El puente árabe originario medía 140 metros y tenía cuatro arcos
27/03/2011 - 18:24
Por fin es posible disponer de datos más precisos acerca de la historia y valor patrimonial del puente árabe que salva, desde aproximadamente el siglo IX, el cauce del río Henares. Las prospecciones realizadas por la empresa especializada Gea Patrimonio han permitido, sin realizar grandes excavaciones ni afectar a la movilidad del puente, extraer importantes conclusiones que deberán tenerse en cuenta a la hora de proyectar la construcción de una nueva rotonda circulatoria en esa misma zona. Tal y como señala el director de Gea Patrimonio, Ildefonso Ramírez, el problema que teníamos era averiguar la longitud del puente y las posibles afecciones de la construcción de la nueva rotonda. Además, agrega, sabíamos que había un cuarto arco, pero sólo se habían documentado tres. Hace escasas fechas se documentó el cuarto arco del puente y se constató que en sus inicios el nexo comunicativo tenía una longitud mayor a la actual, concretamente 140 metros. El puente se encuentra en buen estado, lo que pasa es que a lo largo de la historia, sobre todo en los últimos cien años, con el cauce del río ya regulado, cada vez más se nos hacía difícil pensar que el agua de éste podía llegar hasta casi el cruce, argumenta Ramírez. La Confederación Hidrográfica del Tajo construyó un cordón de tierra, el camino actual por donde la población de Guadalajara puede pasear y disfrutar del río, con el objetivo de contener el cauce de las aguas y, fruto de ello, parte del puente quedó oculto. A tenor del análisis arqueológico, Gea Patrimonio se plantea qué funcionalidades o aprovechamientos podrían extraerse de los arcos ocultos por la tierra. Estos arcos llevan muchísimas décadas sin funcionar y estamos viendo como aguas arriba de este margen derecho se puedan incorporar al proyecto de urbanización de este sector para que la gente los pueda disfrutar. Ese es el objetivo, que puedan ser aprovechados de forma visual, argumenta el director del estudio, quien, agrega, no obstante, que si se van a descubrir los arcos pero no se van a proteger e integrar es mejor que se quede como está. También es posible documentar ahora que hay parte del puente que es islámico; el puente no es romano, como durante un tiempo se pensó en Guadalajara, y se hizo exclusivo para una nueva ciudad. Existen restos, muy pocos, del puente original islámico, que data del siglo IX, detalla. Este puente era más picudo que el actual y presentaba dos grandes pendientes con un centro apuntado que se vio abocado a caerse por culpa de unas grandes inundaciones. Posteriormente se construyó un nuevo puente en el siglo XIV, en base a materiales recuperados del puente antiguo. La siguiente gran reforma fue la ampliación del puente con cuatro arcos y, después, en el siglo XVIII, tras ser volado por los austriacos, al poco tiempo se reestructuró creando los dos grandes arcos principales.Las conclusiones de este estudio se han remitido ya a Cultura, al agente urbanizador de la unidad de ejecución SUE-30 y al Ayuntamiento de Guadalajara. La Comisión de Patrimonio deberá determinar el valor de los hallazgos, así como la importancia de su protección y su dictamen tendrá que tenerse en cuenta a la hora de realizar cualquier obra en la zona, como la proyectada para construir la glorieta.