El nuevo aulario solidario de la Casa Nazaret busca un último empujón de 100.000 euros
01/10/2010 - 09:45

Por: ANDRÉS BACHILLER. GUADALAJARA
Los operarios encargados de los trabajos se encuentran colocando en estos días diversas planchas en los edificios antes de que, a lo largo de las próximas semanas, comiencen con la instalación de las puertas, ventanas y otros revestimientos exteriores.
Si se mantiene el buen ritmo en las obras, se espera que para finales de este mismo año en las previsiones más optimistas se ponga el punto y final a la construcción de las aulas de formación que aborda desde hace meses Cáritas Diocesana en lo que antes era el patio exterior y pistas deportivas de la Casa Nazaret, complejo propiedad de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara que sirve como sede a un puñado de agrupaciones y colectivos solidarios vinculados a la Iglesia católica.
Según relata el vicario episcopal de Pastoral Social, Braulio Carlés, el proyecto aborda actualmente la segunda de las tres fases de construcción, antes de que en un par de meses se entre en la definitiva, consistente en la colocación del servicio de calefacción, la instalación de la luz, las conducciones de agua, etcétera.
Unos 100.000 euros pendientes
La construcción de este aulario con fines sociales estará destinado a las capas más desarraigadas de la sociedad ha sido posible gracias al impulso económico del Ayuntamiento a través del legado y la herencia que dejó a la institución Eduardo Guitián, que ha supuesto la aportación de unos 500.000 euros. Además de ello, se han dado otras aportaciones al proyecto de entidades como Ibercaja, Caja Castilla-La Mancha o la Diputación Provincial, que en las próximas fechas volverá a renovar el convenio de ayuda con Cáritas.
Aún así, Carlés subraya que aún resta por encontrar otro empujón económico que otorgue liquidez para finalizar la obra, y que el vicario cifraba en, aproximadamente, unos 100.000 euros. Nos falta una subvención más, apunta. En este sentido, Carlés es optimista y apunta a la Junta de Comunidades como posible y próximo mecenas del aulario.
Cursos de construcción, enfermería, cocina,...
Con estas aulas pretendemos ofrecer cursos que den respuesta a la realidad social, para que la gente participe y adquiera una formación complementaria que le facilite, entre otras cosas, la entrada al mercado laboral. Así define Carlés el objetivo de este magno proyecto que, en primera instancia, estará dirigido a gente que normalmente no puede acceder a cursos reglados, precisamente aquellas personas con mayor desarraigo en la sociedad, entre ellos el alto porcentaje de inmigrantes ya presente en Guadalajara. Aunque los contenidos y la capacidad de estos cursos se irán concretando conforme se acerque el final de las obras, el vicario episcopal de Pastoral Social asegura que es probable que existan unas disciplinas casi ineludibles, como es la formación en la construcción, la enfermería, la cocina o la ayuda social, oficios que generalmente abren más puertas que otros para los destinatarios de este futuro centro de formación. En las próximas semanas, técnicos del Servicio Público de Empleo de Castilla-La Mancha (Sepecam) visitarán las obras de este centro de formación para comprobar in situ si las dependencias cumplen con las condiciones necesarias para convertirse en espacios homologados para aprender diferentes disciplinas. Ellos no dirán si tenemos que hacer algunas modificaciones sobre la marcha, apunta Carlés, con la intención de que a posteriori no sea necesaria una reforma que supondría un coste extra.
Según relata el vicario episcopal de Pastoral Social, Braulio Carlés, el proyecto aborda actualmente la segunda de las tres fases de construcción, antes de que en un par de meses se entre en la definitiva, consistente en la colocación del servicio de calefacción, la instalación de la luz, las conducciones de agua, etcétera.
Unos 100.000 euros pendientes
La construcción de este aulario con fines sociales estará destinado a las capas más desarraigadas de la sociedad ha sido posible gracias al impulso económico del Ayuntamiento a través del legado y la herencia que dejó a la institución Eduardo Guitián, que ha supuesto la aportación de unos 500.000 euros. Además de ello, se han dado otras aportaciones al proyecto de entidades como Ibercaja, Caja Castilla-La Mancha o la Diputación Provincial, que en las próximas fechas volverá a renovar el convenio de ayuda con Cáritas.
Aún así, Carlés subraya que aún resta por encontrar otro empujón económico que otorgue liquidez para finalizar la obra, y que el vicario cifraba en, aproximadamente, unos 100.000 euros. Nos falta una subvención más, apunta. En este sentido, Carlés es optimista y apunta a la Junta de Comunidades como posible y próximo mecenas del aulario.
Cursos de construcción, enfermería, cocina,...
Con estas aulas pretendemos ofrecer cursos que den respuesta a la realidad social, para que la gente participe y adquiera una formación complementaria que le facilite, entre otras cosas, la entrada al mercado laboral. Así define Carlés el objetivo de este magno proyecto que, en primera instancia, estará dirigido a gente que normalmente no puede acceder a cursos reglados, precisamente aquellas personas con mayor desarraigo en la sociedad, entre ellos el alto porcentaje de inmigrantes ya presente en Guadalajara. Aunque los contenidos y la capacidad de estos cursos se irán concretando conforme se acerque el final de las obras, el vicario episcopal de Pastoral Social asegura que es probable que existan unas disciplinas casi ineludibles, como es la formación en la construcción, la enfermería, la cocina o la ayuda social, oficios que generalmente abren más puertas que otros para los destinatarios de este futuro centro de formación. En las próximas semanas, técnicos del Servicio Público de Empleo de Castilla-La Mancha (Sepecam) visitarán las obras de este centro de formación para comprobar in situ si las dependencias cumplen con las condiciones necesarias para convertirse en espacios homologados para aprender diferentes disciplinas. Ellos no dirán si tenemos que hacer algunas modificaciones sobre la marcha, apunta Carlés, con la intención de que a posteriori no sea necesaria una reforma que supondría un coste extra.