El líder opositor de Zimbabue se refugia en la embajada de Holanda por seguridad

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Tsvangirai, quien denuncia la persecución política instigada desde el Estado que ha venido sufriendo tanto él como el resto de los miembros de su partido, el Movimiento para el Cambio Democrático (MCD), manifestó hoy sin embargo su disposición a negociar con Mugabe, siempre y cuando éste ponga fin a la violencia y a la represión.
“Estamos preparados para negociar con el ZANU-PF, pero por supuesto es importante que sean aceptados ciertos principios antes de que las negociaciones tengan lugar. Una de las condiciones previas es que la violencia contra la población debe ser detenida”, explicó Tsvangirai en declaraciones a la emisora sudafricana Radio 702.
Un ejemplo de la violencia que denuncia Tsvangirai se produjo hoy mismo, cuando agentes de la Policía zimbabuense irrumpieron en la sede principal del MDC y detuvieron a unas 60 de víctimas de la violencia, mujeres y niños entre ellas. Según informó un portavoz de esta formación política, Luke Tamborinyoka, la Policía entró en las oficinas del MDC y se llevó “a cientos de víctimas de la violencia política que usaban el edificio como refugio”. En conjunto el MDC asegura que aproximadamente 90 de sus simpatizantes han muerto ya en ataques de las milicias afines a Mugabe y que miles más han huido aterrorizados.
Mientras, el Gobierno y el partido de Mugabe siguen empecinados en la celebración de la segunda vuelta de las presidenciales a pesar de la crisis y la retirada de Tsvangirai. “No estamos en guerra. Podrán celebrarse unas elecciones creíbles”, afirmó el presidente de la Comisión Electoral de Zimbabue, controlada por Mugabe, George Chiweshe. El ministro de Justicia, Patrick Chinamasa, también abogó por celebrar los comicios como si nada especial ocurriera porque Tsvangirai había dejado “para muy tarde” su decisión.

Ofensiva diplomática británica
Mugabe, sin embargo, no se encuentra en una posición inexpugnable, ya que la retirada de Tsvangirai ha propiciado que Reino Unido haya lanzado una ofensiva diplomática para intentar que la comunidad internacional envíe un “claro mensaje” al presidente de Zimbabue basado en que ningún país “debería reconocer” el régimen “criminal e ilegítimo” que pretende validar en unas elecciones “manipuladas”, según palabras del primer ministro de Reino Unido, Gordon Brown. El líder británico, quien aseguró haber hablado con Tsvangirai, consideró que ante el riesgo para la democracia tanto del país como del conjunto de los Estados africanos, la comunidad internacional está obligada a promover nuevas acciones punitivas contra Mugabe, principalmente de carácter financiero, pese a garantizar de forma paralela la asistencia al pueblo de Zimbabue.
Además, tanto Tsvangirai como Londres recuerdan que Mugabe y su partido, el ZANU-PF, perdió la mayoría en las elecciones legislativas de marzo y que el candidato del MCD fue el más votado en las primera vuelta de las elecciones presidenciales del 29 de marzo. Mugabe “sólo mantiene el poder por la intimidación”, denunció Brown.
Reino Unido ya ha hecho circular entre los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución sobre la cuestión de Zimbabue que ha tomado la forma de declaración, es decir, que no prevé acción ni sanción concreta alguna contra Mugabe, pero sí que supone una escalada en la actitud de la comunidad internacional hacia la cuestión de Zimbabue.
Londres contará con el apoyo de su aliado más estrecho, Washington, capital que ya ha manifestado una actitud hacia Mugabe afín a la de los británicos. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, afirmó hoy que es imposible que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Zimbabue se celebren en un clima de ataques violentos contra la oposición. En ese sentido, aseguró que una victoria del actual presidente, Robert Mugabe, en los comicios, no le daría legitimidad para gobernar.

Cautela africana
Esta iniciativa podría estar más dirigida a los vecinos africanos de Zimbabue que al propio Mugabe, ya que, por ejemplo, Rice emplazó a la Comunidad de Desarrollo del África Austral (SADC, por sus siglas en inglés), al Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana (UA) y al Consejo de Seguridad de la ONU a abordar de inmediato el asunto de Zimbabue. El propio MDC hizo ayer un llamamiento a la comunidad internacional, particularmente a la UA y a la SADC, para que incrementen la presión contra el régimen de Mugabe.
A este respecto, el presidente de la Comisión de la UA, Jean Ping, declaró ayer que la retirada de Tsvangirai de las elecciones y el incremento de los actos de violencia en los preliminares de los comicios presidenciales, “son un asunto de grave preocupación”.
Ping informó de que ya ha comenzado las consultas con el presidente de la UA --el mandatario tanzano, Jakaya Kikwete--, además de con la SADC y el jefe de la delegación mediadora designado por este grupo, el presidente sudafricano, Thabo Mbeki, para ver qué se puede hacer.
Sudáfrica es la gran potencia regional que tradicionalmente se ha opuesto a cualquier tipo de intervención en forma de sanciones, pero fuentes diplomáticas del país indicaron que podrían acceder a apoyar una declaración como la planteada por Reino Unido en la ONU. “Nadie está en contra de la idea, lo que importa es lo que contenga”, explicaron.