El musical 'No Music No Live' de Alberto Ballesteros se despide el sábado
Alberto Ballesteros, director y creador del No Music No Life Musical Experience, se prepara para poner fin a su proyecto tras tres años de festival en Guadalajara. La última función tendrá lugar el 7 de febrero en Guadalajara, a las 19:00 horas, y las entradas están disponibles por 30 euros.
Ballesteros destacó la satisfacción de haber conseguido llenar el teatro, con 860 entradas vendidas, y la respuesta del público local, aunque admitió que organizar funciones propias ha sido un gran esfuerzo personal y profesional: “Un año de trabajo se reduce a una sesión de dos horas. No compensa a ningún nivel, y echo de menos a mi pareja, mis padres y amigos”, señaló.
El director también reconoció la dificultad de salir de Guadalajara con su espectáculo: “No he dado el paso para llevarlo a otras ciudades. Aquí soy yo quien asume todos los riesgos; probar fuera era más complicado”. Aun así, valoró el apoyo del público local, que ha sido clave para seleccionar los contenidos de esta última edición.
La edición de este año promete ser muy festiva y participativa, diseñada para que el público “no quiera sentarse”: será un show para cantar, bailar y disfrutar en todo momento, aunque el teatro tenga butacas. Para asegurar que guste a los espectadores habituales, Ballesteros ha seleccionado los bloques que mejor han funcionado en ediciones anteriores, basándose en la respuesta del público y no solo en sus preferencias personales.
Entre las novedades, destacó la participación del grupo Desorden, que este año presentará su propia música en directo, en lugar de versiones de otros artistas. Además, habrá cambios en el inicio del espectáculo, un bloque renovado a mitad del show y un final especial, pensado para cerrar el ciclo de “No Music No Life” de manera memorable y dejar huella tanto a los artistas como al público.
Sobre la programación cultural en Guadalajara, Ballesteros reflexionó sobre la dificultad de llenar teatros con espectáculos distintos a grandes eventos: “Aquí el público es soberano y decide a qué va. Hemos conseguido salir de Guadalajara y eso me hace muy feliz”, explicó, señalando que la ciudad responde mejor a ferias, toros o carreras que a propuestas culturales y musicales más arriesgadas.
A nivel personal, el festival ha supuesto un aprendizaje y un crecimiento enorme para Ballesteros: “He crecido mucho en composición, arreglos, producción y dirección. Ha sido un descubrimiento personal y artístico”, aseguró. Sin embargo, también ha tenido un coste en su vida personal, lo que ha motivado su decisión de no continuar: “Cuanto más te metes en esto, más tiempo consumes de tu vida personal. Echo de menos a mi familia, a mi pareja y amigos, y quiero ser sensato y dedicarles más tiempo”.