El plan contra el menudeo de drogas vuelve a los institutos con buenas cifras

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Redacción
SEGURIDAD EN LAS AULAS
Fumarse un porro en el instituto es, desde hace tres años, más difícil. Pero más lo es aún acceder en estos centros educativos o en su entorno a la compra de hachís, de marihuana, de cocaína, de pastillas o de cualquier otra sustancia estupefaciente. Desde los inicios de 2006, y a iniciativa estatal, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ejecutan un plan de control y prevención en colegios e institutos encaminados a eliminar, o al menos reducir, el menudeo de drogas en los mismos entre los alumnos, menores de edad en la mayoría de los casos.
Aunque el plan de control se mantiene activo durante todo el año –según se asegura desde la Subdelegación del Gobierno–, el inicio de curso escolar acaba de estrenar una nueva fase –la tercera en este año– de “intensificación” del mismo que se alargará hasta los primeros días del mes de octubre, coincidiendo con uno de los periodos más sensibles al menudeo escolar. “El plan dura todo el curso, pero se considera que hay momentos más sensibles” en los que se incrementa la vigilancia tanto de la Policía Nacional –en el caso de la capital– como de la Guardia Civil –en el resto de la provincia–, según subrayó ayer la subdelegada del Gobierno en Guadalajara, Araceli Muñoz.

La crítica vuelta de vacaciones
Se ha comprobado en los años anteriores que los inicios del curso era una periodo especialmente intenso para el trapicheo de drogas, ya que los camellos aprovechaban el momento para asegurarse potenciales clientes. De igual forma, la frecuencia del menudeo también venía creciendo a la vuelta del resto de parones de las clases, como puede ser el retorno de las vacaciones de Navidad o Semana Santa. Para esos periodos, la Subdelegación de Gobierno también ha dispuesto operativos de “intensificación”, según Muñoz.
En un principio, el operativo se extiende a lo largo y ancho de los centros educativos de toda la provincia, ya sean públicos o concertados. Alrededor de ellos, los agentes de la autoridad, con el uniforme o de paisano, vigilan las zonas escolares. Sin embargo, y por razones lógicas de edad, el esfuerzo es mayor en los centros de Secundaria que en los de Primaria, ya que son los alumnos de los primeros mucho más vulnerables para el consumo de droga.
Todos los procedimientos, como es habitual en estos casos, han sido comunicados previamente a los directores de los centros educativos de Secundaria de la capital y del Corredor del Henares, según subrayó ayer la subdelegada. Para el resto existirá en las próximas fechas diálogo y comunicación en aras trazar un puente de colaboración. Además, también se mantendrán reuniones con los colectivos de padres de alumnos.
Junto a este plan de control discurre uno paralelo consistente en la vigilancia de otras zonas de ocio hacia las que pudiera haberse desplazado este tráfico de sustancias estupefacientes desde los colegios e institutos.

Datos “no alarmantes”
La estadística acumulada de las fases anteriores permiten afirmar a los responsables de la Subdelegación que los datos de trapicheo de drogas en torno a los colegios “no son para estar alarmados”. De hecho, desde que el plan se pusiera en marcha allá por el año 2005, las cifras de decomisos, de identificaciones e incluso detenciones no han cesado de dibujar una curva de descenso en cuanto a la cantidad.
Si durante el pasado año 2007 las cifras de drogas incautadas en el entorno de los centros educativos solamente de la capital llegaron a los 129 gramos –generalmente cannabis o marihuana– y ni una sola detención de personas, en las dos primeras fases de intensificación de 2008 las cantidades ya se han reducido un 54 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior, según detalló ayer la subdelegada. En cuanto a la provincia, en 2007 se llevaron a efecto cinco decomisos, lo que supuso la incautación de 17 gramos de sustancias estupefacientes. También en este caso la cifra en lo que llevamos de 2008 se mueve ya en cifras inferiores a las del año pasado.
La tendencia a la baja es clara. Según datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno, mientras que durante el primer año de aplicación de este plan, en 2006, el número de personas identificadas llegó a casi 500, ya en 2007 esa cifra se redujo hasta las 61. El número de denunciados en aplicación de la Ley Orgánica 1/92 descendió de 40 a 15 personas. Además, las entrevistas con los responsables de los centros educativos se multiplicó, siendo más del doble de un año para otro. “Lo que funciona bien merece la pena seguir en tensión con ello” para evitar la relajación y que las cifras vuelvan a incrementarse.
Los datos obtenidos desde 2006 indican que la mayoría de los jóvenes comprendidos entre los 14 y los 18 años no son propensos al consumo de droga en la mayoría de los casos. Aún así, desde Subdelegación y Educación se hizo ayer hincapié en el hecho de que las edades de inicio en el consumo de drogas suelen ser más tempranas. Las medias, según los datos obtenidos en una encuesta estatal sobre el uso de drogas en enseñanzas secundarias, oscilan entre los 13,1 años en el caso del tabaco y los 15,6 en el caso de las anfetaminas. El mismo estudio pone de manifiesto que el 64 por ciento de los chicos y chicas de entre 14 y 18 años no ha probado jamás el cannabis, que a día de hoy es la droga más extendida entre la población joven.
En otro tipo de drogas – más duras– el porcentaje de jóvenes que no ha coqueteado con las drogas se elevaría por encima del 90 por ciento.

Transversalidad
Las palabras de la subdelegada fueron refrendadas ayer por la delegada de Educación, Mar Gutiérrez, quien asegura que los centros educativos de Guadalajara “viven con una tranquilidad importante”, gracias en buena parte, considera, a la colaboración entre el estamento educativo y el policial. “Creemos que el control es óptimo”.
Mar Gutiérrez recuerda, por otra parte, que buena parte de los colegios e institutos de la provincia ya introduce en sus contenidos lectivos programas e iniciativas encaminadas a prevenir cualquier conducta desviada, como puede ser la de las drogas. Así, la delegada sostiene que un 30 por ciento de ellos desarrolla programas de innovación tecnológica entre cuyos objetivos se encuentra la mejora de la convivencia, mientras que otra parte de ellos lo hace con iniciativas que trabajan los hábitos saludables.