El Día del Libro
Se celebra el Día del Libro en toda España, también en la provincia, con infinidad de actos culturales: libros y rosas, marcapáginas, mesas redondas, firmas y dedicatorias, presentaciones y casetas.
Es la fiesta de la palabra, la celebración de la cultura, festejada desde que Alfonso XIII firmara el decreto de su creación allá por 1926, destacando desde entonces entre las festividades laicas. Sin embargo, como una especie de condena fatal, inevitable, este año llegó contaminado por la disputa nacionalista sobre si es el día de Sant Jordi, del Libro o de ambos. Es cierto que el nacionalismo catalán ha intentado apropiarse de una festividad que sobrepasa, con mucho, sus límites geográficos y sus limitaciones intelectuales, poniendo la carga en un personaje mítico, cuya leyenda se remonta al siglo IV, matando a un dragón, más mítico aún si cabe. Siempre ubicado en el Imperio Romano, por tierras de Capadocia y Nicomedia, en la actual Turquía, hemos tenido que ver estos días a San Jorge como caballero catalán que liberó a un pueblo de la zona del Montblanc del acoso del monstruo. Todo vale para el discurso identitario, lo mismo da una cosa que otra.
Tanto es así que Eduardo Mendoza, uno de nuestros mejores escritores, que ha hecho del humor, del buen humor, seña de identidad, asqueado por la publicidad que limita la festividad del Libro a un Sant Jordi exclusivamente catalán, dijo en broma, esa que los ofendidos nunca captan, que lo de Sant Jordi no pegaba nada en una fiesta literaria, que el 23 de abril debería denominarse Día del Libro a secas y, puesto a provocar, que Sant Jordi era un maltratador de animales que seguramente no sabía leer. Reaccionaron los reaccionarios como siempre, haciendo aspavientos, vociferando anatema, solicitando excomunión. Ni tan siquiera entendieron la broma del maltratador de animales, como si un dragón fuera algún tipo de animal.
Como las hogueras simbólicas se incendian solas, no quedó ahí la cosa: las juventudes de Junts, que más vale que leyeran algo más allá de sus catecismos, han impulsado un boicot contra Mendoza, pidiendo que se le retire la Cruz de Sant Jordi. A la par, en las redes sociales se ha puesto en marcha una campaña en su contra que incluye una llamada a quemar sus libros en la noche de San Juan. Como lo oyen. No llegará la cosa muy lejos porque para ello deberán comprarlos antes. Son los cachorros de Junts, pidiendo la quema de libros, como la Inquisición, como el franquismo, como las dictaduras de todo pelaje. Qué paisaje cultural tan bonito nos está quedando.