El Congreso de Honduras rechaza la restitución de Zelaya

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Crisis política
Le exigen renunciar a la presidencia para poder salir del país
De los 128 diputados que forman el Congreso, 110 votaron en contra de la restitución de Zelaya el pasado 2 de diciembre, sólo 15 apoyaron su vuelta al poder hasta concluir su mandato constitucional el próximo 27 de enero y tres diputados se abstuvieron.
Tanto Zelaya como el presidente ‘de facto’, Roberto Micheletti, acordaron dejar en manos del Congreso hondureño, previo dictamen de la Corte Suprema de Justicia y de otros organismos del Estado, la decisión de restituir a Zelaya o no, en virtud de un acuerdo que ambos suscribieron a finales de octubre con el objetivo de zanjar la crisis política derivada del golpe de Estado del pasado 28 de junio.

El Gobierno ‘de facto’ de Honduras aclaró a última hora de este miércoles que no concedió el salvoconducto para permitir la salida a México del presidente derrocado, Manuel Zelaya, porque la solicitud enviada por las autoridades mexicanas no especificaba “el tipo de asilo que se le iba a dar”. El propio Zelaya, al surgir las especulaciones en torno a su posible marcha del país, había aclarado anteriormente que sólo abandonaría el país “como presidente de los hondureños” y que en ningún caso lo haría como asilado político.
El ministro de Asuntos Exteriores, Carlos López Contreras, explicó a TN5 que Zelaya había remitido una solicitud al Gobierno de México para que a su vez pidiera al Ejecutivo interino de Honduras un salvoconducto que posibilitaría el desplazamiento a México, según informó el diario La Prensa. El canciller argumentó que la petición mexicana no incluía la “calificación jurídica del tipo de asilo que se le iba a dar a Zelaya”. Además, “la solicitud se presentó bastante tarde, al no tener la solicitud no podíamos informar sobre algo inexistente”, agregó.
López Contreras explicó que las autoridades mexicanas requerían un permiso tanto para Zelaya como para su familia, que le acompañaría en su viaje a México. Sin embargo, y como aclaró el ministro, “su familia no tiene inconveniente para entrar y salir del país”.

Renuncia con condiciones
El presidente derrocado Manuel Zelaya aseguró este jueves que el Gobierno ‘de facto’ le exigió presentar su renuncia a la Presidencia de Honduras como condición esencial para poder otorgarle el salvoconducto que le permitiría viajar a México.
“El salvoconducto venía acompañado de una carta para que yo renunciara a mis derechos y capitulara como presidente”, dijo Zelaya en declaraciones a la emisora colombiana RCN. El mandatario depuesto denunció que ese permiso no era más que un documento de “extorsión y chantaje” que imponía una condición “inadmisible” y, por tanto, “hemos renunciado al derecho de salir bajo esa condición”.
Zelaya se encuentra refugiado en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el pasado mes de septiembre cuando regresó por sorpresa a Honduras, tres meses después de haber sido expulsado de ese país tras haber sido derrocado por un golpe de Estado que instauró un Gobierno interino presidido por Roberto Micheletti. Tanto Zelaya como Micheletti firmaron un acuerdo a finales de octubre en el que dejaba en manos del Congreso su posible restitución en la Presidencia, lo cual ya ha sido rechazado por los diputados.
Ante esta situación, el presidente derrocado aclaró nuevamente que no existen posibilidades de seguir negociando una posible restitución del orden constitucional alegando que se han tomado “medidas represivas”, tal y como ocurrió este miércoles.
El Gobierno mexicano, a través de su Embajada en Honduras, informó este miércoles al Gobierno ‘de facto’ de que “ha decidido recibir en su territorio” a Zelaya, así como a su mujer y dos hijos, al igual que a un asesor suyo, al tiempo que solicitó al Ministerio de Exteriores hondureño que “otorgue el salvoconducto” para que puedan salir “con seguridad” del país en la aeronave Gulfstream III puesta a disposición de México para su traslado, previsto este miércoles en horas de la noche.
Las autoridades ‘de facto’ rechazaron dar a Zelaya un salvoconducto para abandonar Honduras sin antes saber con qué estatus viajaría a México el mandatario derrocado. México invitó a Zelaya a residir temporalmente en el país, junto a su familia, pero el Gobierno interino exige que obtenga el estatus de asilado político.