El Hospital trata ocho nuevos casos de anorexia cada mes

20/02/2011 - 18:42 Virginia Bodega

 
Parece que en los últimos tiempos, aunque el número de enfermos de anorexia es similar al de hace años, sí se han incrementado los casos que recurren a recursos sanitarios como el Programa Específico de Abordaje de Conductas Alimentarias, situado en el Hospital Universitario de Guadalajara y dependiente del Dispositivo de Interconsulta y Enlace del Sescam. Desde 2005, este servicio ha atendido a 180 pacientes, aunque en el último año, como asegura una de las profesionales incluidas en él, la psiquiatra Belén Castel, la demanda de atenciones “se ha duplicado”, de modo que vienen atendiendo ocho nuevos casos de anorexia cada mes. El programa está atendido por cinco profesionales encargados de atender cada una de sus áreas de intervención –nutrición, psiquiatría, psicología, atención a familias y enfermería–, todos “muy implicados en el proyecto, lo que facilita la coordinación”, asegura Castel. La mayoría de sus pacientes llegan al servicio derivados de otros recursos, como Salud Mental, con un diagnóstico ya cerrado. Además de trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, el programa también trata obesidad mórbida y empachos. En este punto, Castel destaca la importancia de que el servicio se encuentre dentro del marco hospitalario, pues facilita una colaboración y coordinación sencilla con otros facultativos, con urgencias, con enfermería, etcétera, pues muchos pacientes presentan “un riesgo vital importante”. La mayoría de las personas que llegan al recurso lo hacen “forzadas” por sus familiares o amigos y sin tener conciencia real de estar enfermas, uno de los principales problemas de esta enfermedad, pues en muchos casos, las personas que la padecen lo hacen durante años, de forma crónica, sin recurrir a la ayuda hospitalaria, lo que después empeora su situación física y dificulta su recuperación. Dentro de su cuadro clínico se encuentra desde la desnutrición, hasta la osteoporosis, pasando por la osteopenia, además de los correspondientes problemas psicológicos. El perfil de los pacientes es muy diverso, aunque es la mujer de 25 años el patrón que más se repite. Los hombres, aunque también padecen la enfermedad, recurren en menor medida a la ayuda médica. Desde 2005, como explica la psiquiatra, la edad media de los pacientes ha descendido ligeramente. Una vez estudiado el paciente, el programa desarrolla un plan individualizado de tratamiento que trata las cinco áreas citadas: nutrición, psicología, psiquiatría, enfermería y atención a la familia, esta última habilitada hace un año y medio y puesta en práctica por un psiquiatra a través, sobre todo, de psicoterapias grupales. Estos profesionales se encargan del programa a tiempo parcial, pues forman parte también de otros recursos. Como reconoce Castel, el programa no tiene duración, el alta sólo se recibe cuando paciente y equipo médico entienden que es el momento, sin embargo, curarse definitivamente de esta enfermedad es complicado. “Serán pacientes que siempre tengan ese punto débil, la comida”, señala la psiquiatra, admitiendo el alto riesgo que tienen estos pacientes a recaer.