El palacio provincial necesita 121.727 euros para ser energéticamente eficiente

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El diputado, Jesús Recuero, durante la rueda de prensa. (Foto: OLGA DELGADO)
Por: J. PASTRANA. GUADALAJARA
El diputado de Recursos Sostenibles, Jesús Recuero, ha presentado la auditoría energética que se hizo durante los meses de noviembre y diciembre del palacio provincial. En el documento se contemplan once medidas para aumentar el aprovechamiento de la energía. El proyecto necesitará una inversión de 121.727 euros y servirá para ahorrar 30.100 euros y 181.044 kilovatios al año.
La Diputación ya sabe lo que tiene que hacer para rentabilizar el consumo energético que se lleva a cabo en su sede, el palacio provincial. Para ello, los responsables del Área de Recursos Sostenibles han invertido 12.000 euros en hacer una auditoría energética que se llevó a cabo durante los meses de noviembre y diciembre del año pasado. Gracias a él ha sido posible definir una serie de medidas que permitirán optimizar los recursos energéticos. Aunque la intención del diputado responsable de este área, Jesús Recuero, es la de ir acometiendo los proyectos paso a paso, una vez esté terminado el proceso se habrá conseguido un ahorro considerable. En concreto, la Diputación conseguirá disminuir en 181.044 kilovatios el consumo anual de energía eléctrica. Esto, a su vez, supondrá una rebaja considerable en otro aspecto importante: el gasto económico, donde la institución se ahorrará 30.100 euros. Además, el medio ambiente también se verá favorecido, ya que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera descenderán en 96.426 kilogramos.

Como ocurre en todo proceso de reforma y transformación, para sacar adelante este proyecto habrá que realizar una inversión económica. En este caso, el coste total de las actuaciones será de 121.727 euros; una cantidad que, según se indicó desde el Área de Recursos Sostenibles, podría quedar rentabilizada en un periodo medio de cuatro años. Esto no quiere decir, sin embargo, que todas las medidas tengan el mismo periodo de recuperación de la inversión inicial. Según explicó Recuero, hay algunas que serán rentabilizadas en menos de un año y otras que tardarán algo más de 11, aunque sus beneficios medio ambientales comenzarán a notarse de inmediato.

Una de las actuaciones que más rápido se amortizará será el cambio de la caldera que se utiliza en el edificio. En la actualidad, se encuentra instalada una que data de los años 80 y es de gasóleo. “La verdad es que no se encuentra en mal estado y no quema mal, pero genera un gasto enorme”, explicó Recuero. Por eso pretenden cambiarla por otra de gas natural. La operación implicaría sustituir la propia caldera, algo que costaría unos 9.400 euros, realizar una acometida de gas (442 euros), instalar un sistema de detección de gas (800), y dar de alta la línea (117). En total, la inversión necesaria será de 10.795,88 euros. Sin embargo, el ahorro anual que producirá una vez esté instalada será de 10.695 euros. “En un año estará rentabilizada y a partir de ahí ganaremos 10.000 euros”. Según indicó el diputado ésta será de una de los primeras actuaciones que se acometerán debido a la rápida recuperación del capital y a la disminución que implica tanto en el gasto de energía eléctrica, 29.182 kilovatios, como en la emisión de CO2, 18.939 kilogramos.

En el lado opuesto a la renovación de la caldera se encuentra la sustitución de las ventanas exteriores. En este caso, la inversión necesaria rondaría los 51.900 euros y provocaría un ahorro anual de 4.410 euros. De esta forma, la inversión se recuperaría en 11,7 años. “Sin embargo, lo que se notará de inmediato es el ahorro en las emisiones de CO2, que bajará en 32.139 kilogramos”.

Priorizar las medidas
A la hora de ejecutar las acciones previstas, el diputado responsable del Área de Medio Ambiente es consciente de que habrá que hacerlas de manera paulatina. “Todo no se podrá hacer en esta legislatura”, reconoció Recuero. “Las inversiones que se harán más tarde son aquellas que tardan más tiempo en amortizarse”.

Una de las primeras en adoptarse será la de la sustitución de la caldera, que ya ha sido prevista en los presupuestos. También considera que se irá haciendo de forma progresiva el cambio de las bombillas normales por otras de bajo consumo. “El dinero se irá incorporando a la cuenta de gastos corrientes”. Según los cálculos realizados en la auditoría, habría que cambiar unas 312 lámparas. Una vez estuviese terminada esta operación, la institución provincial garantizaría un ahorro anual de 3.977,82 euros frente a los 1.782,48 que será necesario aportar. Esta actuación es, por lo tanto, una de las que más rápido garantizaría el retorno de la inversión, que se produciría en un periodo de 0,45 años, según el documento presentado ayer por el diputado de Recursos Sostenibles. Además, esta medida también produciría una ahorro de 29.478 kilovatios de electricidad anuales.

Sin abandonar el tema de la iluminación, también se propone actuar sobre los fluorescentes cambiando los actuales balastros electromagnéticos por otros electrónicos. Según indica Recuero, la actuación permitirá reducir un 25 por ciento la energía consumida, unos 12.442 kilovatios. Además, se incrementará la eficiencia de la lámpara; aumentará su vida un 50 por ciento, reduciendo los costes de mantenimiento; reducirá la carga térmica del establecimiento debido a la menor generación de calor, y proporcionará una luz más agradable, “sin parpadeo ni efecto estroboscópico”. En el aspecto económico, servirá para que la Diputación desembolse 1.925 euros menos de forma anual. Como el coste del cambio será de 9.499 euros, se calcula que el periodo de amortización será de 4,9 años.

Menos tiempo tardarán en notarse los beneficios de la instalación de interruptores crepusculares, un dispositivo que enciende o apaga bombillas cuando la intensidad lumínica baja o sube. En este caso, la auditoría calcula que la energía ahorrada será de unos 6.600 kilovatios, lo que se traducirá en unos 880 euros anuales a cambio de una inversión de unos 1.800. Por último, la emisión de CO2 se reducirá en más de 4.200 kilogramos. También está previsto recurrir a los interruptores temporizados, donde los números son más discretos con 401,94 kilovatios y 48,85 euros anuales ahorrados. El coste de la mejora será de 225 euros, por lo que su amortización se producirá en un periodo de 4,6 años.

En lo que se refiere a los sistemas de climatización se aconseja la instalación de válvulas termostáticas en los radiadores. La medida conseguiría reducir en 44.698 kilovatios el consumo energético anual y rebajar los costes en 2.323 euros, cuando sólo implicaría una inversión de 3.420. De esta forma, el capital estaría recuperado en 1,5 años. Además, la emisión de CO2 disminuiría en 9.118 kilogramos.

Por último hay otras actuaciones previstas en las que no será necesario instalar nuevos equipos. Por ejemplo, la Diputación prevé aumentar la potencia eléctrica contratada, pasando de los 57 kilovatios actuales a 115. De esta forma se quieren evitar las penalizaciones que recibe la institución en la factura debido al exceso de consumo, lo que incrementa el gasto en un 3 por ciento. En este caso no se ahorra energía ni se evitan emisiones de CO2, pero si que se consigue un ahorro anual de 1.971 euros frente a los 2.392 que costará adoptar la medida, por lo que en 1,2 años se habría recuperado el dinero. De igual forma, la instalación de condensadores en batería para compensar la energía reactiva costaría 2.316 euros frente a los 2.731 que ahorrará anualmente, por lo que la amortización será una realidad en menos de un año.

Una situación “no muy buena”
La auditoría energética realizada por el Área de Recursos Sostenibles de la Diputación revela que “la situación no es muy buena”, indicó Jesús Recuero. “Es un edificio en el que se han ido instalando las cosas un poco a matacaballo”.

En el estudio queda patente que el gasto que realiza se encuentra por encima de los valores medio registrado en los edificios históricos de las universidades. Sin embargo, se encuentra por debajo de los calculados en los edificios históricos de otras administraciones. Así, en el palacio provincial se consumen 152 kilovatios de energía total a la hora por cada metro cuadrado; 54,7 kWh/m2 hora por metro cuadrado de electricidad; 97,8 kWh/m2 de combustible por superficie climatizada; 41,45 kWh/m2 de electricidad por superficie climatizada; y 12,3 kWh/m2 de potencia en alumbrado por superficie. En lo tocante a los edificios históricos de estas universidades estos valores son de 83,9 kWh/m2; 43,8 kWh/m2; 80,2 kWh/m2; 24,4 kWh/m2; y 7,8 kWh/m2. Por último, en los edificios históricos pertenecientes a otras administraciones, estos valores medios se sitúan en 167 kWh/m2; 92,75 kWh/m2; 485 kWh/m2, aquellos que disponen de gas natural, o 99,3 kWh/m2, en el caso de los que funcionan con gasóleo; 51 kWh/m2; y 10 kWh/m2.

A la hora de realizar esta auditoría energética, el responsable de Recursos Sostenibles ha pretendido “determinar el estado actual, funcionamiento y eficiencia energética de las instalaciones y equipos”. También se ha pretendido hacer “un inventario de los principales equipos energéticos existentes, sus características y su estado de conservación y mantenimiento”.

Entre las conclusiones alcanzadas por el estudio se destacan algunas, como que, debido a la excesiva antigüedad y ausencia de sistemas de control central en los aparatos de climatización resulta complicado conseguir eficiencia energética. También señalan que la ubicación de los radiadores no es la más adecuada al no estar colocados debajo de las ventanas o que en el salón de pleno estén cubiertos por cortinas y puertas que dificultan la emisión de calor.

Dos medidas con una amortización a largo plazo

El bloque de actuaciones propuesto por la auditoría de eficiencia energética reúne actuaciones con distintos plazos de amortización. “Hay algunas en las que el dinero se recupera en menos de un año, otras que son a medio plazo y algunas que van a largo”. En concreto, hay dos iniciativas que tienen un plazo de amortización sensiblemente superior al del resto. La primera de ellas es la sustitución de las ventanas exteriores, que requiere una inversión de 51.895 euros y reducirá el gasto en 4.410 anuales, por lo que el periodo de recuperación será de 11,7 años. Eso sí, servirá para reducir de forma notable las emisiones de CO2 32.139 kilogramos al año. En cuanto al segundo caso, resulta aún más llamativo: la sustitución de equipos de aire acondicionado tardará 41,47 años en amortizarse. La inversión necesaria para acometer la medida es de 38.500 euros; el ahorro anual de 922,32 euros y 6.807 kilovatios de energía; y las emisiones de CO2 descenderán en 4.418 kilogramos.

Al margen de todas las actuaciones previstas por el Área de Recursos Sostenibles, el diputado encargado de este campo, Jesús Recuero, anunció otra iniciativa encaminada a optimizar el uso de la energía: la publicación de una guía de buenas prácticas. En ella se indicará a los trabajadores de la Diputación provincial una serie de costumbres que pueden permitir gastar menos energía, además de favorecer el cuidado del medio ambiente. Por ejemplo, se propone hacer las fotocopias a doble cara con el fin de ahorrar la mayor cantidad de papel posible. También, entre otras cosas, se les recomienda que apaguen las luces de los despachos cuando los abandonen.

Paneles solares para los biofiltros

El diputado responsable del Área de Recursos Sostenibles, Jesús Recuero, quiere llevar la eficiencia y las energías limpias a otros edificios dependientes de la Diputación, además de al palacio provincial. Este es el caso de la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos ubicada en el municipio de Torija. Tal y como reconocen desde el Área de Recursos Sostenibles, desde que se instalaron los biofiltros destinados a controlar los malos olores que emanaban de la planta el consumo de energía ha aumentado de forma notable. De hecho, desde que se instalaron en julio de 2006, la factura ha sido de 180.000 euros. Para reducir gastos está previsto instalar una fuente de energía renovable en el edificio que sirva para alimentar el funcionamiento de los biofiltros. Por ahora se barajan dos posibilidades, colocar paneles solares o un molino de viento, aunque parece ser que es la primera la que más opciones tiene de salir adelante. En estos momentos se está haciendo un estudio técnico que servirá para saber si el techo de la nave está capacitado para soportar el peso de los paneles solares. En el caso de que los resultados no fuesen los esperados, el equipo de trabajo del Área de Recursos Sostenibles tendría que recurrir a la instalación de un molino de viento en la planta de tratamientos de residuos sólidos urbanos.