El rechazo de Polonia a ratificar el Tratado desluce el inicio de la presidencia francesa
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Tanto el presidente Nicolas Sarkozy como el Ejecutivo comunitario intentaron quitar hierro al nuevo incidente pero no tuvieron más remedio que reconocer que la presidencia se abre en un contexto difícil que ahora pretenden convertir en un estímulo para mostrar más energía y determinación en su acción a favor de los ciudadanos.
Sarkozy recordó que el Tratado que ahora se niega a ratificar lo negociaron los 27 con el propio presidente Kaczynski y su hermano gemelo, entonces primer ministro. No fue cualquiera quien puso la firma de Polonia, fue el presidente, él mismo, certificó el presidente galo.
Advirtió también de que no podía imaginar que el presidente que firmó, en Bruselas primero y en Lisboa después, pueda cuestionar ahora su propia firma. Así pues, avanzó que tendrá ocasión de ponerse en contacto con el presidente polaco y no dudó de que mantendrá su compromiso.
Es un hombre honesto, comprometido políticamente, que jamás ha traicionado su palabra, que ha asumido un compromiso ante sus socios y no dudo un minuto de que ese compromiso se mantendrá, indicó durante una breve comparecencia ante la prensa junto al presidente Barroso.
El début de la presidencia gala incluyó también una cena ofrecida por Sarkozy a todo el colegio de comisarios, cena de la que estuvo ausente el titular de Comercio, el británico Peter Mandelson, contra quien el presidente francés volvió a arremeter ayer mismo por la postura que defiende en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Preguntado sobre esta ausencia, el mandatario galo echó mano del humor al responder que Mandelson debía de tener una agenda apretada pero a continuación mostró su característica franqueza al reconocer que puede tener desacuerdos con el comisario pero que le hubiera encantado recibir a Mandelson.
Puedo tener desacuerdos con él. ¿O está prohibido tener desacuerdos en Europa?, se preguntó para defender a continuación la necesidad de que Europa se quite la losa del pensamiento único. Si Maldenson hubiera estado aquí, hubiera sido recibido, como siempre con cortesía, dijo. Es alguien que conozco desde hace tiempo y que debe de estar encantado con la publicidad que no dudo en hacerle cuando estoy en descuerdo con él, ironizó Sarkozy quien insistió en que le hubiera encantado compartir una buena comida e invitar a sus amigos ingleses.
Semestre difícil
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, reconoció que el semestre será difícil y que tanto Bruselas como París hubieran agradecido un horizonte más despejado desde el punto de vista institucional pero se mostró convencido de que la presidencia francesa será una oportunidad para Europa. El presidente del Ejecutivo comunitario elogió a continuación el valor político y lenguaje de verdad del que no carece el presidente Sarkozy para asumir las elecciones que se han hecho. 27 Estados miembros han firmado el Tratado de Lisboa y a 27 tenemos que culminar lo que hemos empezado. No podemos permitirnos de nuevo el lujo de decepcionar otra vez a los europeos, advirtió.
El coraje es también, según Barroso, reconocer la necesidad del compromiso, porque no se pueden hacer prevalecer por principio los intereses nacionales sobre el interés general europeo y es, en definitiva, no ceder a la tentación de hacer a Bruselas responsable de todos los males a la menor dificultad política.
Plan Alzheimer
Por otro lado, la reunión celebrada en París se saldó con dos acciones concretas. La primera trabajar junto a la Comisión Europea en un Plan europeo de lucha contra el mal de Alzheimer que Sarkozy calificó de auténtica plaga. La segunda crear un Erasmus para los jóvenes aprendices, para que el famoso sistema de intercambio no esté reservado sólo a los estudiantes.
Será un semestre cargado, resumió Sarkozy, que garantizó que trabajará codo con codo con la Comisión Europea para encontrar soluciones a los problemas políticos a los que se enfrentan los europeos y sobre los que dijo compartir en lo esencial la visión y el análisis de Bruselas.
Miedo a Europa
Lech Kaczynski, que suele ser un poco más moderado que su hermano Jaroslaw y es más diplomático, representa a los sectores sociales populares más conservadores, clericales y anclados en el pasado. El presidente de la república, que comparte el liderazgo del PiS con su hermano, conecta bien con estos sectores que no entienden los cambios sociales y económicos que vive Polonia y piensan que Europa es un problema para la soberanía del país. Según los sondeos, la mayoría de los polacos es europeísta. Pero los antieuropeístas son numerosos en las zonas rurales más deprimidas del país, entre las personas mayores y los colectivos sociales golpeados por el cambio capitalista. Lech Kaczynski se siente a gusto entre los polacos que miran el pasado y ven con recelo el presente y Europa, y piensa, habla y se comporta como ellos.
En términos políticos es ultraconservador, y en lo moral prácticamente de extrema derecha.
La modernidad, los homosexuales, los judíos, los alemanes, los rusos, los cambios en los usos y costumbres de los polacos y Europa aterran a Lech Kaczynski, a quien le gustaría que Polonia fuera una foto fija del pasado, por lo que siempre ha puesto reparos al proceso de construcción europea, porque según él, es un peligro para la soberanía de Polonia.
Advirtió también de que no podía imaginar que el presidente que firmó, en Bruselas primero y en Lisboa después, pueda cuestionar ahora su propia firma. Así pues, avanzó que tendrá ocasión de ponerse en contacto con el presidente polaco y no dudó de que mantendrá su compromiso.
Es un hombre honesto, comprometido políticamente, que jamás ha traicionado su palabra, que ha asumido un compromiso ante sus socios y no dudo un minuto de que ese compromiso se mantendrá, indicó durante una breve comparecencia ante la prensa junto al presidente Barroso.
El début de la presidencia gala incluyó también una cena ofrecida por Sarkozy a todo el colegio de comisarios, cena de la que estuvo ausente el titular de Comercio, el británico Peter Mandelson, contra quien el presidente francés volvió a arremeter ayer mismo por la postura que defiende en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Preguntado sobre esta ausencia, el mandatario galo echó mano del humor al responder que Mandelson debía de tener una agenda apretada pero a continuación mostró su característica franqueza al reconocer que puede tener desacuerdos con el comisario pero que le hubiera encantado recibir a Mandelson.
Puedo tener desacuerdos con él. ¿O está prohibido tener desacuerdos en Europa?, se preguntó para defender a continuación la necesidad de que Europa se quite la losa del pensamiento único. Si Maldenson hubiera estado aquí, hubiera sido recibido, como siempre con cortesía, dijo. Es alguien que conozco desde hace tiempo y que debe de estar encantado con la publicidad que no dudo en hacerle cuando estoy en descuerdo con él, ironizó Sarkozy quien insistió en que le hubiera encantado compartir una buena comida e invitar a sus amigos ingleses.
Semestre difícil
Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, reconoció que el semestre será difícil y que tanto Bruselas como París hubieran agradecido un horizonte más despejado desde el punto de vista institucional pero se mostró convencido de que la presidencia francesa será una oportunidad para Europa. El presidente del Ejecutivo comunitario elogió a continuación el valor político y lenguaje de verdad del que no carece el presidente Sarkozy para asumir las elecciones que se han hecho. 27 Estados miembros han firmado el Tratado de Lisboa y a 27 tenemos que culminar lo que hemos empezado. No podemos permitirnos de nuevo el lujo de decepcionar otra vez a los europeos, advirtió.
El coraje es también, según Barroso, reconocer la necesidad del compromiso, porque no se pueden hacer prevalecer por principio los intereses nacionales sobre el interés general europeo y es, en definitiva, no ceder a la tentación de hacer a Bruselas responsable de todos los males a la menor dificultad política.
Plan Alzheimer
Por otro lado, la reunión celebrada en París se saldó con dos acciones concretas. La primera trabajar junto a la Comisión Europea en un Plan europeo de lucha contra el mal de Alzheimer que Sarkozy calificó de auténtica plaga. La segunda crear un Erasmus para los jóvenes aprendices, para que el famoso sistema de intercambio no esté reservado sólo a los estudiantes.
Será un semestre cargado, resumió Sarkozy, que garantizó que trabajará codo con codo con la Comisión Europea para encontrar soluciones a los problemas políticos a los que se enfrentan los europeos y sobre los que dijo compartir en lo esencial la visión y el análisis de Bruselas.
Miedo a Europa
Lech Kaczynski, que suele ser un poco más moderado que su hermano Jaroslaw y es más diplomático, representa a los sectores sociales populares más conservadores, clericales y anclados en el pasado. El presidente de la república, que comparte el liderazgo del PiS con su hermano, conecta bien con estos sectores que no entienden los cambios sociales y económicos que vive Polonia y piensan que Europa es un problema para la soberanía del país. Según los sondeos, la mayoría de los polacos es europeísta. Pero los antieuropeístas son numerosos en las zonas rurales más deprimidas del país, entre las personas mayores y los colectivos sociales golpeados por el cambio capitalista. Lech Kaczynski se siente a gusto entre los polacos que miran el pasado y ven con recelo el presente y Europa, y piensa, habla y se comporta como ellos.
En términos políticos es ultraconservador, y en lo moral prácticamente de extrema derecha.
La modernidad, los homosexuales, los judíos, los alemanes, los rusos, los cambios en los usos y costumbres de los polacos y Europa aterran a Lech Kaczynski, a quien le gustaría que Polonia fuera una foto fija del pasado, por lo que siempre ha puesto reparos al proceso de construcción europea, porque según él, es un peligro para la soberanía de Polonia.