El Gobierno busca a los culpables del incendio
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Las autoridades australianas continúan la búsqueda de los responsables de los grandes incendios forestales que están devastando el sureste del país, para lo cual el Gobierno ha constituido una unidad especial de investigación de la Policía integrada por más de 100 personas.
El primer ministro se dirigió ayer al país, prometiendo que las zonas arrasadas por el fuego serán reconstruidas ladrillo a ladrillo y escuela a escuela. Además de cerca de 200 fallecidos, los fuegos, que sobre todo han afectado al estado de Victoria, han dejado 500 heridos, medio centenar de desaparecidos y 1.000 hogares destruidos en las cerca de 360.000 hectáreas arrasadas, informan los medios australianos según el último balance de las autoridades.
La nueva unidad policial, Task Force Phoenix, trabajará con la oficina del juez de instrucción de Victoria, así como con los responsables del cuerpo de bomberos y de los servicios sanitarios para investigar las muertes provocadas por el fuego. Los detectives han acordonado varios lugares, incluido el pueblo de Maryville, que quedó completamente destruido por las llamas, ante la posibilidad de encontrar pruebas incriminatorias. En Australia, provocar un fuego de manera deliberada con resultado de muerte conlleva una sentencia de hasta 25 años de prisión, mientras que iniciar un incendio forestal intencionadamente o de manera imprudente acarrea una pena de un máximo de 15 años.
La nueva unidad policial, Task Force Phoenix, trabajará con la oficina del juez de instrucción de Victoria, así como con los responsables del cuerpo de bomberos y de los servicios sanitarios para investigar las muertes provocadas por el fuego. Los detectives han acordonado varios lugares, incluido el pueblo de Maryville, que quedó completamente destruido por las llamas, ante la posibilidad de encontrar pruebas incriminatorias. En Australia, provocar un fuego de manera deliberada con resultado de muerte conlleva una sentencia de hasta 25 años de prisión, mientras que iniciar un incendio forestal intencionadamente o de manera imprudente acarrea una pena de un máximo de 15 años.