El Siglo de Oro seduce al público de la Plaza Mayor

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Ferias y Fiestas/ Música viernes
Y salió el teatro a la calle. La plaza Mayor de la capital abría en la noche de ayer el telón a la obra teatral ‘La comedia de las comedias’, una trepidante historia dirigida por Carlo Boso y ejecutada con maestría por la compañía alcalaína Teatro del Finikito, que logró reunir a las puertas del Ayuntamiento a un gran número de público minustos antes de la representación; niños y mayores que sin saberlo aún formarían parte de la propia representación teatral.
Realizada a partir de fragmentos de comedias del Siglo de Oro tan conocidas como Fuenteobejuna, El burlador de Sevilla o La vida es sueño, La comedia de las comedias destila una variedad una gran variedad de estilos. No es de extrañar por tanto que en ella tengan cabida la comedia, la tragedia, los entremeses o las loas, unidas para la ocasión con el pretexto de una compañía de los años 30 está preparando un repertorio para hacer las Américas. De pronto llegan a un teatro y se encuentra a un público que se ha quedado en el patio de butacas de la función anterior y deciden ensayar ante él con el fin de comprobar si funciona esa serie de obras con las que tienen intención de triunfar en el deseado Broadway.
Para el desarrollo argumental, subidos al escenario tres actores, un número reducido a simple vista para dar dinamismo a la obra teatral, aunque no tanto si tenemos en cuenta que ellos darán vida hasta un total de 40 personajes. Todo un despliegue interpretativo que contaría además con la participación del público, que fue en varias ocasiones requerido por los ficticios actores de la compañía para acompañar algunos de estos episodios teatrales.
Una original obra, adscrita a la propia compañía, que trata de despertar el interés por los clásicos de antaño, más divertidos de lo que la gente piensa y redescubiertos en la tarde de ayer por muchos. Para ello, salieron a la palestra las máscaras, los bailes, las espadas o la pantomima y alguna que otra invitación al público, ingredientes que ayudaron a que el teatro fuera de los más divertido.
Tras algo más de una hora y media de función, La comedia de las comedias se despedía dejando un buen sabor de boca y la invitación a redescubrir nuestra literatura.