El miedo a nuevos atentados no impide que decenas de miles de chiíes sigan llegando al santuario de Kadhamiya

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Decenas de miles de chiíes se han reunido hoy en Kadhamiya, uno de los principales santuarios de Bagdad, en el clímax de uno de los mayores peregrinajes en Irak, después de que ayer tres terroristas suicidas se inmolaran entre la multitud, causando 35 muertos y 250 heridos.
Ante el temor a nuevos atentados, las autoridades han impuesto el toque de queda prohibiendo la circulación de vehículos en la capital, que espera recibir hoy a alrededor de un millón de personas para conmemorar a uno de los 12 imanes de la confesión chií.

Las autoridades no han determinado todavía la responsabilidad en los atentados de ayer, que llevan la marca de Al Qaeda en Irak, de raíz suní. "La situación hoy está bien. Gracias a Dios, la seguridad es muy buena", afirmó Issam Jassim, un peregrino que se dirigía hacia el santuario de Kadhamiya.

Alrededor del templo ya se habían instalado centenares de tenderetes, donde se ofrece agua y comida a los peregrinos que llegan, en la mayoría de los casos a pie, desde todas partes del país.

Las tropas del Ejército iraquí y la Policía han instalado más puestos de control y han cortado carreteras al tráfico para facilitar el peregrinaje a Bagdad, uno de los más importantes acontecimientos del calendario religioso chií. Además, las fuerzas de seguridad han incrementado sus efectivos femeninos para poder hacer cacheos, teniendo en cuenta que las tres terroristas de ayer eran mujeres. Este año se han producido más de 20 atentados suicidas perpetrados por mujeres.

Para la peregrinación de la Kadhamiya de este año se espera una mayor afluencia de fieles que en los años anteriores debido a la relativa mejora de la seguridad en el país. Pese a ese optimismo, siete peregrinos fueron asesinados ayer a tiros por un grupo armado cuando efectuaban la marcha a pie procedentes del sur de Irak, la zona del país predominantemente chií.

Mientras tanto, en la ciudad multiétnica de Kirkuk, donde ayer también se produjo un atentado que costó la vida a al menos 22 personas, la situación volvía a la normalidad. Las tiendas volvían a abrir después de que fuera levantado el toque de queda impuesto ayer.