El PSOE acusa a Román de gastar más de 40.000 euros en propaganda electoralista
18/02/2015 - 11:33
Unos 5.000 euros en cada folleto titulado presume de ciudad.
Este despilfarro desenfrenado en propaganda de Román, tal como lo califica el concejal socialista Víctor Cabeza, comenzó con un tríptico titulado presume de ciudad, que el alcalde buzoneó en todos los domicilios de la ciudad, aunque pocos días después se descubrió que las fotos del folleto no eran de Guadalajara, lo que dejaba bien a las claras que Román quería vender unos logros que no se correspondían con su verdadera gestión.
El Grupo Socialista preguntó en el último pleno municipal cuánto había costado la edición y buzoneo de ese folleto, pero el equipo de Gobierno de Román no facilitó esos datos.
Aún así, teniendo en cuenta las dimensiones del tríptico y la calidad del papel, el Grupo Socialista calcula que esa primera campaña de buzoneo tuvo un coste para los vecinos de Guadalajara de unos 5.000 euros.
Pocos días después, Román volvió a buzonear otro tríptico con el mismo título de presume de ciudad, con el mismo formato pero con nuevos contenidos y fotos, con el que el alcalde trataba de tapar el ridículo que había hecho con las fotos falsas del anterior, apunta Víctor Cabeza, pero que nuevamente supuso que los vecinos de la ciudad tengan que pagar las ansias propagandísticas de Román.
De acuerdo con los cálculos anteriores, este nuevo folleto habría supuesto un coste de otros 5.000 euros más.
15.000 euros en el buzoneo de los pequeños cambios en los autobuses.
De nuevo con pocos días de margen, Román ha vuelto a inundar los buzones de Guadalajara con propaganda, continúa el edil socialista, esta vez con una carta en papel de alta calidad y un plano en tamaño A-2, con las líneas de autobuses y las pequeñas modificaciones introducidas en el servicio que ha tardado más de 20 meses en llevar a cabo y sólo lo ha hecho por la cercanía de las elecciones.
En este caso, el gasto de dinero de los vecinos de Guadalajara, por las dimensiones de la carta con foto del alcalde, que no era necesaria, y de los planos buzoneados puede elevarse hasta los 15.000 euros.
Esa carta con foto de Román da un carácter propagandístico a una campaña que el equipo de Gobierno quiere hacer pasar por información institucional, pero hay que recordar que el alcalde dijo cuando puso en marcha el periódico municipal 30 días, que cuesta 200.000 euros a los vecinos de Guadalajara, que dicho periódico concentraría la información institucional y evitaría la edición de otro tipo de folletos por parte del Ayuntamiento, indica Víctor Cabeza.
Y 17.000 euros en la maqueta virtual de un campo de fútbol.
El gasto desaforado de dinero público en propaganda electoralista de Román se completa, de momento, con los 17.000 euros que ha costado la maqueta virtual de un nuevo estadio de fútbol para 10.000 espectadores, que Guadalajara no necesita ni tiene un proyecto real de construcción, pero que el alcalde encargó a una empresa ajena al Ayuntamiento para veenderla la pasada semana como su gran objetivo para volver a presentarse a las elecciones, añade el concejal del PSOE.
Víctor Cabeza avisa que visto lo visto, la campaña electoral de Román nos va a salir muy cara a los vecinos de Guadalajara, ya que el alcalde intenta enmascarar con propaganda pura y dura los muchos agujeros negros de su gestión durante los últimos ocho años y si solo en dos semanas, incluso antes de anunciar oficialmente su candidatura, ya se ha gastado más de 40.000 euros de todos los vecinos, miedo da pensar hasta dónde puede subir el derroche de aquí a las elecciones municipales.
A juicio del concejal socialista, los vecinos de Guadalajara tienen motivos para sentirse indignados cada vez que Román llena de propaganda su buzón, porque es insultante que quien se ha negado repetidamente a hacer un plan de empleo municipal, quien ha recortado todos los servicios municipales, quien ha eliminado o limitado servicios sociales, al tiempo que ha subido los impuestos un 60% en sus ocho años de mandato, ahora gaste el dinero de todos los vecinos no en mejorar la ciudad, sino en contar unos pretendidos logros de gestión que no existen en la realidad ni tienen nada que ver con los verdaderos intereses de la ciudadanía.