El observatorio astronómico de Mantiel recibe más de 300 visitas al año

07/03/2011 - 19:56 Borja Torre

Muchas personas han mirado hacia arriba movidos por la curiosidad de las peculiaridades que se pueden encontrar en el firmamento. En Guadalajara, los que sienten la necesidad de conocer algo más sobre ello tienen como referente el observatorio astrológico en la localidad alcarreña de Mantiel.
De iniciativa municipal, el alcalde Julián Rebollo decidió en el año 2005 montar esta infraestructura destinada a promocionar el turismo en la zona, haciendo que se acerquen nuevos visitantes. “Normalmente lo que se hace desde entonces son visitas a primeras horas de la noche, con grupos de entre diez y quince personas”, cuenta Rafael Fernández, responsable de la instalación. Así, dependiendo de cada noche y de la época del año en la que se encuentren, podrán observar unos u otros “objetos”, como él los llama.
Para ello cuentan con una clase con una cúpula en la parte superior en la que se encuentra un telescopio de diez pulgadas (25 centímetros) de apertura. También disponen de distintos oculares para variar los aumentos dependiendo de qué es lo que se quiere ver. Igualmente, está totalmente motorizado para que, una vez encendido, se le diga qué es lo que se quiere ver y el propio aparato lo busca. “Además es muy cómodo porque él mismo sigue el movimiento de los objetos y uno puede pararse cinco minutos a explicar las cosas. Si no, cada 30 segundos se iría del campo de visión”, explica Fernández. De esta manera, se trata de una importante tecnología, “entre el límite entre los telescopios para aficionados y los destinados para profesionales”. Como añadido a mirar por el telescopio, la visita incluye una visualización fuera del observatorio, donde se explican las diferentes constelaciones y su disposición en el cielo.
Entre las personas que se acercan a conocer el firmamento en Mantiel se encuentran grupos de todo tipo. Principalmente son familias, pero también hay grupos de gente joven o inquilinos de las casas rurales de alrededor, que completan sus días en el campo con una ‘visita’ al cosmos. A veces llegan grupos de escolares, pero por la noche tienen más complicado poder hacer excursiones. “Podemos de todas formas observar el sol, con sus diferentes manchas solares. Además, en ocasiones la luna se puede ver por la mañana, por lo que intentamos que coincidan esos días”. Así, más de 300 personas pasan al año por este lugar.
A raíz de esta infraestructura, por la zona de Mantiel parece haberse despertado un nuevo interés por la astronomía, funcionando mucho el boca a boca. “Hay personas que llegan desde las casas rurales contándonos que les habían contado que aquí había un observatorio”. También, los vecinos de los pueblos cercanos se van enterando de todo lo que se puede ver en este lugar y se anima a visitarlo. “Hemos ido fomentando el interés poco a poco”.
Estos visitantes se quedan siempre con un buen sabor de boca después de conocer el observatorio. Estos visitantes se quedan siempre con un buen sabor de boca después de conocer el observatorio. “Los que son menos expertos al principio piensan que es muy pequeño, pero luego se dan cuenta que lo importante es lo que se ve con el telescopio”, dice Fermández. “Pero esa sensación que pueden tener en un principio se les pasa en cuanto disfrutan de la ‘magia’ de cielo”.
Los interesados en participar de esta actividad de una hora y media de duración, más o menos, sólo tienen que ponerse en contacto con el Ayuntamiento en ‘www.aytomantiel.es’ y preparar 3 euros de entrada por persona, siendo 2 euros si son más de 10 personas.
 
Cada época del año tiene sus peculiaridades
Pese a la gran curiosidad que siempre despierta el cosmos y todo lo que le rodea, no son muchas las personas que conozcan las distintas peculiaridades de la astronomía. De todas formas, no hay que ser muy docto en el tema para saber que al estar situado en Mantiel, este observatorio astronómico cuenta con mejores condiciones que están en lugares más poblados, ya que la contaminación lumínica es mucho menor y el cielo está más oscuro. “Desde aquí se ve la luminosidad de Guadalajara y Madrid, así que imagínate allí”. Igualmente, el estar a unos 1.000 metros de altura también ayuda a que los objetos se puedan ver con mayor nitidez.
En cuanto a la época del año en la que hacer la visita, cualquiera es buena, diferenciándose lo que se puede ver dependiendo del momento en el que se encuentran. “Cada época tiene su objeto característico y a mi, personalmente, me resulta muy difícil quedarme sólo con uno”, relata el responsable del centro. No obstante, quiere destacar la estación del invierno, cuando si llueve la atmósfera suele estar más limpia y es más fácil visualizar, viéndose mejor todo. “Pero el verano tiene también sus cosas buenas, como que no pasas frío durante la visita”, bromea.
Por ello el observatorio está abierto a lo largo de todo el año, dispuesto a recibir a cuanta más gente mejor para que, al mismo tiempo que descubre los diferentes misterios del cielo, sirva como un aliciente más para visitar la bella comarca de la Alta Alcarria.