El presidente de EEUU empieza hoy su primer viaje oficial a Rusia
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El presidente estadounidense, Barack Obama, prepara su primera visita a Moscú --desde el lunes 6 al miércoles 9-- en medio de un nuevo de horizonte de relaciones entre Rusia y Estados Unidos, el reinicio de las relaciones anunciado por Hillary Clinton, donde está sobre la mesa tanto el futuro del programa de desarme nuclear bilateral como el desarrollo del escudo antimisiles (DAM) que Estados Unidos contempla construir en el centro de Europa.
Obama, no obstante, también está interesado en conocer la realidad de Rusia desde el punto de vista de la oposición al Kremlin, encabezada por una figura internacional como es el Gran Maestro de ajedrez, Garry Kasparov, con quien el presidente estadounidense tendrá la oportunidad de reunirse durante su estancia en Moscú.
Expertos consultados por medios rusos indican que la cumbre tendrá éxito en lo que respecta a la preparación de un nuevo tratado para la reducción del arsenal nuclear estratégico entre ambos países, en reemplazo del tratado START-1, que caduca el 5 de diciembre de 2009.
Pero en lo que se refiere al ámbito de la cooperación ruso-estadounidense fuera de la materia nuclear, el escudo antimisiles emerge como un importante obstáculo, principalmente porque supone una amenaza a la esfera de influencia de la Rusia postsoviética.
Sin embargo, la mayor parte del encuentro se basa en buenos augurios, máxime cuando Rusia anunciaba la semana pasada su reincorporación al Consejo OTAN-Rusia, el principal mecanismo de colaboración con la Alianza Atlántica, un año después del conflicto entre Rusia y Georgia por Osetia del Sur.
La llegada al poder de Obama supone un cambio de paradigma en las relaciones entre Moscú y Washington, porque el presidente estadounidense plantea una relación de mutuo beneficio, abandonando la mentalidad de Guerra Fría que parecía haber perdurado durante la administración Bush.
Como político pragmático, Obama comprende que Rusia no es una amenaza para EEUU y por esto, procura al máximo economizar los recursos que destinó la administración anterior en la construcción de un escudo antirruso, opina el director de la revista Rusia en la Política Global, Fiodor Lukianov, a la agencia de noticias RIA Novosti.
Sobre el escudo antimisiles, el experto considera que Obama no ha renunciado a ese plan, pero frena su realización reflexionando sobre la manera de vender a Rusia este asunto al precio más alto posible.
Por su parte, el presidente del Fondo de investigaciones sobre desarme nuclear Pir-Centr, Vladimir Orlov, recomienda al Gobierno ruso que mezcle la negociación sobre el START a la renuncia de EEUU a la instalación del sistema antimisiles. Rusia puede avanzar hacia una profunda reducción del arsenal nuclear únicamente en el caso de que EEUU presente un compromiso escrito en el que renuncie a la DAM, subraya Orlov, al destacar que hay otros aspectos que también influyen en la firma del tratado de desarme. Otro momento importante supone el control sobre los llamados potenciales recuperables. A Rusia no le conviene que las ojivas objeto de reducción en corto tiempo puedan ser utilizadas de nuevo y reincorporadas al servicio activo. Rusia tampoco puede aceptar la posibilidad de militarizar el espacio, resaltó Orlov.
Expertos consultados por medios rusos indican que la cumbre tendrá éxito en lo que respecta a la preparación de un nuevo tratado para la reducción del arsenal nuclear estratégico entre ambos países, en reemplazo del tratado START-1, que caduca el 5 de diciembre de 2009.
Pero en lo que se refiere al ámbito de la cooperación ruso-estadounidense fuera de la materia nuclear, el escudo antimisiles emerge como un importante obstáculo, principalmente porque supone una amenaza a la esfera de influencia de la Rusia postsoviética.
Sin embargo, la mayor parte del encuentro se basa en buenos augurios, máxime cuando Rusia anunciaba la semana pasada su reincorporación al Consejo OTAN-Rusia, el principal mecanismo de colaboración con la Alianza Atlántica, un año después del conflicto entre Rusia y Georgia por Osetia del Sur.
La llegada al poder de Obama supone un cambio de paradigma en las relaciones entre Moscú y Washington, porque el presidente estadounidense plantea una relación de mutuo beneficio, abandonando la mentalidad de Guerra Fría que parecía haber perdurado durante la administración Bush.
Como político pragmático, Obama comprende que Rusia no es una amenaza para EEUU y por esto, procura al máximo economizar los recursos que destinó la administración anterior en la construcción de un escudo antirruso, opina el director de la revista Rusia en la Política Global, Fiodor Lukianov, a la agencia de noticias RIA Novosti.
Sobre el escudo antimisiles, el experto considera que Obama no ha renunciado a ese plan, pero frena su realización reflexionando sobre la manera de vender a Rusia este asunto al precio más alto posible.
Por su parte, el presidente del Fondo de investigaciones sobre desarme nuclear Pir-Centr, Vladimir Orlov, recomienda al Gobierno ruso que mezcle la negociación sobre el START a la renuncia de EEUU a la instalación del sistema antimisiles. Rusia puede avanzar hacia una profunda reducción del arsenal nuclear únicamente en el caso de que EEUU presente un compromiso escrito en el que renuncie a la DAM, subraya Orlov, al destacar que hay otros aspectos que también influyen en la firma del tratado de desarme. Otro momento importante supone el control sobre los llamados potenciales recuperables. A Rusia no le conviene que las ojivas objeto de reducción en corto tiempo puedan ser utilizadas de nuevo y reincorporadas al servicio activo. Rusia tampoco puede aceptar la posibilidad de militarizar el espacio, resaltó Orlov.