El Gigante arranca con dudas y demasiado ruido para Los Enemigos
05/09/2015 - 15:56
Podía haber empezado con mejor pie la segunda edición del Festival Gigante. Dispuestos a dar un paso adelante respecto a lo ofrecido el año pasado, la cita estrenaba zona de acampada y optaba por reubicar el segundo escenario, bautizado como Guadalajara, mientras el principal seguía presidiendo la fuente de la niña. Sobre el papel todo funcionaba y en los primeros compases de la tarde incluso parecía que el nivel de asistencia podía superar el del año pasado. Sin embargo, con los Corizonas ya en el escenario, bastaba con echar un vistazo a las pistas de atletismo para sentir una punzada de cierto desaliento. El público apenas llegaba hasta la mesa de sonido, la mitad del reciento siendo generosos. Habrá quien diga que eso son 5.000 personas, pero cuesta creerlo. A bajo, el público se entregaba a un grupo carismático que, sin embargo, en esta ocasión no acababa de conectar con el respetable. Profesionales como siempre, parece que su apuesta musical hubiera dejado algo de lado esos acordes del lejano oeste que tanto carácter les apostaba. Sonaba más a rock y no es que lo hagan mal, es que no es lo que uno espera. A pesar de todo y de la ausencia de un emblema como Shiralee, la suya fue la mejor actuación de la noche. Poco hacía pensar que el nombre grande del cartel, el de Los Enemigos, podría decepcionar como lo hizo. Y conste que no fue culpa de Josele Santiago y los suyos, si no de un sonido que se empeñó en jugar contra un grupo que depende mucho de la voz de su solista y la contundencia de sus letras. Sin eso, Los Enemigos pierden su entidad. Cada vez que quisieron llevar algo de rock a su propuesta, la voz se perdió y con ella parte del público, que decidió emigrar hacia Varri Brava en busca de pastos más animados. Aún así, los de Josele tuvieron sus momentos de gloria, especialmente con temas como Septiembre, Señora o el inmortal John Wayne.
En el día de hoy, la cita estrenó un tercer escenario en la Plaza Mayor, una apuesta arriesgada para una ciudad en la que a la gente a veces le cuesta demasiado bajar más allá de Santo Domingo. No es que las vibraciones fueran las mejores para el arranque, con la actitud punk y el sonido excesivamente sucio de los Nastys, pero por los menos en el cierre, con Correos, la jugada quedaba aprobada con un notable. Da la sensación de que ese sector de la ciudadanía que va en busca de este tipo de festivales a otros puntos del país por fin hubiera decidido arropar las propuestas de casa, aunque no sean perfectas ni desde la organización parezcan interesados en implicar realmente a la ciudad en una cita que podría ser fundamental para Guadalajara. El Gigante llega con dudas a un segundo día que está llamado a ser masivo, con Vetusta Morla como gran foco de atracción y esperemos que con mejor sonido que el que traicionó a Los Enemigos.