El hambre acecha a los zimbabwenses tras prohibir Mugabe el reparto de ayuda
01/10/2010 - 09:45
La decisión del Gobierno de Zimbabwe de prohibir las actividades de ayudas humanitarias ha hecho saltar la alarma. Alrededor de cuatro millones de personas, un tercio de la población, dependen de la solidaridad internacional, en su mayor parte recibida de la Comisión Europea.
Desde Bruselas, se exigió ayer al presidente Mugabe que la prohibición sea retirada inmediatamente, ejemplo de una oleada de críticas contra Harare a la que también se suma Naciones Unidas, en su caso también a cuenta de las últimas detenciones de personal diplomático extranjero y representantes de la oposición.
La última polémica medida de Mugabe previsiblemente acarreará, de mantenerse, graves consecuencias para los más necesitados, puesto que impedirá a las ONG y a algunas agencias internacionales ofrecer cuidados básicos a gran parte de la población pobre, hasta cuatro millones de ciudadanos. En principio, la prohibición no afecta a la ONU y la Cruz Roja, pero sí que le traerá consecuencias indirectas pues, en el caso concreto de Naciones Unidas, el reparto de comida se coordina a través de otras agencias.
Para el portavoz de Unicef, James Elder, el veto es completamente inaceptable. En declaraciones a la BBC recogidas por otr/press, Elder lamentó que los niños están sufriendo realmente y, de hecho, hay unos 185.000 menores cuya supervivencia depende del auxilio humanitario. En cambio, el Gobierno local no lo ve así y tiene a las organizaciones extranjeras en su punto de mira como supuestos soportes de las actividades opositoras, en una época en que la presencia en el poder de Mugabe se tambalea. De hecho, las autoridades han sido acusadas en algunas ocasiones de condicionar el reparto de alimentos y otros materiales básicos a la tendencia política del área en cuestión.
En este sentido, el comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, exigió hoy que la prohibición sea retirada inmediatamente. Estoy profundamente apenado por pensar que cientos de miles de personas que dependen de la ayuda de la Comisión Europea y otros para su supervivencia se enfrentan ahora a un futuro más incierto, lamentó en un comunicado. No en vano, Bruselas aportó el año pasado 90,9 millones de euros a Zimbabwe, convirtiéndose en el principal donante internacional.
Por su parte, un portavoz de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, criticó la medida del Ejecutivo por considerarla un acto escandaloso, mientras que la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) pronosticó que tendrá consecuencias dramáticas.
Detenciones elegidas
Entretanto, a dos semanas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en los últimos días se han producido detenciones de personalidades significativas que han despertado también una ola de reproches paralelos. Al arresto durante horas el jueves de diplomáticos británicos y estadounidenses se sumó hoy una nueva detención del líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, por segunda vez en esta semana. El portavoz de su partido, Nelson Chamida, informó de que la Policía lo mantuvo retenido durante dos horas, tras haberle impedido llegar a un mitin que se iba a celebrar en la segunda ciudad más grande del país.
El consejo de Seguridad de la ONU ya ha mostrado su preocupación por estos informes y, en boca del asesor de Asuntos Políticos de la Misión de Estados Unidos en la ONU, Jeffrey Delaurentis, pidió respeto para la Convención de Viena sobre el trato de diplomáticos. No obstante, las discusiones continuarán en los próximos días para tratar de esclarecer los últimos sucesos.
Crítica de EE UU
El embajador de Estados Unidos en Zimbabue, James McGee, acusó ayer al presidente de este país, Robert Mugabe, de utilizar ilegalmente la ayuda humanitaria como arma para conseguir votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se celebrarán el 27 de junio.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo. Estamos tratando con un régimen desesperado que hará lo que sea por permanecer en el poder, denunció el embajador desde Harare en una videoconferencia con periodistas estadounidenses.
McGee explicó que si los votantes potenciales quieren ayuda alimentaria, tienen que mostrar sus tarjetas electorales, en las que se indica si pertenecen al partido de Mugabe, el ZANU-PF, o al opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC).
Si tienes una tarjeta del MDC, puedes recibir comida, pero primero tienes que dar tu carné de identidad a las autoridades, lo que significa que se lo quedan hasta después de las elecciones. Entonces, no te será permitido votar, explicó.
Según el embajador, el único modo de acceder a la ayuda alimentaria es renunciando al voto, lo que calificó de absolutamente ilegal.
El pasado jueves, el Gobierno de Mugabe suspendió de forma indefinida el trabajo de todas las organizaciones no gubernamentales y agencias humanitarias en el país africano, a las que acusó de incumplir las condiciones para su registro oficial.
El embajador estadounidense condenó esta medida, y aunque manifestó que aparentemente habrá suficiente ayuda alimentaria en reserva hasta las elecciones, pronosticó una hambruna masiva después de los comicios cuando los suministros se agoten.
Por su parte, el subsecretario general de Acción Humanitaria de la ONU, John Holmes, calificó hoy de deplorable la decisión del Gobierno de Zimbabue de obligar a todas las organizaciones humanitarias a suspender sus operaciones, lo que pondrá en peligro a 2 millones de personas del país, y pidió que ésta sea revocada.
Se trata de una decisión deplorable que llega en un momento crítico para la población de Zimbabue, advirtió Holmes, que también es coordinador de las operaciones de emergencia de la ONU. Según Holmes, la mayoría de la ayuda de Naciones Unidas en el país se transmite por mediación de las ONG.
Si las organizaciones de voluntarios y las ONG no pueden seguir trabajando, la asistencia humanitaria destinada a al menos 2 millones de personas, entre ellas las más pobres y vulnerables, se verá gravemente limitada, advirtió Holmes.
La última polémica medida de Mugabe previsiblemente acarreará, de mantenerse, graves consecuencias para los más necesitados, puesto que impedirá a las ONG y a algunas agencias internacionales ofrecer cuidados básicos a gran parte de la población pobre, hasta cuatro millones de ciudadanos. En principio, la prohibición no afecta a la ONU y la Cruz Roja, pero sí que le traerá consecuencias indirectas pues, en el caso concreto de Naciones Unidas, el reparto de comida se coordina a través de otras agencias.
Para el portavoz de Unicef, James Elder, el veto es completamente inaceptable. En declaraciones a la BBC recogidas por otr/press, Elder lamentó que los niños están sufriendo realmente y, de hecho, hay unos 185.000 menores cuya supervivencia depende del auxilio humanitario. En cambio, el Gobierno local no lo ve así y tiene a las organizaciones extranjeras en su punto de mira como supuestos soportes de las actividades opositoras, en una época en que la presencia en el poder de Mugabe se tambalea. De hecho, las autoridades han sido acusadas en algunas ocasiones de condicionar el reparto de alimentos y otros materiales básicos a la tendencia política del área en cuestión.
En este sentido, el comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, exigió hoy que la prohibición sea retirada inmediatamente. Estoy profundamente apenado por pensar que cientos de miles de personas que dependen de la ayuda de la Comisión Europea y otros para su supervivencia se enfrentan ahora a un futuro más incierto, lamentó en un comunicado. No en vano, Bruselas aportó el año pasado 90,9 millones de euros a Zimbabwe, convirtiéndose en el principal donante internacional.
Por su parte, un portavoz de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Louise Arbour, criticó la medida del Ejecutivo por considerarla un acto escandaloso, mientras que la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) pronosticó que tendrá consecuencias dramáticas.
Detenciones elegidas
Entretanto, a dos semanas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en los últimos días se han producido detenciones de personalidades significativas que han despertado también una ola de reproches paralelos. Al arresto durante horas el jueves de diplomáticos británicos y estadounidenses se sumó hoy una nueva detención del líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, por segunda vez en esta semana. El portavoz de su partido, Nelson Chamida, informó de que la Policía lo mantuvo retenido durante dos horas, tras haberle impedido llegar a un mitin que se iba a celebrar en la segunda ciudad más grande del país.
El consejo de Seguridad de la ONU ya ha mostrado su preocupación por estos informes y, en boca del asesor de Asuntos Políticos de la Misión de Estados Unidos en la ONU, Jeffrey Delaurentis, pidió respeto para la Convención de Viena sobre el trato de diplomáticos. No obstante, las discusiones continuarán en los próximos días para tratar de esclarecer los últimos sucesos.
Crítica de EE UU
El embajador de Estados Unidos en Zimbabue, James McGee, acusó ayer al presidente de este país, Robert Mugabe, de utilizar ilegalmente la ayuda humanitaria como arma para conseguir votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se celebrarán el 27 de junio.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo. Estamos tratando con un régimen desesperado que hará lo que sea por permanecer en el poder, denunció el embajador desde Harare en una videoconferencia con periodistas estadounidenses.
McGee explicó que si los votantes potenciales quieren ayuda alimentaria, tienen que mostrar sus tarjetas electorales, en las que se indica si pertenecen al partido de Mugabe, el ZANU-PF, o al opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC).
Si tienes una tarjeta del MDC, puedes recibir comida, pero primero tienes que dar tu carné de identidad a las autoridades, lo que significa que se lo quedan hasta después de las elecciones. Entonces, no te será permitido votar, explicó.
Según el embajador, el único modo de acceder a la ayuda alimentaria es renunciando al voto, lo que calificó de absolutamente ilegal.
El pasado jueves, el Gobierno de Mugabe suspendió de forma indefinida el trabajo de todas las organizaciones no gubernamentales y agencias humanitarias en el país africano, a las que acusó de incumplir las condiciones para su registro oficial.
El embajador estadounidense condenó esta medida, y aunque manifestó que aparentemente habrá suficiente ayuda alimentaria en reserva hasta las elecciones, pronosticó una hambruna masiva después de los comicios cuando los suministros se agoten.
Por su parte, el subsecretario general de Acción Humanitaria de la ONU, John Holmes, calificó hoy de deplorable la decisión del Gobierno de Zimbabue de obligar a todas las organizaciones humanitarias a suspender sus operaciones, lo que pondrá en peligro a 2 millones de personas del país, y pidió que ésta sea revocada.
Se trata de una decisión deplorable que llega en un momento crítico para la población de Zimbabue, advirtió Holmes, que también es coordinador de las operaciones de emergencia de la ONU. Según Holmes, la mayoría de la ayuda de Naciones Unidas en el país se transmite por mediación de las ONG.
Si las organizaciones de voluntarios y las ONG no pueden seguir trabajando, la asistencia humanitaria destinada a al menos 2 millones de personas, entre ellas las más pobres y vulnerables, se verá gravemente limitada, advirtió Holmes.