El TS interrogará a Garzón el 15 de abril como imputado por los cobros en EE UU
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
JUSTICIA
Citan como testigos a la asistente del juez en EEUU y a responsables de la universidad
Los testigos citados son María de Mar Bernabé, funcionaria de Administración de justicia que acompañó a Garzón como asistente durante su permanencia en Nueva York, donde disfrutó de un permiso de estudios; Laura Turégano, responsable de la Universidad Rey Juan Carlos I, que organizó los cursos; y el ex director de la Universidad de Nueva York, James D. Fernández.
Se tratará de la segundo ocasión en la que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 comparecerá ante el Supremo, después de la que tuvo lugar el pasado 9 de septiembre en relación con la querella que se tramita contra él a instancias del sindicato de funcionarios Manos Limpias por una presunta prevaricación cometida cuando abrió una causa en la Audiencia Nacional por las desapariciones durante el franquismo. En todo caso, Garzón podría ser citado a declarar una vez más si se rechazase el recurso de súplica que presentó contra la admisión a trámite de una tercera querella contra él, esta vez por intervenir conversaciones de los cabecillas de la trama de corrupción denominada Gürtel con sus abogados en prisión.
Los querellantes solicitaron las declaraciones de estos tres testigos, entre otros, por dudar de la veracidad de un documento aportado por la defensa que certifica que el magistrado ni solicitó ni recibió financiación de la entidad para organizar estas jornadas. En un escrito al Supremo, los abogados Antonio Panea y José Luis Mazón señalaron que el contenido del citado certificado, que lleva la firma de James D. Fernández y de la actual directora del centro, Jo Labanyi, no se corresponde con la realidad porque su contenido contradice el de otros documentos que ya obran en la causa, aportados por el propio Banco Santander. La documentación aportada por el Banco Santander en las presentes diligencias pone de relieve que 100.000 dólares de los 302.000 de que se compusieron los dos patrocinios fueron desviados desde el Banco Santander hacia la Universidad de Nueva York, evitando si ingreso en la cuentas del Centro Rey Juan Carlos I de España (que organizó directamente los cursos), según señalaron.
Comida con directivos
Aludieron igualmente los querellantes a otro documento en el que el responsable del banco en EEUU, Gonzalo de las Heras, dio cuenta al presidente de la entidad de una comida con Garzón, celebrada el 21 de abril de 2005 y le señaló: Nos habló de sus contactos con las autoridades antiterroristas americanas y de losprogramas que desde la cátedra King Juan Carlos I of Spain quiere organizar. (...) Hoy me envía la propuesta que te adjunto, y que me parece importante aunque ambiciosa.
Esta documentación aportada en las actuaciones pone inequívocamente de relieve que la información proporcionada por el certificado aportada por el querellado es falsa, ya que no es la Universidad o Centro Rey Juan Carlos I quien pide, sino el querellado --valiéndose, claro está, de su cargo como reza el pie de firma y de la problemática condición por entonces del presidente del Santander, imputado en varios procesos penales ante la propia Audiencia Nacional (...), añadieron los letrados.
También dijeron que otros documentos indicaron que los gastos de viaje se desembolsaron directamente a proveedores de servicios con arreglo a las facturas presentados por el juez, y que el Centro Juan Carlos sufragó asimismo la educación de la hija del juez, escolarizada en la Escuela Internacional de las Naciones Unidas durante el año escolar 2005-2006.
La defensa de Garzón aportó la semana pasada el Tribunal Supremo un documento de la Universidad de Nueva York en el que se certifica que ni solicitó ni recibió financiación del Banco Santander para la organización de unos cursos en Nueva York en el periodo de 2005-2006, circunstancia por la que es investigado en este órgano por los presuntos delitos de prevaricaciones, cohecho y estafa.
Con este documento, el letrado de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda, pretende contrarrestar las razones por las que el Tribunal Supremo admitió a trámite la querella por estos hechos, una de las cuales fue la de estimar como hecho nuevo que fuera personalmente Garzón quien solicita a la entidad bancaria la entrega del dinero para sufragar los gastos que originarían unas actividades en las que participaría directa y personalmente de forma relevante.
Los letrados querellantes, José Luis Mazón y Antonio Panea, relacionaron la supuesta percepción de 302.000 dólares por parte de Garzón por la organización de los cursos con la decisión de éste de no admitir a trámite posteriormente una querellante formulada contra directivos del Banco Santander, entre ellos su presidente Emilio Botín, en el proceso penal por las cesiones de crédito.
Los querellantes solicitaron las declaraciones de estos tres testigos, entre otros, por dudar de la veracidad de un documento aportado por la defensa que certifica que el magistrado ni solicitó ni recibió financiación de la entidad para organizar estas jornadas. En un escrito al Supremo, los abogados Antonio Panea y José Luis Mazón señalaron que el contenido del citado certificado, que lleva la firma de James D. Fernández y de la actual directora del centro, Jo Labanyi, no se corresponde con la realidad porque su contenido contradice el de otros documentos que ya obran en la causa, aportados por el propio Banco Santander. La documentación aportada por el Banco Santander en las presentes diligencias pone de relieve que 100.000 dólares de los 302.000 de que se compusieron los dos patrocinios fueron desviados desde el Banco Santander hacia la Universidad de Nueva York, evitando si ingreso en la cuentas del Centro Rey Juan Carlos I de España (que organizó directamente los cursos), según señalaron.
Comida con directivos
Aludieron igualmente los querellantes a otro documento en el que el responsable del banco en EEUU, Gonzalo de las Heras, dio cuenta al presidente de la entidad de una comida con Garzón, celebrada el 21 de abril de 2005 y le señaló: Nos habló de sus contactos con las autoridades antiterroristas americanas y de losprogramas que desde la cátedra King Juan Carlos I of Spain quiere organizar. (...) Hoy me envía la propuesta que te adjunto, y que me parece importante aunque ambiciosa.
Esta documentación aportada en las actuaciones pone inequívocamente de relieve que la información proporcionada por el certificado aportada por el querellado es falsa, ya que no es la Universidad o Centro Rey Juan Carlos I quien pide, sino el querellado --valiéndose, claro está, de su cargo como reza el pie de firma y de la problemática condición por entonces del presidente del Santander, imputado en varios procesos penales ante la propia Audiencia Nacional (...), añadieron los letrados.
También dijeron que otros documentos indicaron que los gastos de viaje se desembolsaron directamente a proveedores de servicios con arreglo a las facturas presentados por el juez, y que el Centro Juan Carlos sufragó asimismo la educación de la hija del juez, escolarizada en la Escuela Internacional de las Naciones Unidas durante el año escolar 2005-2006.
La defensa de Garzón aportó la semana pasada el Tribunal Supremo un documento de la Universidad de Nueva York en el que se certifica que ni solicitó ni recibió financiación del Banco Santander para la organización de unos cursos en Nueva York en el periodo de 2005-2006, circunstancia por la que es investigado en este órgano por los presuntos delitos de prevaricaciones, cohecho y estafa.
Con este documento, el letrado de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda, pretende contrarrestar las razones por las que el Tribunal Supremo admitió a trámite la querella por estos hechos, una de las cuales fue la de estimar como hecho nuevo que fuera personalmente Garzón quien solicita a la entidad bancaria la entrega del dinero para sufragar los gastos que originarían unas actividades en las que participaría directa y personalmente de forma relevante.
Los letrados querellantes, José Luis Mazón y Antonio Panea, relacionaron la supuesta percepción de 302.000 dólares por parte de Garzón por la organización de los cursos con la decisión de éste de no admitir a trámite posteriormente una querellante formulada contra directivos del Banco Santander, entre ellos su presidente Emilio Botín, en el proceso penal por las cesiones de crédito.