos entre el susurro y la emoción espiritual de la poesía. por Plural Ensemble que dirige Fabián Panisello, además de la soprano Celia Alcedo y el contratenor Carlos Mena.

Los recuerdos de las celebraciones musicales, alrededor de lo religioso, fueron inolvidables, me permitieron vivir en directo audiciones de ejemplos históricos y actuales, de creación española y de otros países que enriquecieron mi formación.

La relación y convivencia pasado-presente, que se producía, me permitió valorar y entender la importancia de las S.M.R., que entre los años habían conformado un conjunto que sugería lo que podría ser mi música en aquellos atriles.

Ahora, después de haber compuesto la obra solicitada personalmente por el maestro-director Andoni Sierra, responsable de la Semana 2026, me ha permitido practicar conceptos compositivos novedosos, sin incurrir en recursos que

nos inclinen hacia alguna técnica vanguardista, dado que los textos inspiradores poética y musicalmente, no sugerían alejarme de expresiones místicas convencionales, que mi subconsciente imaginativo me venía sugiriendo y que en todo momento, intenté circular del lado divino-humano, surgido: “En una noche oscura” para seguir “En la noche dichosa, “En una noche infinita”, ¡Oh noche amable!, y, “En la noche del Alma”, del monje-poeta y santo Juan de la Cruz.

Un caminar en la paz y la lírica, que, en su itinerario, todo queda suspendido y enaltecido por la belleza que ilumina a los instrumentos poco recordados y utilizados: chalumeau, corno di bassetto, oboe de amor, fagot, chirimías imaginarias, y violas que mantienen un bajo continuo y permanente, con la profundidad del violonchelo, junto a las voces de soprano y contratenor.

Vivencias expresivas y musicales, alrededor de textos míticos, que funden, el conglomerado artístico de las “canciones” que está matemáticamente inspirado, como se decía, en los textos que dirigen la expresividad de cada frase y de cada fragmento.

En realidad, mi ocupación principal, ha sido, instrumentar las expresiones musicales en función de los sonidos y de sus timbres, que mi sentido compositivo inspiraba, junto a los definidos matices de los diapasones contrastantes entre sí.

De forma conclusiva, igualmente, diré que he pretendido, dado el compromiso de un encargo de éstas características, componer música alejada de los convencionalismos, que posiblemente, por las modas dominantes, han impuesto criterios faltos de profundidad musical, ya que la calidad sonora e instrumental, ha sido posible gracias a los virtuosos investigadores inconformistas que han hecho posible obtener resultados sorprendentes e

inimaginables a lo largo de toda la obra, porque actualizar y renovar lo que se venía practicando y reivindicando desde hacía tiempo, lo habían logrado los profesionales especializados, con el “chalumeau”, el viejo y superado clarinete antiguo, convertido en un moderno y bellísimo instrumento capaz de realizar colores y timbres nunca imaginados, como sucedía con el “corno di bassetto”, un “cuerno de animal, al que se le unía un tubo de madera” con unas llaves metálicas, y boquilla con una sola caña abrazada y sujeta, que podía efectuar frases instrumentales, ahora reconvertido en un amplio y variado clarinete (con su amplia extensión: bajo semi-grave), posibilitado para prácticas de belleza colorística y virtuosa.

El “oboe de amor”, ha podido utilizarse con el modelo tradicional en uso, porque estaba en condiciones de afinación actualizada, aunque algunos directores de orquesta, intentaban marginarlo caprichosamente como sucedió en el “Bolero” de Ravel, donde la “variación”, pensada y encomendada por el autor a este instrumento, sin justificación musical, era cambiado por el “corno inglés”, instrumento de la misma familia, pero de colorido menos agradable, que personalmente ya había tenido la posibilidad de comprobar, optando por la finura expresiva del oboe de amor.

El “fagot” actualizado, después de múltiples trasformaciones históricas, desde su aparición en el mundo musical, después del antiguo “bulcian” , su antecesor, con las modernas incorporaciones mecánicas que enriquecían su timbre hondo y umbro de Johann Hevbel, ya estaba en condiciones de afrontar los más sofisticados retos como mostró Igor Stravinsky en el comienzo de su “Consagración de la Primavera”, con sus contrastantes y variados registros agudos, acoplados a los

vientos, a los arcos y a las voces, ya que había decidido excluir a los violines, por sus diabólicos timbres (como diría el P. Feijóo), añadido a la nobleza expresiva de las violas, junto a los amplios y ricos registros del violonchelo, aunque sin olvidar y recordar mentalmente, las temblorosas expresiones de las antiguas chirimías, tan utilizadas en los compositores barrocos alcarreños.

Las flautas, he querido mantenerlas como: flauta travesera tradicional en do y flauta en sol, porque la zona grave de este instrumento, ofrecía un colorido oscuro de penumbra que permitía momentos estáticos y solemnes de interés.

La nueva partitura en sí, abre una concepción compositiva alejada de mis etapas abstractas y experimentales anteriores, poco comunicativas y nada complacientes con los deseos del oyente que en momento alguno había sido olvidado, aunque los objetivos estuvieran más concentrados en lo conceptual y artístico.