El valor del trabajo realizado con las manos
01/10/2010 - 09:45

Los viernes se han convertido para los niños de los centros sociales de Guadalajara en toda una aventura. Si la pasada semana el quiosco del parque de la Concordia fue el improvisado escenario de una obra teatral cuyo objetivo era la sensibilización infantil ante la inmigración, en esta ocasión los centros sociales de Manantiales y la Amistad han sido el epicentro del desarrollo de sendos talleres de manualidades, cuya finalidad fue enseñar a los cerca de un centenar de pequeños reunidos en la importancia de los trabajos artesanales.
La iniciativa se integra en el programa Juegópolis que promueve la Concejalía de Familia y Bienestar Social del Ayuntamiento de Guadalajara.
Un viernes más, los niños de todos los centros sociales de Guadalajara volvieron a reunirse para participar de las actividades del programa Juegópolis que promueve la Concejalía de Familia y Bienestar Social del Ayuntamiento de Guadalajara. En esta ocasión, las instalaciones sociales de Manantiales y la Amistad fueron los centros de reunión de cerca de un centenar de niños provenientes de los barrios de Escritores, Castilla, Alamín y Venezuela.
Una vez hechas las correspondientes presentaciones, los más pequeños, dirigidos por jóvenes voluntarios de Cruz Roja y varias monitoras, se dio comienzo a la actividad prevista para el día: realizar un taller de manualidades, en el que los abalorios, los pompones de lana, las trenzas y rastas o las pinturas de cara fueron tomando con el paso de los minutos su debida forma.
El empeño y esfuerzo de los más pequeños, de edades comprendidas entre los seis y 12 años, se vio recompensado a la finalización de la actividad, al filo de las dos del mediodía. Todos y cada uno de ellos salían orgullosos portando en sus manos los artículos creados por ellos mismos, los cuales enseñarían más tarde a sus padres.
Consumada la misión del divertimento, también se cumplió con el objetivo principal de la actividad: acercar a los niños guadalajareños la importancia del trabajo artesanal, expresa uno de los animadores socioculturales del Ayuntamiento de la capital, Jaime Serrano, bajo cuya supervisión se desarrollan a lo largo del verano una serie de actividades con el objeto común de enseñarles en cada actividad los valores sociales, culturales y educativos, y para el que cuentan este año con la colaboración de diversas entidades sin ánimo de lucro, como es el caso de Cruz Roja.
Una ayuda inestimable
Javier y Óscar son dos de los voluntarios de Cruz Roja que participan durante estos días de verano en los talleres del programa municipal Juegópolis. Su trabajo con los más pequeños, además de resultar gratificante, es toda una experiencia. Su papel resulta vital en las acciones dirigidas a los más pequeños, que aprenden no sólo a hacer cosas nuevas, sino también a relacionarse con otros niños, forjando así su propia personalidad desde edades tempranas.
La próxima actividad en la que participarán en colaboración con el Ayuntamiento de Guadalajara será la realización de un taller que enseñe a los más pequeños de los peligros que conlleva el consumo de drogas y el alcohol.
Un viernes más, los niños de todos los centros sociales de Guadalajara volvieron a reunirse para participar de las actividades del programa Juegópolis que promueve la Concejalía de Familia y Bienestar Social del Ayuntamiento de Guadalajara. En esta ocasión, las instalaciones sociales de Manantiales y la Amistad fueron los centros de reunión de cerca de un centenar de niños provenientes de los barrios de Escritores, Castilla, Alamín y Venezuela.
Una vez hechas las correspondientes presentaciones, los más pequeños, dirigidos por jóvenes voluntarios de Cruz Roja y varias monitoras, se dio comienzo a la actividad prevista para el día: realizar un taller de manualidades, en el que los abalorios, los pompones de lana, las trenzas y rastas o las pinturas de cara fueron tomando con el paso de los minutos su debida forma.
El empeño y esfuerzo de los más pequeños, de edades comprendidas entre los seis y 12 años, se vio recompensado a la finalización de la actividad, al filo de las dos del mediodía. Todos y cada uno de ellos salían orgullosos portando en sus manos los artículos creados por ellos mismos, los cuales enseñarían más tarde a sus padres.
Consumada la misión del divertimento, también se cumplió con el objetivo principal de la actividad: acercar a los niños guadalajareños la importancia del trabajo artesanal, expresa uno de los animadores socioculturales del Ayuntamiento de la capital, Jaime Serrano, bajo cuya supervisión se desarrollan a lo largo del verano una serie de actividades con el objeto común de enseñarles en cada actividad los valores sociales, culturales y educativos, y para el que cuentan este año con la colaboración de diversas entidades sin ánimo de lucro, como es el caso de Cruz Roja.
Una ayuda inestimable
Javier y Óscar son dos de los voluntarios de Cruz Roja que participan durante estos días de verano en los talleres del programa municipal Juegópolis. Su trabajo con los más pequeños, además de resultar gratificante, es toda una experiencia. Su papel resulta vital en las acciones dirigidas a los más pequeños, que aprenden no sólo a hacer cosas nuevas, sino también a relacionarse con otros niños, forjando así su propia personalidad desde edades tempranas.
La próxima actividad en la que participarán en colaboración con el Ayuntamiento de Guadalajara será la realización de un taller que enseñe a los más pequeños de los peligros que conlleva el consumo de drogas y el alcohol.