El régimen norcoreano niega las especulaciones sobre la salud de Kim Jong-Il

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Redacción
La ausencia del máximo dirigente de Corea del Norte, Kim Jong Il, durante el gran desfile militar que conmemoró el 60 aniversario de la proclamación de la República Democrática Popular de Corea el pasado martes avivó los rumores que apuntan a una delicada situación de salud del alto mandatario norcoreano. De hecho, ayer un diputado del principal partido de la oposición de Corea del Sur afirmó que Jong Il sufrió un derrame cerebral, pero que “puede recuperarse”. Pyongyang lo niega y consideran que todo responde a un “complot”.
“No hay ningún problema”. Así quería zanjar el número dos del régimen norcoreano, Kim Yong-nam, la polémica creada en torno a un posible problema de salud del líder de Corea del Norte. El régimen se ha apresurado a desmentir los rumores que apuntan al sufrimiento de un derrame cerebral por parte de Jong Il, pues el dirigente no aparece en público desde el 14 de agosto y faltó al gran desfile militar celebrado el pasado martes en conmemoración del 60 aniversario de la proclamación de la República Democrática Popular de Corea.
A pesar del desmentido, algunos políticos mantienen que Jong Il está enfermo, tal y como señaló un oficial de la inteligencia norteamericana, o el diputado Won Hye Young, líder del principal partido de la oposición en el hemiciclo surcoreano, que explicó que ha sufrido un derrame cerebral del que podría recuperarse.

Control sobre el país
De hecho, a pesar de que sigan convencidos de que el estado de Jong Il, de 66 años de edad, no es el que el régimen intenta hacer ver, confían en que su estado no le impide ejercer su actividad al frente del país, por lo que “aunque no tenga apariciones públicas, es consciente y puede controlar los temas del país”, según señaló Won en declaraciones a la agencia surcoreana Yonhap, recogida por otr/press. Sin embargo, todos estos comentarios se achacan desde el régimen norcoreano a un “complot”, por lo que consideran que “esas informaciones no tienen valor”, según indicó el diplomático norcoreano Song Il Ho. Con todo ello, opinó, el objetivo perseguido “es crear una opinión pública que no es cierta”, al tiempo que recordó que “los medios de Occidente también divulgaron previamente datos falsos”, en alusión a los comentarios de los servicios de inteligencia norteamericanos. Lo cierto es que, de empeorar el estado de salud de Jong Il, la incertidumbre invadiría el país, pues junto al estado de salud del mandatario de Corea del Norte, su sucesión es el secreto mejor guardado del país. De hecho, según avanzó Corea del Sur en 2006, cuando Jong Il muera, el régimen quedaría por un periodo de tiempo en un ligero coma hasta que el poder fuera adoptado por líderes militares o por uno de los tres hijos de Kim. Sin embargo, ahora esto no está claro, pues el debate en Corea del Norte se encuentra entre los partidarios a continuar la línea dura contra Occidente y los que abogan por una reforma para sacar al país de la miseria que vive. Además, a esto se suma la polémica por las armas nucleares que podría tener Corea del Norte en su haber y los intentos de convencer a Corea del Sur para considerar a Japón y Estados Unidos como enemigos mortales.