El humor negro de De la Serna se expone en la Casa del Doncel
01/10/2010 - 09:45

Por: Redacción
La Casa del Doncel de Sigüenza acoge hasta el próximo 30 de julio la exposición Los muertos y las muertas de Ramón Gómez de la Serna, obra de uno de los grandes de la ilustración española actual, David Vela.
Al acto inaugural de la muestra asistieron el propio autor, el alcalde de Sigüenza, Francisco Domingo, y el director de la Fundación General de la Universidad de Alcalá, Arsenio López Huerta, quien calificó la exposición como muy importante, puesto que une a dos autores excelentes, David Vela, que es uno de los grandes de la ilustración de este país, y Ramón Gómez de la Serna, gran genio tanto de la literatura como del pensamiento español y probablemente uno de los escritores más ingeniosos y brillantes que ha dado el siglo XX en España. Las ilustraciones de Vela están impregnadas de ese sentido del humor español trágico, pero a la vez tierno, ácido y duro que particulariza nuestra forma de concebirlo, añadió el director. David Vela ha sabido interpretar como nadie el pensamiento ramoniano y su aportación a la cultura española, terminó.
Por su parte David Vela calificó a Gómez de la Serna como una de las figuras básicas de la renovación del humor en España. Aunque no se quiera reconocer del todo, todos los humoristas actuales beben de sus fuentes, y creo que desde el humor gráfico había que hacerle un homenaje, explicó. La idea central de la exposición es tomar una de las constantes de su literatura, como es la reflexión sobre la muerte, para realizar desde este punto de partida una exaltación paradójica de la vida a través del humor negro. Pensemos en la muerte para aprovechar la vida, definió como mensaje central de sus dibujos Vela.
Con esta muestra se inician las actividades que la Fundación General de la Universidad de Alcalá ha programado para este verano en la Ciudad del Doncel y que consisten en una Gala Lírica, que se celebrará el 17 de julio a las 20.30 horas en la Ermita de San Roque, y un concierto de Guadalupe Urbana, previsto para el 23 de julio, a la misma hora y también en San Roque.
Todas estas actividades cuentan con el patrocinio de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y Gran Europa, y con la colaboración del Ayuntamiento de Sigüenza.
La exposición permanecerá abierta hasta el 30 de julio en horario de mañana, de martes a domingo de 11.00 a 14.00 horas, y por la tarde de martes a jueves de 17.00 a 19.00 horas. Los viernes y sábados estará abierta de 17.00 a 20.00 horas, mientras que los domingos y lunes permanecerá cerrada.
A través de las ilustraciones
El fondo expositivo de la muestra consta de 40 ilustraciones que intentan ofrecer una breve muestra de las infinitas variaciones que Ramón Gómez de la Serna plantea en torno al concepto de la muerte, a lugares, objetos y sujetos de la muerte: los cementerios, nichos y ataúdes, las lápidas y los epitafios, los cráneos y las calaveras, los esqueletos y los osarios, los muertos y las muertas. La exposición pretende ser una invitación a la lectura de un libro que, como afirmaba Pedro Salinas, contiene algunas de las páginas mejores que ha escrito Ramón.
En su ensayo Gravedad e importancia del humorismo, al reflexionar sobre el humor español apuntaba Ramón: El humorismo español está dedicado a pasar el trago de la muerte, y de paso para atravesar mejor el trago de la vida ( ) El mayor reactivo de la vida, lo que la ataca en lo entrañable es este contraste entre la risa y el llanto, entre la vida y la muerte (...) El humorismo debe ser esa explosión de realidad inevitable que surge en las fiestas y en los funerales, como comentario definitivo del vivir, como preparando al mundo para bien morir. Y es Los muertos y las muertas el libro en el que Ramón se aplica con mayor empeño en ese comentario, acompañado por la sombra de Quevedo, con el que parece dialogar en cada una de sus páginas en 1.000 de ingenio admirable.
Para Pedro Salinas Los muertos y las muertas ilumina una de las claves del ramonismo: La afición de Ramón a tantas y tantas cosas que parecen muertas, definitivamente terminadas, ese juego con las cosas que ya no existen, revelaba en sus fondos un formidable deseo de vitalidad y existencia. Era expresivo de la constante tragedia de agregación y desagregación por que pasan en el mundo seres y cosas, de esa lucha entre la vida y la muerte que Ramón Gómez de la Serna ha tratado ahora con visión más amplia y con más grave alegría que nunca.
Tal vez fue César González Ruano quien precisamente en la hora de la muerte del escritor descubrió el secreto de esa obsesiva presencia de la muerte en la obra de Ramón: Ramón estaba muerto hace mucho tiempo. Sólo un muerto puede entender tan estremecedoramente la vida. Ramón rondaba la muerte bastante antes de lanzar su Automoribundia. Tenía miedo al dolor, como los niños. Pero no al sueño, al que los niños tampoco tienen miedo.
Por su parte David Vela calificó a Gómez de la Serna como una de las figuras básicas de la renovación del humor en España. Aunque no se quiera reconocer del todo, todos los humoristas actuales beben de sus fuentes, y creo que desde el humor gráfico había que hacerle un homenaje, explicó. La idea central de la exposición es tomar una de las constantes de su literatura, como es la reflexión sobre la muerte, para realizar desde este punto de partida una exaltación paradójica de la vida a través del humor negro. Pensemos en la muerte para aprovechar la vida, definió como mensaje central de sus dibujos Vela.
Con esta muestra se inician las actividades que la Fundación General de la Universidad de Alcalá ha programado para este verano en la Ciudad del Doncel y que consisten en una Gala Lírica, que se celebrará el 17 de julio a las 20.30 horas en la Ermita de San Roque, y un concierto de Guadalupe Urbana, previsto para el 23 de julio, a la misma hora y también en San Roque.
Todas estas actividades cuentan con el patrocinio de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y Gran Europa, y con la colaboración del Ayuntamiento de Sigüenza.
La exposición permanecerá abierta hasta el 30 de julio en horario de mañana, de martes a domingo de 11.00 a 14.00 horas, y por la tarde de martes a jueves de 17.00 a 19.00 horas. Los viernes y sábados estará abierta de 17.00 a 20.00 horas, mientras que los domingos y lunes permanecerá cerrada.
A través de las ilustraciones
El fondo expositivo de la muestra consta de 40 ilustraciones que intentan ofrecer una breve muestra de las infinitas variaciones que Ramón Gómez de la Serna plantea en torno al concepto de la muerte, a lugares, objetos y sujetos de la muerte: los cementerios, nichos y ataúdes, las lápidas y los epitafios, los cráneos y las calaveras, los esqueletos y los osarios, los muertos y las muertas. La exposición pretende ser una invitación a la lectura de un libro que, como afirmaba Pedro Salinas, contiene algunas de las páginas mejores que ha escrito Ramón.
En su ensayo Gravedad e importancia del humorismo, al reflexionar sobre el humor español apuntaba Ramón: El humorismo español está dedicado a pasar el trago de la muerte, y de paso para atravesar mejor el trago de la vida ( ) El mayor reactivo de la vida, lo que la ataca en lo entrañable es este contraste entre la risa y el llanto, entre la vida y la muerte (...) El humorismo debe ser esa explosión de realidad inevitable que surge en las fiestas y en los funerales, como comentario definitivo del vivir, como preparando al mundo para bien morir. Y es Los muertos y las muertas el libro en el que Ramón se aplica con mayor empeño en ese comentario, acompañado por la sombra de Quevedo, con el que parece dialogar en cada una de sus páginas en 1.000 de ingenio admirable.
Para Pedro Salinas Los muertos y las muertas ilumina una de las claves del ramonismo: La afición de Ramón a tantas y tantas cosas que parecen muertas, definitivamente terminadas, ese juego con las cosas que ya no existen, revelaba en sus fondos un formidable deseo de vitalidad y existencia. Era expresivo de la constante tragedia de agregación y desagregación por que pasan en el mundo seres y cosas, de esa lucha entre la vida y la muerte que Ramón Gómez de la Serna ha tratado ahora con visión más amplia y con más grave alegría que nunca.
Tal vez fue César González Ruano quien precisamente en la hora de la muerte del escritor descubrió el secreto de esa obsesiva presencia de la muerte en la obra de Ramón: Ramón estaba muerto hace mucho tiempo. Sólo un muerto puede entender tan estremecedoramente la vida. Ramón rondaba la muerte bastante antes de lanzar su Automoribundia. Tenía miedo al dolor, como los niños. Pero no al sueño, al que los niños tampoco tienen miedo.