El ‘Monstruo de Amstetten’ regresa a su sotano

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Desde el 29 de abril pasado, Josef Fritzl, el criminal más famoso de Austria y que fue bautizado por la prensa de su país como el Monstruo de Amstetten, vive aislado en una celda de la cárcel de St. Polten donde, además de confesar su crimen a la revista News, escribe sus memorias y sueña con volver a ser un hombre libre. Pero hoy, la apacible rutina del hombre que convirtió a su hija Elisabeth en una esclava sexual y con la cual procreó siete hijos, quedó trastocada por una decisión de un juez, que obligó al hombre de 73 años a regresar al lugar donde cometió su crimen: el sótano de su casa.
En medio de amplias medidas de seguridad y amparados por el silencio cómplice de la policía, Fritzl fue conducido al sótano para completar algunos detalles técnicos de la investigación. Pero el secretismo que rodeó la operación se esfumó gracias a un testigo que presenció el oeprativo y fotografió al monstruo, en el interior de un coche. El testigo, cuya identidad se desconoce, vendió la sensacional exclusiva al periódico Kurier, que publica este viernes un reportaje acompañado de una foto donde se puede ver a Fritzl hojeando unos papeles. “Se veía tembloroso y nervioso”, dijo el testigo según el rotativo austriaco.

Secretos por resolver
Aún no está claro si la presencia del testigo ocular de la primera visita del monstruo al sótano, donde mantuvo oculta a su hija durante 24 años, fue fortuita o, bien, la información provino de un agente que participó en el operativo. Según el periódico, cuando Fritzl descendió del coche para ingresar en el sótano, caminaba sin las manos esposadas, vestía tejanos, una chaqueta a rayas y se tapó el rostro para evitar ser fotografiado. Tras dos horas Josef Fritzl salió por la puerta trasera y fue transportado de vuelta a la cárcel”, reveló el rotativo en su edición electrónica.
La visita al sótano del terror fue ordenada por el juez de instrucción Nikolaus Obrovski con el fin de comprobar el mecanismo de cierre de una de las puertas del sótano y en ningún momento, el monstruo de Amstetten fue confrontado con el crimen que cometió. Durante la inspección del sótano, Fritzl estuvo acompañado por el juez de Instrucción, su abogado defensor y por la fiscal Cristianne Burkheiser. El martirio de Elisabeth Fritzl llegó a su fin el 27 de abril pasado, cuando la policía detuvo a su padre, gracias a una llamada telefónica anónima. Cuando la mujer de 42 años tuvo la certeza de que jamás volvería a ver a su padre confesó su tragedia a la policía.