El proyecto del emisario de aguas pluviales se aprueba por un importe de 5,7 millones

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

MARCHAMALO
El pleno del Ayuntamiento de Marchamalo aprobó ayer por unanimidad el proyecto del emisario interceptor de aguas pluviales –que se está gestando desde el año 2006– después de haber recibido el visto bueno de las administraciones implicadas, entre ellas la Confederación Hidrográfica del Tajo, que ha solicitado que los trabajos se ejecuten en un plazo de seis meses. Las obras de este nuevo sistema costarán 5.739.629 euros, que se financiarán entre los promotores de los sectores, el Ayuntamiento y una subvención de 400.000 euros.
Después de más de cuatro años de trabajo y largos trámites, el proyecto del emisario interceptor de aguas pluviales se sometió ayer a la votación del pleno del Ayuntamiento de Marchamalo. Todos los concejales coincidieron de forma unánime en dar el visto bueno al expediente en la sesión extraordinaria que se celebró en la mañana de ayer, dado el plazo fijado por la Confederación Hidrográfica del Tajo de seis meses para su ejecución.
Las obras de este nuevo sistema, que separará las aguas negras de las de lluvia, reduciendo en un 80% los vertidos que hacen actualmente a la depuradora de Guadalajara, según el proyecto técnico, tendrá un coste de 5.739.629,71 euros. La financiación la asumirán las empresas constructoras de los sectores residenciales e industriales por los que discurre y por el Ayuntamiento, con una subvención añadida de 400.000 euros de la Diputación provincial y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En este sentido, el alcalde, Rafael Esteban, dio cuenta también en el pleno de los costes que se repercutirán a cada empresa en función de las unidades de aprovechamiento. Por cada una de ellas tendrán que pagar 6,31 euros. El primer edil explicó que ésta es la mejor fórmula para financiarlo. Tras la aprobación del pleno lo notificarán a los propietarios que tendrán un plazo para manifestar sus quejas al respecto de 15 días.
Con esta forma de financiación se queda sin cubrir poco más del 50% del gasto, unos tres millones de euros, ya que hay sectores residenciales –SUE 501, 504, 510, 31 y 40– que todavía no están adjudicados a una empresa, otros que se desarrollaron antes de iniciar el proyecto –SUE 500 y 557–y otros dos industriales, SP.pp.50 y SP.pp.41. Éste último corresponde a los 700.000 metros cuadrados que desarrollarán Sepes en los próximos meses y que, dada su superficie, tendrá que aportar a la ejecución de este proyecto 2.100.000 euros. Con el compromiso previo de pago en cada uno de los desarrollos, ayer se acordó que sea el Ayuntamiento el que se asuma en un primer momento este gasto que después se devengará con los intereses incluidos. A este respecto, Esteban insistió en que se tratará de que la Sociedad Estatal aporte su parte lo antes posible, pues de lo contrario mermará la capacidad de endeudamiento del Ayuntamiento para futuras actuaciones.
La obra tendrá que estar terminada en un plazo de seis meses, según ha pedido la Confederación Hidrográfica del Tajo al Ayuntamiento marchamalero. Ésta ha sido la última de las administraciones por las que ha pasado el proyecto con el fin de conseguir su autorización, y en este caso el visto bueno para verter las aguas de lluvia al río Henares. En estos últimos años el documento se ha sometido también al veredicto de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, ya que el emisario atraviesa algunas de sus tuberías; la Dirección General de Carreteras, pues discurre por debajo de la CM-1002 y la CM-101; Adif, al pasar bajo la vía del tren; el Ayuntamiento de Guadalajara, porque comparte terrenos; y el Gobierno regional, no sólo para estudiar el impacto ambiental sino porque ocupará parte de los terrenos de la finca de El Serranillo.
Según Esteban éste es uno de los proyectos que traerá “mayores beneficios” a la localidad y que será pionero en la provincia, que, en un inicio, no estaba incluido en el Plan General que comparte con Guadalajara. De la misma forma, tanto el concejal de IU, Ricardo de Diego, como el de PP, Juan José Martín Cordobés, y el de PSOE, Manuel Andradas, coincidieron en su importancia y dieron su apoyo al proyecto por el que todos los nuevos sectores tendrán una red separativa de aguas.
Según el documento elaborado por el Ayuntamiento durante el año 2005, la obra supondrá la instalación de dos tramos de colectores. Uno de poco más de cuatro kilómetros que discurrirá por la zona sur-este del municipio, desde el arroyo Valles hasta el río; y otra, de aproximadamente dos kilómetros, que recogerá las aguas de la zona norte-este desde el entorno del Canal del Henares hasta la unión con el otro trazado para unirse y que sea una única tubería la que llegue hasta el río.
El vertido de las aguas no se hará directamente, sino que pasarán por una estación de pretratamiento que tendrán dos dispositivos para regular el caudal y hacer una pequeña limpieza con la separación de las partículas sólidas que se encuentren en suspensión en el líquido.
Las ventajas, según recordó ayer el primer edil, es que reducirá en un 80% los vertidos a la depuradora de Marchamalo, con lo que se descongestionará, supondrá mejoras medioambientales y evitará la utilización de productos químicos.