El Gobierno saca adelante la reforma laboral con más abstenciones que votos a favor
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Medidas contra el déficil
La oposición en bloque arremete contra una reforma que ve confusa
El PP, los nacionalistas de CiU, PNV y CC, así como UPyD y UPN se decantaron también por la abstención, posición que sumó 173 votos, más incluso que los que se pronunciaron a favor. En contra se pronunciaron los ocho diputados de ERC, IU-ICV, BNG y Nafarroa Bai.
Eso sí, todos los partidos apoyaron la tramitación parlamentaria del decreto ley como un proyecto legislativo, susceptible por tanto de presentación de enmiendas de modificación a su articulado.
El texto se publicará en breve en el Boletín Oficial de las Cortes Generales ara su tramitación por la vía de urgencia. Eso sí, para que se apruebe en julio será preciso que se habilite a la Comisión de Trabajo para trabajar ese mes, que está fuera del periodo ordinario de sesiones. El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, defendió ayer que la reforma laboral aprobada por el Gobierno beneficiará directamente a los ocho millones de españoles en paro o con contrato temporal, sin merma de derechos para los once millones con contrato estable, y supone un paquete de actuaciones orientadas a potenciar la aún incipiente salida de la crisis.
Dura oposición
La portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, señaló que Corbacho es uno de los principales críticos del propio Gobierno porque ha dicho públicamente que no creará empleo y al admitir que llega tarde. Suerte que no siendo diputado no le tocará votarla, incidió la dirigente popular, quien culpó a la indecisión y arrogancia del Gobierno del retraso de dos años en la medida. La dirigente popular explico que España necesita una reforma laboral, pero no la presentada por el Gobierno, sino una que flexibilice la negociación colectiva y apueste por la formación profesional. No obstante, justificó su abstención porque quiere este debate en el Congreso. La reforma laboral del Gobierno es la del despido y la que salga de este Parlamento debería ser la del empleo, afirmó entre abucheos de la bancada socialista, a la que Sáenz de Santamaría reprochó su talante negociador.
En este sentido, lamentó que la norma saldrá adelante por la mínima y ante la más absoluta soledad del PSOE. El principal problema de la economía española y que no arreglará esta reforma es la credibilidad de José Luis Rodríguez Zapatero, incidió Sáenz de Santamaría, quien acusó al Gobierno de enterrar a golpe de decreto su talante, el Pacto de Toledo de las pensiones y ahora el diálogo social.
El portavoz de Trabajo de CiU, Carles Campuzano, achacó al absentismo del Gobierno del fracaso del diálogo social y de que se haya perdido demasiado tiempo por sus prejuicios ideológicos para aprobar finalmente una medida continuista con las medidas aprobadas desde 1994. No supone ninguna revolución, incidió.
En este sentido, reconoció las propuestas de CiU en algunas de las medidas incluidas en el decreto, pero éste sigue siendo incompleto e insuficiente al ignorar aspectos sustanciales que habrá que perfilar en la tramitación, como lo relativo a flexibilidad interna.
Temores del PNV
Su homólogo en el PNV, Emilio Olabarria, señaló que la reforma abarata espectacularmente el despido y se elevará el paro, ya que las condiciones para el despido objetivo no quedan claras, por lo que es necesario que el tramite parlamentario enderece las propuestas mal enfocadas que pueden ser contraproducentes, como a su juicio ocurrió con el decreto de recortes a la hora de recabar la confianza de los mercados. Asimismo, expresó su preocupación por el descuelgue de las cláusulas de negociación colectiva, que es un torpedo contra la línea de flotación de los convenios y de lo que sobre ellos determina la propia Constitución española.
Por su parte, la diputada de UPyD, Rosa Díez, señaló que no se opondría a la tramitación de la reforma que ha pedido reiteradamente, aunque considera el texto una oportunidad perdida por su carácter insustantiva y confusa, que no aborda lo relevante. Es un quiero y no puedo, remachó.
El representante de Coalición Canaria, José Luis Perestelo, señaló que se abstendrá por responsabilidad como hizo con las medias de ajuste presupuestario aprobadas casi un mes. En la misma línea, el diputado de UPN, Carlos Salvador, señaló que la norma será injustificada e incompleta hasta que no se apruebe definitivamente la norma se generarán nuevas incertidumbres tras dos años de injustificado retraso. En la defensa de los votos en contra, abrió fuego el portavoz de ERC, Joan Ridao, quien lamentó que la reforma llegue tarde y mal a manos de un Gobierno acuciado por la deuda y los mercados con una manía compulsiva por los recorte sociales, por lo que será necesario corregir el tiro durante la reforma laboral. En este sentido defendió la postura responsable de su formación, si bien lamentó que la norma pone el énfasis en el coste del despido como un embudo para el mercado laboral.
Al Gobierno se le ha quemado el embrague de tanto dar marcha atrás y hacerle el trabajo sucio a la derecha y la patronal, señaló Ridao, quien aseguró que el portavoz del abaratamiento del despido no es el PP, sino el Gobierno del PSOE y su ministro de Trabajo, con una reforma que se puede enturbiar todavía más por la presión de la derecha. Su compañero de grupo parlamentario y diputado de ICV, Joan Herrera, reprochó a Corbacho que ahora no toca la reforma laboral y que hay medidas mucho más urgentes, aunque lo peor, a su juicio, es que la propuesta del Gobierno es fuerte con los débiles y débil con los fuertes. A su juicio, lo que el Congreso vota es el abaratamiento del despido tomando partido por la patronal, dando carpetazo a la economía sostenible, con un trámite superurgente al margen de la jurisprudencia que certifica la salida injusta e impuesta de la crisis.
El texto se publicará en breve en el Boletín Oficial de las Cortes Generales ara su tramitación por la vía de urgencia. Eso sí, para que se apruebe en julio será preciso que se habilite a la Comisión de Trabajo para trabajar ese mes, que está fuera del periodo ordinario de sesiones. El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, defendió ayer que la reforma laboral aprobada por el Gobierno beneficiará directamente a los ocho millones de españoles en paro o con contrato temporal, sin merma de derechos para los once millones con contrato estable, y supone un paquete de actuaciones orientadas a potenciar la aún incipiente salida de la crisis.
Dura oposición
La portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, señaló que Corbacho es uno de los principales críticos del propio Gobierno porque ha dicho públicamente que no creará empleo y al admitir que llega tarde. Suerte que no siendo diputado no le tocará votarla, incidió la dirigente popular, quien culpó a la indecisión y arrogancia del Gobierno del retraso de dos años en la medida. La dirigente popular explico que España necesita una reforma laboral, pero no la presentada por el Gobierno, sino una que flexibilice la negociación colectiva y apueste por la formación profesional. No obstante, justificó su abstención porque quiere este debate en el Congreso. La reforma laboral del Gobierno es la del despido y la que salga de este Parlamento debería ser la del empleo, afirmó entre abucheos de la bancada socialista, a la que Sáenz de Santamaría reprochó su talante negociador.
En este sentido, lamentó que la norma saldrá adelante por la mínima y ante la más absoluta soledad del PSOE. El principal problema de la economía española y que no arreglará esta reforma es la credibilidad de José Luis Rodríguez Zapatero, incidió Sáenz de Santamaría, quien acusó al Gobierno de enterrar a golpe de decreto su talante, el Pacto de Toledo de las pensiones y ahora el diálogo social.
El portavoz de Trabajo de CiU, Carles Campuzano, achacó al absentismo del Gobierno del fracaso del diálogo social y de que se haya perdido demasiado tiempo por sus prejuicios ideológicos para aprobar finalmente una medida continuista con las medidas aprobadas desde 1994. No supone ninguna revolución, incidió.
En este sentido, reconoció las propuestas de CiU en algunas de las medidas incluidas en el decreto, pero éste sigue siendo incompleto e insuficiente al ignorar aspectos sustanciales que habrá que perfilar en la tramitación, como lo relativo a flexibilidad interna.
Temores del PNV
Su homólogo en el PNV, Emilio Olabarria, señaló que la reforma abarata espectacularmente el despido y se elevará el paro, ya que las condiciones para el despido objetivo no quedan claras, por lo que es necesario que el tramite parlamentario enderece las propuestas mal enfocadas que pueden ser contraproducentes, como a su juicio ocurrió con el decreto de recortes a la hora de recabar la confianza de los mercados. Asimismo, expresó su preocupación por el descuelgue de las cláusulas de negociación colectiva, que es un torpedo contra la línea de flotación de los convenios y de lo que sobre ellos determina la propia Constitución española.
Por su parte, la diputada de UPyD, Rosa Díez, señaló que no se opondría a la tramitación de la reforma que ha pedido reiteradamente, aunque considera el texto una oportunidad perdida por su carácter insustantiva y confusa, que no aborda lo relevante. Es un quiero y no puedo, remachó.
El representante de Coalición Canaria, José Luis Perestelo, señaló que se abstendrá por responsabilidad como hizo con las medias de ajuste presupuestario aprobadas casi un mes. En la misma línea, el diputado de UPN, Carlos Salvador, señaló que la norma será injustificada e incompleta hasta que no se apruebe definitivamente la norma se generarán nuevas incertidumbres tras dos años de injustificado retraso. En la defensa de los votos en contra, abrió fuego el portavoz de ERC, Joan Ridao, quien lamentó que la reforma llegue tarde y mal a manos de un Gobierno acuciado por la deuda y los mercados con una manía compulsiva por los recorte sociales, por lo que será necesario corregir el tiro durante la reforma laboral. En este sentido defendió la postura responsable de su formación, si bien lamentó que la norma pone el énfasis en el coste del despido como un embudo para el mercado laboral.
Al Gobierno se le ha quemado el embrague de tanto dar marcha atrás y hacerle el trabajo sucio a la derecha y la patronal, señaló Ridao, quien aseguró que el portavoz del abaratamiento del despido no es el PP, sino el Gobierno del PSOE y su ministro de Trabajo, con una reforma que se puede enturbiar todavía más por la presión de la derecha. Su compañero de grupo parlamentario y diputado de ICV, Joan Herrera, reprochó a Corbacho que ahora no toca la reforma laboral y que hay medidas mucho más urgentes, aunque lo peor, a su juicio, es que la propuesta del Gobierno es fuerte con los débiles y débil con los fuertes. A su juicio, lo que el Congreso vota es el abaratamiento del despido tomando partido por la patronal, dando carpetazo a la economía sostenible, con un trámite superurgente al margen de la jurisprudencia que certifica la salida injusta e impuesta de la crisis.