El desalojo de los colonos muestra las tensiones en Hebrón
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Hebrón ha vuelto a ser esta semana escenario de episodios de tensión que recuerdan a la comunidad internacional el constante estado de presión en el que se desenvuelven diariamente los habitantes de esta comunidad cisjordana.
La evacuación de una vivienda habitada por veinte familias israelíes desembocó en una ola de violencia antipalestina que hasta el momento ha causado 18 heridos y más de una treintena de detenidos, decenas de viviendas incendiadas y la reaparición de viejas matanzas del pasado. De momento, se mantiene el estado de alerta ante nuevos ataques de los colonos israelíes sobre mezquitas u otras instituciones palestinas. En total, cerca de 180.000 palestinos viven en Hebrón, rodeando las viviendas de 600 colonos israelíes que a su vez se encuentran custodiados por más de mil tropas. El pasado jueves, las fuerzas de seguridad israelíes iniciaban un asalto sorpresa contra un casa situada en la parte palestina de Hebrón, cuya evacuación había sido ordenada por el Tribunal Supremo israelí. En su interior se encontraban cerca de 250 colonos, entre los que se encontraban miembros del movimiento popular conocido como Juventud de las Colinas.
Inicio del desalojo
Los componentes del movimiento --un grupo bastante desorganizado y sin particular objetivo político más allá de la defensa de los colonos--, advirtieron de que el cumplimiento de la orden supondría que Israel tendría que experimentar el trauma de ver a judíos matando judíos, y que el precio del desalojo sería la violencia aleatoria contra los inocentes palestinos.
Afortunadamente, la primera de las amenazas pudo ser evitada, ya que las fuerzas de seguridad israelíes sorprendieron a los colonos al iniciar la evacuación a mediodía, cuando los colonos se esperaban el desalojo para esa noche, hora normal de estas operaciones. En torno a esa hora tenían planeado asistir centenares de refuerzos del movimiento. La rápida e inesperada intervención del Ejército israelí sorprendió a los colonos y la evacuación sólo se saldó con ocho heridos leves, entre ellos un agente de Policía que recibió en su cara el impacto de un chorro de ácido. Sin embargo, los extremistas hicieron buena su promesa de aliviar su frustración sobre los palestinos. Al término de los disturbios, en Israel planeaba el fantasma de Baruch Goldstein, el colono nacido en Estados Unidos que acabó con 29 palestinos al abrir fuego contra una multitud reunida en la tumba de Abraham --la cueva del Patriarca--, antes de ser reducido, linchado hasta la muerte y, finalmente, elevado a la categoría de mártir por los ultraortodoxos. Con todo, no se espera que los eventos de Hebrón afecten al resultado de las elecciones de febrero, que muestran al candidato del partido conservador Likud, Benjamin Netanyahu, con una cómoda ventaja sobre su rival, la ministra de Exteriores y líder del Kadima, Tzipi Livni. El ministro de Defensa, Ehud Barak --quien ordenó el asalto el mismo día en el que su partido Laborista celebraba las elecciones primarias-- se encuentra a gran distancia, en el tercer puesto.
Afectados
Pero el impacto sobre otros actores en Cisjordania podría ser profundo, según el análisis realizado por el magacín Time. Las acciones de la Juventud de las Colinas fueron sumariamente condenadas por Consejo Yesha --la autoridad colonial más respetada de Cisjordania-- quien advirtió del peligro de que los jóvenes colonos podrían asumir el ejemplo violento de sus mayores. Sin embargo, son estos jóvenes colonos los que tradicionalmente se han enfrentado al control de los líderes de los asentamientos y de los rabinos asociados con el movimiento, aunque sus acciones podrían repercutir de forma extremadamente negativa en las colonias. El otro gran perdedor podría ser el propio presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, quien el mes pasado desplegaba su nueva fuerza de seguridad en Cisjordania entrenada por Estados Unidos, en loor de multitudes y con la intención de asegurar el control de una ciudad cuyas simpatías políticas cada vez se encuentran más cerca del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), al mando de la Franja de Gaza.
La amenaza de los colonos había forzado al Gobierno israelí a debatir durante tres semanas si poner en práctica o no la orden de desalojo, pero todavía queda por ver si este asalto anima al Gobierno a rechazar sentencias similares sobre otros asentamientos. La evolución de la tensión en Hebrón será crucial en este sentido. La cuestión podría no obstante terminar desapareciendo de la escena política si Netanyahu se alza con la victoria en las elecciones de febrero, dada la aversión del líder del Likud a ceder territorio en Cisjordania, y su desdén hacia las conversaciones de paz entre palestinos e israelíes.
ELOGIO DE LA ONU
Con todo, el Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz de Oriente Próximo, Robert Serry, elogió ayer el desalojo, condenó la violencia que siguió a ese hecho.
Serry afirmó en un comunicado que, como potencia ocupante, Israel tiene la obligación de proteger a los civiles palestinos y denunció la destrucción y profanación realizada contra mezquitas y tumbas palestinas. Asimismo, según informó el centro de noticias de la ONU, el funcionario expresó seria preocupación por la posibilidad de un incremento de la tensión, llamó a la calma a todas las partes e insto a los colonos israelíes a no repetir esos ataques.
Inicio del desalojo
Los componentes del movimiento --un grupo bastante desorganizado y sin particular objetivo político más allá de la defensa de los colonos--, advirtieron de que el cumplimiento de la orden supondría que Israel tendría que experimentar el trauma de ver a judíos matando judíos, y que el precio del desalojo sería la violencia aleatoria contra los inocentes palestinos.
Afortunadamente, la primera de las amenazas pudo ser evitada, ya que las fuerzas de seguridad israelíes sorprendieron a los colonos al iniciar la evacuación a mediodía, cuando los colonos se esperaban el desalojo para esa noche, hora normal de estas operaciones. En torno a esa hora tenían planeado asistir centenares de refuerzos del movimiento. La rápida e inesperada intervención del Ejército israelí sorprendió a los colonos y la evacuación sólo se saldó con ocho heridos leves, entre ellos un agente de Policía que recibió en su cara el impacto de un chorro de ácido. Sin embargo, los extremistas hicieron buena su promesa de aliviar su frustración sobre los palestinos. Al término de los disturbios, en Israel planeaba el fantasma de Baruch Goldstein, el colono nacido en Estados Unidos que acabó con 29 palestinos al abrir fuego contra una multitud reunida en la tumba de Abraham --la cueva del Patriarca--, antes de ser reducido, linchado hasta la muerte y, finalmente, elevado a la categoría de mártir por los ultraortodoxos. Con todo, no se espera que los eventos de Hebrón afecten al resultado de las elecciones de febrero, que muestran al candidato del partido conservador Likud, Benjamin Netanyahu, con una cómoda ventaja sobre su rival, la ministra de Exteriores y líder del Kadima, Tzipi Livni. El ministro de Defensa, Ehud Barak --quien ordenó el asalto el mismo día en el que su partido Laborista celebraba las elecciones primarias-- se encuentra a gran distancia, en el tercer puesto.
Afectados
Pero el impacto sobre otros actores en Cisjordania podría ser profundo, según el análisis realizado por el magacín Time. Las acciones de la Juventud de las Colinas fueron sumariamente condenadas por Consejo Yesha --la autoridad colonial más respetada de Cisjordania-- quien advirtió del peligro de que los jóvenes colonos podrían asumir el ejemplo violento de sus mayores. Sin embargo, son estos jóvenes colonos los que tradicionalmente se han enfrentado al control de los líderes de los asentamientos y de los rabinos asociados con el movimiento, aunque sus acciones podrían repercutir de forma extremadamente negativa en las colonias. El otro gran perdedor podría ser el propio presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, quien el mes pasado desplegaba su nueva fuerza de seguridad en Cisjordania entrenada por Estados Unidos, en loor de multitudes y con la intención de asegurar el control de una ciudad cuyas simpatías políticas cada vez se encuentran más cerca del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), al mando de la Franja de Gaza.
La amenaza de los colonos había forzado al Gobierno israelí a debatir durante tres semanas si poner en práctica o no la orden de desalojo, pero todavía queda por ver si este asalto anima al Gobierno a rechazar sentencias similares sobre otros asentamientos. La evolución de la tensión en Hebrón será crucial en este sentido. La cuestión podría no obstante terminar desapareciendo de la escena política si Netanyahu se alza con la victoria en las elecciones de febrero, dada la aversión del líder del Likud a ceder territorio en Cisjordania, y su desdén hacia las conversaciones de paz entre palestinos e israelíes.
ELOGIO DE LA ONU
Con todo, el Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz de Oriente Próximo, Robert Serry, elogió ayer el desalojo, condenó la violencia que siguió a ese hecho.
Serry afirmó en un comunicado que, como potencia ocupante, Israel tiene la obligación de proteger a los civiles palestinos y denunció la destrucción y profanación realizada contra mezquitas y tumbas palestinas. Asimismo, según informó el centro de noticias de la ONU, el funcionario expresó seria preocupación por la posibilidad de un incremento de la tensión, llamó a la calma a todas las partes e insto a los colonos israelíes a no repetir esos ataques.