El Tarro da por inauguradas las Fiestas de 2015

06/09/2015 - 19:54 Javier Pastrana Margüenda

Las fiestas no son fiestas hasta que las peñas lo dicen. Durante todo el fin de semana, muchas de sus sedes ya han ido teniendo animación e incluso más de uno no ha tenido problema alguno en enfundarse su uniforme antes de tiempo. Sin embargo fue ayer cuando, de la mano de un peña familiar como El Tarro, se dio el pistoletazo de salida. Embriados de felicidad, ilusion y, algunos de ellos, un poco de alcohol, las peñas arrancaron su recorrido en la Plaza Mayor para, desde allí, desfilar hasta la Plaza de Santo Domingo y la calle Virgen del Amparo. Un año más, el desfile de colores tomó las calles del casco histórico. Tampoco faltaron los vecinos de la capital a su cita con las peñas.
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No es que haya muchas razones lógicas para querer ser testigo de su desfile, pero lo cierto es que hacen gala de una alegría contagiosa que, cuanto más se conoce el resto del mundo, más especial hace a las fiestas de Guadalajara. Los miembros de El Tarro asumieron con ilusión la responsabilidad de dar el discurso de ferias. Un discurso a dos voces con el que pretendían darse a conocer - como si hubiera alguien en Guadalajara que les no tuviera perfectamente identificados- y animar a la gente a que se lo pasara lo mejor posible, pero también con algo de cordura. El mensaje era perfectamente acorde con el espíritu de una peña familiar en la que nunca se olvidan de programar actividades para los más pequeños y en la que aspiran a conseguir que todos los visitantes se sientan identificados y bien acogidos en las fiestas de Guadalajara, que son también las de la Virgen de la Antigua, a la que dedicaron el viva más apasionado. Después de eso, chupinazo y gritos, muchos gritos, en una plaza que este año tenía menos carga política que otros, pero que no por ello renunció a dejar sus mensajes, este año contra el trasvase. Aunque con el acostumbrado y entrañable caos que rodea siempre a esta cita, el desfile lo abrieron los miembros de la peña Carioquita, que habían reclutado algún Minion para que formara parte de sus filas. Les seguían los Choitos, que en su caso se habían aliado con esos pitufos que tan bien pegan con el azul de sus camisetas. Tras ellos desfilaron La Otra, BO2 y la peña encargada de dar el pregón, El Tarro. Todos ellos fueron anunciados a su paso por la Plaza Mayor, donde la fiesta se alargaba sin prisa alguna. El granate de El Carajillo, el verde de La Amistad y los Búfalo´s fueron los siguientes en desfilar. Los Búfalo´s, con su tren infantil. El Bizcocho Borracho llegó con su tradicional color azul, mientras que en el Buey ya presumían de edad, con un 25 aniversario que sin embargo no se notaba en la juventud de sus rostros. Quienes también pueden presumir de historia son los miembros de La Agüela, de verde, y los de El Caracol, que este año incluso habían reclutado un Pablo Iglesias para la ocasión, aunque con un picante cambio en el nombre de su formación política. Al Caracol le seguía Agapit´os y a estos La Crisis, que llevaba entre sus miembros al ya tradicional burro y una de las pancartas reivindicativas de la cita: “El trasvase es un desfase”. La parte oficial de la festiva procesión la cerraron El Pellejo, Fugitivos y Spynce, que acudía armada con un cañón de espuma, aunque otros dos colectivos, Lacasetes y Escopitos, también quisieron sumarse al desfile. Detrás de todos ellos, como no podía ser de otra forma, los operarios del dispositivo de limpieza, encargados de devolver la normalidad a las calles de la capital lo ante posible.