El merendero del parque de San Roque volvió a rugir con una noche de rock y clásicos del género
El merendero del parque de San Roque volvió a convertirse anoche en territorio de guitarras, estribillos y rock. El XXIX Crisis Rock llevó hasta este rincón de las Ferias de Guadalajara una noche dedicada a algunos de los grandes nombres del rock español, en una cita organizada por la Peña La Crisis que volvió a reunir a distintas generaciones alrededor de la música en directo.
Desde las 23:00 horas, el escenario fue dando paso a las diferentes propuestas previstas en un cartel que apostó por los repertorios conocidos y por ese rock que forma parte de la memoria musical de varias generaciones. Rosendo, Marea, Platero y Tú y Extremoduro tuvieron su particular homenaje a través de sus bandas tributo, mientras la formación local Juventud Perdida puso el acento guadalajareño a la noche.
El resultado fue una de esas veladas en las que la música funciona también como punto de encuentro. El público fue ocupando el espacio de San Roque mientras las guitarras eléctricas tomaban protagonismo y los grandes estribillos del rock español se mezclaban con el ambiente propio de las Ferias y de las peñas.
No faltaron quienes acudieron atraídos por uno de los nombres concretos del cartel ni quienes hicieron del Crisis Rock una parada más dentro de una noche que ofrecía propuestas musicales en distintos puntos de la ciudad. Otros escenarios acogían sus propias actuaciones, pero San Roque mantuvo una personalidad muy definida: la del rock de siempre, el que invita a cantar, saltar y compartir canciones conocidas.
El cartel permitió además recorrer distintas formas de entender el género. Desde la contundencia de Extremoduro y Marea hasta el sonido de Platero y Tú y la trayectoria de Rosendo, los tributos llevaron al escenario canciones reconocibles para un público que respondió especialmente a aquellos temas convertidos ya en parte de la banda sonora colectiva del rock español.
La presencia de Juventud Perdida completó una programación que también quiso mirar hacia la escena más cercana. La banda local compartió protagonismo con formaciones dedicadas a mantener vivos repertorios que continúan encontrando público muchos años después de que fueran publicados.
El Crisis Rock volvió así a cumplir con una de sus señas de identidad: juntar a jóvenes y veteranos en torno a una noche de música, peñas y convivencia. Ya en la edición del pasado año, el festival había dejado en San Roque una estampa marcada por el buen ambiente y por la mezcla de generaciones. La cita de anoche volvió a prolongar esa tradición.







