El control de asistencia de la Escuela de Idiomas da buenos resultados
13/02/2012 - 10:41
La asistencia obligatoria a clase que se impuso al inicio del presente curso en la Escuela Oficial de Idiomas de Guadalajara ha dado buenos resultados, según el balance que hace la directora del centro, Paloma Duce.
Con la nueva regularización, se han conseguido dos objetivos: por un lado, los alumnos se hacen responsables de su asistencia y, por otro, las vacantes que han dejado los que no han podido asistir y no han presentado causa justificada han sido cubiertas por personas que permanecían en lista de espera. Aunque les hemos llamado tarde, se han puesto contentísimos, apunta la directora.
El control de asistencia era una reivindicación histórica de esta directora porque considera que se trata de una enseñanza pública de calidad a un precio muy reducido y sería un desprecio no aprovechar esa plaza, máxime cuando hay mucha demanda y mucha gente que no puede ser admitida. No me parece serio que los que han tenido la suerte de acceder a una plaza la desaprovechen, habiendo gente que se queda sin poder entrar. Por eso se muestra muy satisfecha de la aplicación de la nueva normativa que regula la asistencia obligatoria.
Aunque las renuncias por ausencia injustificada no han sido demasiadas, Duce destaca que esas plazas han podido ser aprovechadas por otros alumnos que seguro las sabrán rentabilizar. Según explica, en algunos grupos ha habido cinco o seis bajas, en otros ninguna. Se ha eliminado a poca gente porque se han responsabilizado de sus clases, afirma. Aunque existe un control en clase, no hay que estar como con los niños, pasamos el listado y cada uno se apunta, y el día que no lo paso me lo piden, señala.
Por otro lado, incide en los beneficios de acudir con regularidad a la clase: existe una mayor implicación del alumno, se siente parte del grupo, disfruta y aprende más El que no va a clase está perdido, concluye. No obstante, es consciente de que tratándose de un alumnado tan variado, de todas las edades y gente que trabaja, hay muchas situaciones justificadas que impiden la asistencia, pero apuntan que pueden mantener el ritmo a través del correo electrónico o de la web.
Según la normativa que comenzó a aplicarse este curso, el alumno que durante los diez primeros días lectivos faltó a más de la mitad de las clases sin justificación ha perdido los derechos de matrícula y por tanto no ha podido seguir asistiendo a la escuela, no puede presentarse a los exámenes trimestrales, no se le devuelven las tasas abonadas y no se le reserva la plaza. Sí puede, por el contrario, concurrir a las pruebas terminales específicas de certificación si así lo solicita y a los exámenes finales. Además, la vacante dejada es ocupada por el siguiente en la lista de espera.
A lo largo del curso se realiza un segundo control. Si el alumno falta más de un 25% de las horas lectivas anuales sin causa justificada también perderá, igual que en el caso anterior, la oficialidad.
Las faltas estarán justificadas, con documento, por motivos de enfermedad, obligaciones de tipo familiar y/o laboral y otras circunstancias de carácter extraordinario que el profesor evaluará.
Por otro lado, la directora señala que los recortes presupuestarios no han afectado al desarrollo de las clases, pues el número de profesores no se ha visto reducido.
Con la nueva regularización, se han conseguido dos objetivos: por un lado, los alumnos se hacen responsables de su asistencia y, por otro, las vacantes que han dejado los que no han podido asistir y no han presentado causa justificada han sido cubiertas por personas que permanecían en lista de espera. Aunque les hemos llamado tarde, se han puesto contentísimos, apunta la directora.
El control de asistencia era una reivindicación histórica de esta directora porque considera que se trata de una enseñanza pública de calidad a un precio muy reducido y sería un desprecio no aprovechar esa plaza, máxime cuando hay mucha demanda y mucha gente que no puede ser admitida. No me parece serio que los que han tenido la suerte de acceder a una plaza la desaprovechen, habiendo gente que se queda sin poder entrar. Por eso se muestra muy satisfecha de la aplicación de la nueva normativa que regula la asistencia obligatoria.
Aunque las renuncias por ausencia injustificada no han sido demasiadas, Duce destaca que esas plazas han podido ser aprovechadas por otros alumnos que seguro las sabrán rentabilizar. Según explica, en algunos grupos ha habido cinco o seis bajas, en otros ninguna. Se ha eliminado a poca gente porque se han responsabilizado de sus clases, afirma. Aunque existe un control en clase, no hay que estar como con los niños, pasamos el listado y cada uno se apunta, y el día que no lo paso me lo piden, señala.
Por otro lado, incide en los beneficios de acudir con regularidad a la clase: existe una mayor implicación del alumno, se siente parte del grupo, disfruta y aprende más El que no va a clase está perdido, concluye. No obstante, es consciente de que tratándose de un alumnado tan variado, de todas las edades y gente que trabaja, hay muchas situaciones justificadas que impiden la asistencia, pero apuntan que pueden mantener el ritmo a través del correo electrónico o de la web.
Según la normativa que comenzó a aplicarse este curso, el alumno que durante los diez primeros días lectivos faltó a más de la mitad de las clases sin justificación ha perdido los derechos de matrícula y por tanto no ha podido seguir asistiendo a la escuela, no puede presentarse a los exámenes trimestrales, no se le devuelven las tasas abonadas y no se le reserva la plaza. Sí puede, por el contrario, concurrir a las pruebas terminales específicas de certificación si así lo solicita y a los exámenes finales. Además, la vacante dejada es ocupada por el siguiente en la lista de espera.
A lo largo del curso se realiza un segundo control. Si el alumno falta más de un 25% de las horas lectivas anuales sin causa justificada también perderá, igual que en el caso anterior, la oficialidad.
Las faltas estarán justificadas, con documento, por motivos de enfermedad, obligaciones de tipo familiar y/o laboral y otras circunstancias de carácter extraordinario que el profesor evaluará.
Por otro lado, la directora señala que los recortes presupuestarios no han afectado al desarrollo de las clases, pues el número de profesores no se ha visto reducido.