El nudo del puente árabe ya tiene dos carriles de subida y dos de bajada
01/10/2010 - 09:45
Por: ANDRÉS BACHILLER. GUADALAJARA
Diez siglos, o lo que es lo mismo, mil años, separan en el tiempo al viejo puente árabe del nuevo inaugurado ayer mismo en la capital alcarreña, solamente separados por medio centenar de metros áereos sobre el propio río. Aun con esa diferencia temporal, su función será la misma, aunque invertida: soportar el tráfico de la ciudad en un nudo complejo para la circulación entronque del paseo de La Estación y Francisco Aritio con las carreteras de Marchamalo y Fontanar, uno de bajada (el viejo) y otro para el tráfico de subida (el nuevo).


Ocho años después del germen del proyecto, el alcalde, Antonio Román, acompañado de varios miembros de su corporación y del presidente del Grupo Rayet la obra ha sido construida por la UTE Rayet-San José, procedió ayer al corte de la cinta inaugural de la nueva infraestructura, que ya en los días previos había estado abierta al tráfico rodado y peatonal puntualmente por necesidades técnicas en aras de colocar la señalización provisional en este nudo circulatorio.
Desde ayer, los coches procedentes de la CM-101 o de Francisco Aritio que se dirigan al centro de la ciudad ya sólo pueden transitar por el nuevo puente, con dos carriles, puesto que el viejo queda exclusivamente de bajada (en dirección a Renfe), con otros tantos carriles e incluso uno tercero para los que vayan a realizar el giro hacia la la propia CM-101.
Sin embargo, poco más ha cambiado en ese nudo para el tráfico a la espera de que se construya una glorieta que lo reparta de forma más ordenada, proyecto que tendrá que ser analizado al milímetro debido a la presencia de varios arcos del viejo puente árabe cuatro que permanecían bajo tierra. De hecho, la Delegación de Cultura del Gobierno regional estudia en estos momentos, como administración competente en la materia, si estas infraestructuras obligarán a modificar el proyecto de rotonda diseñado con anterioriodad.
Así, la solución adoptada de forma provisional por el Ayuntamiento pasa por mantener invariable, con la salvedad de la nueva infraestructura, la dinámica circulatoria, recolocando las señales indicadoras, las marcas viales, los semáforos y recurriendo a balizas provisionales que indican el recorrido a seguir a los conductores. La Policía Local se vio ayer obligada a redoblar esfuerzos en este punto para evitar despistes al volante que pudieran generar situaciones de peligro.
Historia de un puente nuevo
La presencia del que fuera alcalde de Guadalajara José María Bris en la inauguración del nuevo puente era una señal de la extensión temporal que ha sido necesaria para dar forma al proyecto. Fue en los tiempos en los que el ahora diputado regional ejercía como primer edil de la ciudad cuando se aprobaron las bases para el concurso de ideas para la redacción del proyecto ejecutivo y la dirección facultativa de las obras, convocatoria en la que se alzó con el triunfo la propuesta y el diseño de los arquitectos Javier Carrascal Frías y Maite Aguado.
Los trabajos, no obstante, no comenzaron hasta marzo de 2006, ya con el socialista Jesús Alique como alcalde, obra rematada en la actual legislatura. La inversión total que ha recibido esta infraestructura se aproxima a los seis millones de euros, según informan desde el Ayuntamiento, incluidos los proyectos modificados que tuvieron que abordarse ante la complicación de los trabajos de construcción.
Según detallaba ayer Román, el proyecto ha incluido otros dos complementarios de mejoras, uno de los cuales ha conllevado el arreglo y la puesta en valor de la edificación del molino o repartidor del caz y de sus canales, y también la conexión y adecuación del actual carril-bici que transcurre por el Barranco del Alamín y que finaliza a la entrada de la puentecilla de la Carrasalinera.
Realce del puente árabe
La nueva infraestructura incluye bancos y un mirador desde el que es posible disfrutar de una nueva perspectiva del viejo puente árabe, realzando sus arcos, de los que dista medio centenar de metros. Vamos a poder verlo con un perspectiva que habitualmente no se tenía en Guadalajara. El puente goza de una luz de 106 metros y destaca por su vistosa iluminación, amén de no restar prácticamente ninguna visibilidad respecto al río Henares.
Uno de los autores del diseño del proyecto, Javier Carrascal, subrayó a los presentes en la inauguración que esos 106 metros de luz son prácticamente la dimensión de toda una manzana del Ensanche de Barcelona. Se ha realizado con hormigón blanco, con una estructura monolítica de gran resistencia. Según Carrascal, su complejidad reside en la geometría que tiene, tanto por su trazado curvo como por su trazado en sección, y ahí ha habido un gran trabajo para lograr trasladarlo. El arquitecto señaló que en la nueva infraestructura también ha cuidado los aspectos estéticos, al igual que la iluminación, esta última bastante espectacular. Para cerrar su alocución, Carrascal se atrevió a dar lectura a un poema de Pablo Neruda, con los puentes de Praga como temática.
Desde ayer, los coches procedentes de la CM-101 o de Francisco Aritio que se dirigan al centro de la ciudad ya sólo pueden transitar por el nuevo puente, con dos carriles, puesto que el viejo queda exclusivamente de bajada (en dirección a Renfe), con otros tantos carriles e incluso uno tercero para los que vayan a realizar el giro hacia la la propia CM-101.
Sin embargo, poco más ha cambiado en ese nudo para el tráfico a la espera de que se construya una glorieta que lo reparta de forma más ordenada, proyecto que tendrá que ser analizado al milímetro debido a la presencia de varios arcos del viejo puente árabe cuatro que permanecían bajo tierra. De hecho, la Delegación de Cultura del Gobierno regional estudia en estos momentos, como administración competente en la materia, si estas infraestructuras obligarán a modificar el proyecto de rotonda diseñado con anterioriodad.
Así, la solución adoptada de forma provisional por el Ayuntamiento pasa por mantener invariable, con la salvedad de la nueva infraestructura, la dinámica circulatoria, recolocando las señales indicadoras, las marcas viales, los semáforos y recurriendo a balizas provisionales que indican el recorrido a seguir a los conductores. La Policía Local se vio ayer obligada a redoblar esfuerzos en este punto para evitar despistes al volante que pudieran generar situaciones de peligro.
Historia de un puente nuevo
La presencia del que fuera alcalde de Guadalajara José María Bris en la inauguración del nuevo puente era una señal de la extensión temporal que ha sido necesaria para dar forma al proyecto. Fue en los tiempos en los que el ahora diputado regional ejercía como primer edil de la ciudad cuando se aprobaron las bases para el concurso de ideas para la redacción del proyecto ejecutivo y la dirección facultativa de las obras, convocatoria en la que se alzó con el triunfo la propuesta y el diseño de los arquitectos Javier Carrascal Frías y Maite Aguado.
Los trabajos, no obstante, no comenzaron hasta marzo de 2006, ya con el socialista Jesús Alique como alcalde, obra rematada en la actual legislatura. La inversión total que ha recibido esta infraestructura se aproxima a los seis millones de euros, según informan desde el Ayuntamiento, incluidos los proyectos modificados que tuvieron que abordarse ante la complicación de los trabajos de construcción.
Según detallaba ayer Román, el proyecto ha incluido otros dos complementarios de mejoras, uno de los cuales ha conllevado el arreglo y la puesta en valor de la edificación del molino o repartidor del caz y de sus canales, y también la conexión y adecuación del actual carril-bici que transcurre por el Barranco del Alamín y que finaliza a la entrada de la puentecilla de la Carrasalinera.
Realce del puente árabe
La nueva infraestructura incluye bancos y un mirador desde el que es posible disfrutar de una nueva perspectiva del viejo puente árabe, realzando sus arcos, de los que dista medio centenar de metros. Vamos a poder verlo con un perspectiva que habitualmente no se tenía en Guadalajara. El puente goza de una luz de 106 metros y destaca por su vistosa iluminación, amén de no restar prácticamente ninguna visibilidad respecto al río Henares.
Uno de los autores del diseño del proyecto, Javier Carrascal, subrayó a los presentes en la inauguración que esos 106 metros de luz son prácticamente la dimensión de toda una manzana del Ensanche de Barcelona. Se ha realizado con hormigón blanco, con una estructura monolítica de gran resistencia. Según Carrascal, su complejidad reside en la geometría que tiene, tanto por su trazado curvo como por su trazado en sección, y ahí ha habido un gran trabajo para lograr trasladarlo. El arquitecto señaló que en la nueva infraestructura también ha cuidado los aspectos estéticos, al igual que la iluminación, esta última bastante espectacular. Para cerrar su alocución, Carrascal se atrevió a dar lectura a un poema de Pablo Neruda, con los puentes de Praga como temática.