“El funcionamiento que descubrí en la Cámara de Comercio no me parecía el adecuado y lo dejé

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Redacción
ENTREVISTA- JUAN JOSÉ SÁNCHEZ SECO, VICEPRESIDENTE APEC
Aunque se podría creer que Juan José Sánchez-Seco Ranera está ya retirado, nada más lejos de la realidad. Juan José Sánchez-Seco sigue al pie del cañón y no sólo en su actividad diaria sino como vicepresidente de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción (APEC). Pero, además, Juan José Sánchez-Seco adquiere actualidad por haber sido uno de los pocos candidatos a la Presidencia de la Cámara de Comercio que no opta, de nuevo, en los actuales comicios.

No son tiempos fáciles para el sector que representa. ¿Qué radiografía de la construcción se podría hacer en la actualidad en Guadalajara?
Bueno, antes de contestar a su pregunta, entiendo que hay que hacer una salvedad. Lo cierto es que a pesar de que estoy algo retirado de la actividad, mantengo mi papel dentro de la APEC, porque algunos de los miembros de peso de la asociación me lo han pedido. Hecha esta aclaración, tengo que decirle que, lamentablemente, el sector está muy preocupado por la situación actual. La verdad es que ya en 2006 hablábamos sobre la crisis pues es cuando se empezaba a notar la caída ,pero ahora ese deterioro se mantiene pues no se están adoptando medidas eficaces. No estoy de acuerdo con el presidente del Gobierno cuando dice que estamos a punto de acabar el ciclo. ¡Ojalá existieran esos brotes verdes!, pero yo lo veo todo muy de secano. No veo mejora a corto plazo, ni que el sector levante cabeza o que las dificultades se resuelvan.
En Guadalajara, el parque de viviendas construidas y sin vender, al igual que en el resto de España, es importante. ¿Cuál cree que es la solución?
En Guadalajara no contamos con un estudio que determine cuántas viviendas están construidas y sin vender. Se ha hablado de entre 4.000 a 7.000 viviendas, pero las cifras varían dependiendo de quién las ofrezca. Lo relevante, sin embargo, no es el número sino las opciones que se barajan para sacarlas al mercado. Ahora, más que nunca, hay que valorar el esfuerzo y sacrificio que están haciendo los empresarios para aguantar estoicamente. Esa es la mejor manera de conseguir que el sector salga adelante y, con él, superar la consecuencia más grave que está ocasionando la crisis: el desempleo. El parón de esta actividad nos afecta a todos.
Un momento difícil para el empresariado alcarreño al que se suma la complicación de unas elecciones a la Cámara de Comercio que vienen, de nuevo, a revolver el panorama empresarial
Lo cierto es que sí. Yo no tengo ningún interés para ir en contra de la Cámara como institución, ni contra sus gestores, aunque yo podría contar muchas cosas.
Imagino que se refiere usted a su participación como candidato a la Cámara de Comercio en las pasadas elecciones.
Efectivamente. Yo me presenté como candidato a las elecciones de la Cámara de Comercio hace cuatro años porque quería ser presidente. En aquellos momentos pasaron muchas cosas, muchas actitudes incomprensibles. Si me postulé fue porque pensé que el equipo en el que me integraba, encabezado por Javier Heredia, nos iba a ayudar a conseguir una gestión amistosa. Sin embargo, la realidad del funcionamiento que descubrí en la Cámara de Comercio no me parecía el adecuado.
¿Hubo promesas que no se cumplieron?
Me dijeron muchas cosas durante el proceso electoral, pero luego las cosas no funcionaban así. Mi candidatura obtuvo un gran número de votos, pero me llegaron a sugerir que siendo un hombre de la CEOE no llegaría a presidir la Cámara. Se me mintió. No creo que ser un asociado de la Confederación de Empresarios sea motivo para no apoyar una candidatura.
Pero hubo alguna contraprestación, ¿no?
En un principio me nombraron presidente de la Comisión de Industria, Transporte y Urbanismo, y cuando me puse a preparar el funcionamiento de la misma me dijeron que no me preocupara, que nunca nos íbamos a llegar a reunir. Esto que digo puede parecer una broma o una crítica despiadada, según se mire, pero se mire como se mire, lo cierto es que indica el fondo poco serio de la forma de actuar de los que llevan la Cámara. Pero no sólo eso, sino que me nombraron vocal del Comité Ejecutivo, con la premisa de que este órgano se tenía que ampliar de siete a nueve miembros. Éste también fue un invento falaz. Siempre prensé que siendo miembro del Comité Ejecutivo te garantizabas la participación, pero eso no llegó a ocurrir.
¿Quiere decir que el cambio en el reglamento que haría efectiva esa ampliación del Comité Ejecutivo nunca se llegó a producir?
Sencillamente, sí. De hecho hubo reuniones del Comité como un encuentro con una importante personalidad del PP, al que ni siquiera se me convocó. Fue entonces cuando decidí dejarlo, pues me parecía que para no tener protagonismo activo era preferible, no estar. A partir de entonces no volví a la Cámara. De todos, modos, no fue el único incidente que me llevó a esa decisión. Meses antes intenté enviar una carta de agradecimiento a las personas que me habían votado y me fue imposible. El secretario de la Institución cameral me dijo que no había listados con las direcciones de correo y me instó a que las mirase, una a una, las papeletas que se habían depositado en las urnas. Aunque intenté acceder a ellas, tampoco me las facilitaron.
Entonces, todo el esfuerzo que hizo como candidato no tuvo su recompensa.
El sistema electoral de la Cámara de Comercio es muy complicado y muy costoso para el votante. En realidad, la Institución no la dirigen las 30 personas que componen el Pleno, sino tres o cuatro personas. Esa peculiaridad hace que muchas personas critiquen el desarrollo del proceso del que dicen se hace con argucias, yo diría que más bien es habilidad. Conociendo el equipo responsable de la Cámara y viendo resultados anteriores, puedo asegurar que al candidato que se presente le será muy dificil ganar las elecciones si no pertenece al grupo oficialista. Lo cierto es que son muy hábiles y ganan elecciones.
Pero esas habilidades de las que usted habla, ¿ podrían ser calificadas como irregularidades?
Igual no son irregulares, pero en todo caso son indecorosas. Unas elecciones deberían desarrollarse en igualdad de condiciones. Nadie debería utilizar atajos.
¿Qué cree usted que puede haber pasado para que en los últimos ocho años la Cámara de Comercio siempre esté envuelta en polémica?
En mi opinión, la Cámara de Comercio siempre había funcionado muy bien. Con Ramón Silgo a la cabeza, la mayoría de las acciones se justificaban, y no había ningún problema. Los problemas surgen cuando aparecen equipos interesados que quieren tomar el poder. En mi opinión, se debería hacer un gran esfuerzo por conseguir el consenso. No se pueden ganar unas elecciones simplemente por pertenecer a un grupo y empezar a favorecer los intereses del mismo en lugar de los de carácter general. Hace ocho años empezaron los problemas y si miramos cuatro años atrás veremos cómo se complicaron aún más las cosas. Ahora, seguimos en la misma tesitura. Deberíamos intentar arreglar esta situación pues lo que hay que buscar es el bien de las instituciones.
Entonces, ¿cree que no se han hecho bien las cosas?
Yo no calificó la gestión, pero lo que yo sí he visto es los problemas que han suscitado proyectos como el de la Ciudad del Transporte o la polémica que ha surgido con la adjudicación del Palacio de Congresos. Si desde un primer momento se hubieran hecho las cosas bien ahora no se estarían dando estas situaciones.
Tampoco le habrá gustado el conflicto que ha surgido entre la Cámara de Comercio y la comunidad de vecinos donde se ha instalado el Círculo Mercantil.
A mí, particularmente, me da vergüenza que me cuenten que una comunidad de vecinos ha denunciado judicialmente a la Institución. Un representante empresarial, además de ser bueno, debe parecerlo. Esto es lo que me anima a decirles a los que dirigen la Cámara que no deben seguir por ese camino que, en el fondo, es perjudicial para los empresarios alcarreños que somos los que, además, mantenemos económicamente la Institución.