El juez declara en el Supremo que nunca recibió dinero del Santander por sus cursos
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
PAGOS UNIVERSIDAD GARZÓN
El magistrado asegura que viajó sin saber cuales serían sus honorarios
Garzón, al que se acusa de los delitos de prevaricación y cohecho por cobrar 302.000 dólares por organizar dichos cursos patrocinados por el Santander, prestó declaración durante más de cuatro horas frente al juez instructor del caso, Manuel Marchena. Por su parte, los abogados querellantes, José Luis Mazón y Antonio Panea, relacionan estos pagos con la decisión posterior del magistrado de no admitir a trámite una querella contra directivos de la entidad financiera por las cesiones de crédito.
En su declaración, el acusado aseguró que en ningún caso, ni directa ni indirectamente, ni en primera ni en segunda persona el Banco Santander pagó cantidad alguna referida a los gastos de escolarización de su hija y a los derivados de sus desplazamientos. Es más --añadió--, la Universidad de Nueva York ha certificado en varias ocasiones que esas cantidades estaban pactadas con anterioridad a los patrocinios del Banco Santander y con cargo a los presupuestos y dotaciones de la Universidad.
Dichos gastos fueron abonados por el Centro Rey Juan Carlos de la universidad norteamericana, en un régimen que es el normal que se acuerda con los profesores visitantes distinguidos que se incorporan a la Universidad, según explicó.
A preguntas del instructor Marchena, Garzón puntualizó que el primer pago que le hizo la universidad por su participación académica fue de 5.600 o 5.700 dólares en marzo de 2005, y que las autoridades académicas norteamericanas sabían que él estaba disfrutando de un permiso de estudios, si bien nunca se lo preguntaron.
5.600 dólares al mes
Durante toda su estancia en Nueva York se mantuvo dicha cantidad con una oscilación mínima, según Garzón, que aclaró que fue el Centro de Derecho y Seguridad el que asumió el abono de estos honorarios, mientras que El Centro Rey Juan Carlos pagó la escolarización de su hija y los desplazamientos. El dinero se le abonaba mediante un cheque a su cuenta o transferencia de carácter mensual.
Reconoció igualmente que durante todo este tiempo siguió percibiendo su nómina como magistrado en españa para cubrir necesidades familiares de aquí, y que el CGPJ nunca le solicitó información sobre las cantidades que pudiera estar percibiendo por su actividad académica en Nueva York. El órgano de gobierno de los jueces pudo conocerlo con ocasión del expediente disciplinario que se le abrió a tal efecto, y que fue archivado. En este punto, Garzón aclaró al instructor Marchena que en ningún momento hubo ningún ánimo de ocultación, habida cuenta de que se trataba de cantidades declaradas tanto a la Hacienda norteamericana como a la española.
Garzón, que se negó a contestar a las preguntas de los querellantes, explicó ante el Supremo que él viajó a Nueva York sin saber entonces cuáles serían finalmente sus honorarios por su labor en el Centro Rey Juan Carlos, donde su actividad consistiría en pronunciar conferencias y sumarse a los eventos académicos en general.
Fue además tajante al afirmar que nunca se dirigió al Banco Santander para pedir fondos y que tampoco sugirió a las autoridades académicas de la Universidad de Nueva York la disponibilidad de esta entidad para hacer frente a las cantidades necesarias para poner en marcha los cursos que él impartió en este centro. A preguntas del juez instructor, el magistrado insiste en que no cobró ni un sólo dólar ni un sólo centavo del Santander por dirigir los cursos, puesto que sus honorarios los pagaba la Universidad.
Preguntado también por Marchena si él asumió el encargo de agradecer a Botín por escrito unos términos económicos que desconocía, Garzón dijo tan sólo asumir lo que dice la carta que envió a Botín, es decir, el apoyo de la universidad habida cuenta de que era el director de los contenidos del curso.
Sobre las expresiones de afecto en las cartas que remitió al presidente del Grupo Santander, Emilio Botín, agradeciéndole el patrocinio, Garzón señala que es la forma habitual que él tiene de expresarse, no sabe si desacertada, aunque por lo que está viendo le parece que ha sido mal interpretada.
Para subrayar esta idea, el magistrado aportó comunicaciones con otras personalidades, tales como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ex vicepresidente del Gobierno del PP Rodrigo Rato, dirigiéndose a ellos también con la expesión querido.
Garzón también fue preguntado por la carta que el representante de la entidad en Estados Unidos, Gonzalo de las Heras, envió el 20 de enero de 2006 a Botín para comentarle la conversación de navidades que había mantenido con el juez, en la que se condicionaba la celebración del seminario sobre Derechos Humanos y Seguridad Jurídica a la disposición de financiación suficiente entre Nueva York y Madrid.
A la vista de ese documento, ¿estima el declarante que no tuvo nada que ver con la financiación del segundo de los cursos?, le pregunta Marchena. No estimo sino que afirmo que no tengo nada que ver, responde Garzón antes de añadir que la conversación de navidades fue la propia para felicitar las fiestas.
Instructor del 11-S
Al ser cuestionado por qué la página web de la Universidad afirmaba textualmente que Garzón diseñó, obtuvo los fondos necesarios y organizó dos impresionantes debates llamados Diálogos Transatlánticos y Derechos Humanos, y Seguridad Jurídica en Latinoamérica, el juez de la Audiencia Nacional afirma que se trata de un página web y que desconoce quién confeccionó esta página. En este sentido, se remite a la certificación que realizó la institución académica en la que aseguraba que la configuración de esa página es incorrecta y aclaraba que fue el Centro Juan Carlos I el que pidió, gestionó y distribuyó los importes de los cursos antes mencionados, como consta en las actuaciones. Añade, a este respecto, que esa misma página le atribuía erróneamente la instrucción de la causa abierta a raíz de los atentados del 11-M, que llevó a cabo el juez Juan del Olmo.
También defendió su decisión de archivar la querella contra Botín, explicando al juez Marchena que si abrió diligencias previas en este caso es porque esta es la única forma de dar traslado con carácter previo al Ministerio Fiscal para que se pronuncie sobre competencia. A preguntas del instructor, aclaró que él no puede abstenerse de ningún asunto si no existe causa legal para ello, como ocurrió en este caso.
Dichos gastos fueron abonados por el Centro Rey Juan Carlos de la universidad norteamericana, en un régimen que es el normal que se acuerda con los profesores visitantes distinguidos que se incorporan a la Universidad, según explicó.
A preguntas del instructor Marchena, Garzón puntualizó que el primer pago que le hizo la universidad por su participación académica fue de 5.600 o 5.700 dólares en marzo de 2005, y que las autoridades académicas norteamericanas sabían que él estaba disfrutando de un permiso de estudios, si bien nunca se lo preguntaron.
5.600 dólares al mes
Durante toda su estancia en Nueva York se mantuvo dicha cantidad con una oscilación mínima, según Garzón, que aclaró que fue el Centro de Derecho y Seguridad el que asumió el abono de estos honorarios, mientras que El Centro Rey Juan Carlos pagó la escolarización de su hija y los desplazamientos. El dinero se le abonaba mediante un cheque a su cuenta o transferencia de carácter mensual.
Reconoció igualmente que durante todo este tiempo siguió percibiendo su nómina como magistrado en españa para cubrir necesidades familiares de aquí, y que el CGPJ nunca le solicitó información sobre las cantidades que pudiera estar percibiendo por su actividad académica en Nueva York. El órgano de gobierno de los jueces pudo conocerlo con ocasión del expediente disciplinario que se le abrió a tal efecto, y que fue archivado. En este punto, Garzón aclaró al instructor Marchena que en ningún momento hubo ningún ánimo de ocultación, habida cuenta de que se trataba de cantidades declaradas tanto a la Hacienda norteamericana como a la española.
Garzón, que se negó a contestar a las preguntas de los querellantes, explicó ante el Supremo que él viajó a Nueva York sin saber entonces cuáles serían finalmente sus honorarios por su labor en el Centro Rey Juan Carlos, donde su actividad consistiría en pronunciar conferencias y sumarse a los eventos académicos en general.
Fue además tajante al afirmar que nunca se dirigió al Banco Santander para pedir fondos y que tampoco sugirió a las autoridades académicas de la Universidad de Nueva York la disponibilidad de esta entidad para hacer frente a las cantidades necesarias para poner en marcha los cursos que él impartió en este centro. A preguntas del juez instructor, el magistrado insiste en que no cobró ni un sólo dólar ni un sólo centavo del Santander por dirigir los cursos, puesto que sus honorarios los pagaba la Universidad.
Preguntado también por Marchena si él asumió el encargo de agradecer a Botín por escrito unos términos económicos que desconocía, Garzón dijo tan sólo asumir lo que dice la carta que envió a Botín, es decir, el apoyo de la universidad habida cuenta de que era el director de los contenidos del curso.
Sobre las expresiones de afecto en las cartas que remitió al presidente del Grupo Santander, Emilio Botín, agradeciéndole el patrocinio, Garzón señala que es la forma habitual que él tiene de expresarse, no sabe si desacertada, aunque por lo que está viendo le parece que ha sido mal interpretada.
Para subrayar esta idea, el magistrado aportó comunicaciones con otras personalidades, tales como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ex vicepresidente del Gobierno del PP Rodrigo Rato, dirigiéndose a ellos también con la expesión querido.
Garzón también fue preguntado por la carta que el representante de la entidad en Estados Unidos, Gonzalo de las Heras, envió el 20 de enero de 2006 a Botín para comentarle la conversación de navidades que había mantenido con el juez, en la que se condicionaba la celebración del seminario sobre Derechos Humanos y Seguridad Jurídica a la disposición de financiación suficiente entre Nueva York y Madrid.
A la vista de ese documento, ¿estima el declarante que no tuvo nada que ver con la financiación del segundo de los cursos?, le pregunta Marchena. No estimo sino que afirmo que no tengo nada que ver, responde Garzón antes de añadir que la conversación de navidades fue la propia para felicitar las fiestas.
Instructor del 11-S
Al ser cuestionado por qué la página web de la Universidad afirmaba textualmente que Garzón diseñó, obtuvo los fondos necesarios y organizó dos impresionantes debates llamados Diálogos Transatlánticos y Derechos Humanos, y Seguridad Jurídica en Latinoamérica, el juez de la Audiencia Nacional afirma que se trata de un página web y que desconoce quién confeccionó esta página. En este sentido, se remite a la certificación que realizó la institución académica en la que aseguraba que la configuración de esa página es incorrecta y aclaraba que fue el Centro Juan Carlos I el que pidió, gestionó y distribuyó los importes de los cursos antes mencionados, como consta en las actuaciones. Añade, a este respecto, que esa misma página le atribuía erróneamente la instrucción de la causa abierta a raíz de los atentados del 11-M, que llevó a cabo el juez Juan del Olmo.
También defendió su decisión de archivar la querella contra Botín, explicando al juez Marchena que si abrió diligencias previas en este caso es porque esta es la única forma de dar traslado con carácter previo al Ministerio Fiscal para que se pronuncie sobre competencia. A preguntas del instructor, aclaró que él no puede abstenerse de ningún asunto si no existe causa legal para ello, como ocurrió en este caso.