El Supremo ruso rehabilita al Zar Nicolás II
01/10/2010 - 09:45
Vuelta de tuerca en el singular debate en torno a la memoria histórica rusa: El Zar Nicolás II y toda su familia serán finalmente rehabilitados. Hace tan sólo un año, la Corte Suprema rusa se inhibió en la investigación del fusilamiento del último Zar que encabezaba la gran duquesa María Vladimirovna, única descendiente de la Dinastía de los Romanov y residente en España. Sin embargo, ahora el Alto Tribunal ruso ha decidido aceptar la apelación de Vladimirovna y rehabilitar la figura de Nicolás II, lo que supone, a ojos del Derecho, aceptar que su fusilamiento fue un crímen político.
El 17 de julio de 1918, el Zar Nicolás II, su esposa Aleksandra Fiódorovna, sus hijos, las Duquesas Olga, Tatiana, María, Anastasia y el Tsarévich (término utilizado para definir al hijo del Zar) Alexey, además del médico personal de la familia y cuatro sirvientes, fueron fusilados por los bolcheviques en la ciudad de Ekaterimburgo. Un año y medio después de la Revolución de Febrero de 1917 que culminó con el derrocamiento y exilio de Nicolás II, y ante el avance de las fuerzas contrarrevolucionarias, el comandante Yakov Yurovsky ejecutaba al último Zar ruso y a toda su familia, incluso al perro del heredero, Alexey.
Igual que muchos de los millones de muertos que dejó la represión soviética han sido reconocidos por la Justicia rusa como víctimas de crímenes políticos bajo el amparo de la Ley de Exoneración de las Víctimas de la Represión Política, la gran duquesa María Vladimirovna, última descendiente de los Romanov, había reclamado ese mismo reconocimiento para sus antepasados. El fiscal general del Estado ruso, Yuri Chaika, se había negado a considerar el fusilamiento como un crímen político y a investigar el caso, alegando que no existían pruebas fehacientes de que el asesinato respondiera a una orden directa del Gobierno bolchevique. En noviembre del año pasado, después de que los tribunales ordinarios rechazaran considerar aquellas ejecuciones como meros asesinatos, la Sala Penal de la Corte Suprema se declaró incompetente para juzgar oportuna la rehabilitación de los Romanov, linaje que durante tres siglos (1613-1918) rigió el destino de Rusia. Sin embargo, según informaciones de la agencia ITAR-TASS recogidas por otr/press, ahora la Corte Suprema, aceptando una apelación de los abogados de Vladimirovna, ha dictaminado que el Zar Nicolás II y su familia fueron asesinados ilegalmente e injustamente reprimidos, lo que da vía libre a su rehabilitación legal como una víctima política más del régimen bolchevique.
Uno de los asesores de Vladimirovna, de 52 años y residente en Madrid, dijo en una ocasión que el equipo legal de la última descendiente de la Casa Imperial rusa dispone de documentos inéditos que prueban que el fusilamiento del Zar Nicolás II y toda su familia respondía a una orden directa del Gobierno bolchevique, al frente del cual estaba, en ese momento, Vladimir Lenin. Según esos documentos, Lenin habría trasladado a sus camaradas que los Romanov, ícono de un imperio de 300 años de duración, no podían permanecer como símbolo viviente de algo que la Revolución rusa estaba luchando por derrocar, lo que convierte su fusilamiento en un crímen político.
Igual que muchos de los millones de muertos que dejó la represión soviética han sido reconocidos por la Justicia rusa como víctimas de crímenes políticos bajo el amparo de la Ley de Exoneración de las Víctimas de la Represión Política, la gran duquesa María Vladimirovna, última descendiente de los Romanov, había reclamado ese mismo reconocimiento para sus antepasados. El fiscal general del Estado ruso, Yuri Chaika, se había negado a considerar el fusilamiento como un crímen político y a investigar el caso, alegando que no existían pruebas fehacientes de que el asesinato respondiera a una orden directa del Gobierno bolchevique. En noviembre del año pasado, después de que los tribunales ordinarios rechazaran considerar aquellas ejecuciones como meros asesinatos, la Sala Penal de la Corte Suprema se declaró incompetente para juzgar oportuna la rehabilitación de los Romanov, linaje que durante tres siglos (1613-1918) rigió el destino de Rusia. Sin embargo, según informaciones de la agencia ITAR-TASS recogidas por otr/press, ahora la Corte Suprema, aceptando una apelación de los abogados de Vladimirovna, ha dictaminado que el Zar Nicolás II y su familia fueron asesinados ilegalmente e injustamente reprimidos, lo que da vía libre a su rehabilitación legal como una víctima política más del régimen bolchevique.
Uno de los asesores de Vladimirovna, de 52 años y residente en Madrid, dijo en una ocasión que el equipo legal de la última descendiente de la Casa Imperial rusa dispone de documentos inéditos que prueban que el fusilamiento del Zar Nicolás II y toda su familia respondía a una orden directa del Gobierno bolchevique, al frente del cual estaba, en ese momento, Vladimir Lenin. Según esos documentos, Lenin habría trasladado a sus camaradas que los Romanov, ícono de un imperio de 300 años de duración, no podían permanecer como símbolo viviente de algo que la Revolución rusa estaba luchando por derrocar, lo que convierte su fusilamiento en un crímen político.