El vino de Agustín Calvo recibe la mejor puntuación en la XXX edición del Concurso de Vino de Horche
01/10/2010 - 09:45
Por: M.TOVAR ATANCE
Horche celebró ayer la XXX edición del Concurso del Vino en el que participaron 30 vinos de la localidad. Por primera vez desde que se premia por separado los blancos de los tintos, ayer, un caldo blanco, el de Agustín Calvo, consiguió la mayor puntuación, 36 puntos; mientras que el mejor entre los tintos fue el de Antonio Calvo, con 32 puntos. Además, se premió a Íñigo Castellanos por plantar una viña este año y a Antonio Fernández que lo hizo hace tres. Éste fue el resultado de una nueva jornada festiva que congregó a centenares de personas en la plaza de la localidad para disfrutar del bueno vino y también de un plato de migas.
Aunque la temperatura era más baja que en días anteriores y el cielo amenazaba constantemente lluvia, la XXX edición del Concurso de Vino de Horche se celebró ayer sin sobresaltos para elegir los mejores caldos tintos y blancos. Tras una larga e intensa deliberación la puntuación del jurado fue clara y por primera vez desde que se hacen dos categorías, un vino blanco, el de Agustín Calvo, consiguió la máxima puntuación, 36 puntos. Entre los tintos, el primero fue el de Antonio Calvo, con 32.
Los catadores tuvieron que probar un total de 30 vinos 23 tintos y siete blancosque se presentaron al concurso. Las diferencias eran muchas, pero eran similares en la característica más importante: su lugar de elaboración, Horche, que es la condición imprescindible para participar. Son los miembros de la Comisión organizadora los que se encargan de recoger las muestras de una tinaja cuando ha terminado de fermentar para que no haya posibles adulteraciones, señalaba el miembro de dicha organización, Antonio Calvo. Después se elige también a los miembros del jurado, siempre personas ajenas a los participantes, que en esta ocasión estuvo formado por Javier Rodríguez, aficionado de Romanones; Marcelino Manrique, catador profesional de Madrid; Álvaro López, aficionado de Horche; Carmen Escribano, aficionada de Ciudad Real; y Fernando Moral, aficionado también de Horche. Esta cita congregó a centenares de personas en la plaza del pueblo, no sólo para ver cómo se elegía a los mejores caldos, sino para probar el vino que se ofrecía a todos los presentes donado por un vecino de la localidad, y las tradicionales migas, de las que se prepararon 600 raciones. Así pasaron la mañana hasta la entrega de los premios.
Se trata de fomentar la cultura del vino, de pasar un día agradable y que esto no se pierda porque viene desde nuestros ancestros, comentaba este miembro de la organización. En este sentido, poco a poco, según Calvo se está notando cierto relevo generacional en este sector, pues algunos jóvenes han plantado viñas para seguir con la tradición. Por ello, ayer se premió también a Íñigo Castellanos y Antonio Fernández. Es un vino artesanal que, en función de la cosecha, sale mejor o peor porque la gente que lo elabora no son especialistas ni enólogos, entonces se elabora como hace 100 y 150 años, explicaba Calvo. El ya famoso concurso del Vino de Horche ha cumplido 30 años, pero aunque se celebra de forma ininterrumpida desde1981, la primera edición fue en 1972, gracias a la iniciativa de un horchano ya fallecido, Tinín, como recordaba ayer Calvo.
Los catadores tuvieron que probar un total de 30 vinos 23 tintos y siete blancosque se presentaron al concurso. Las diferencias eran muchas, pero eran similares en la característica más importante: su lugar de elaboración, Horche, que es la condición imprescindible para participar. Son los miembros de la Comisión organizadora los que se encargan de recoger las muestras de una tinaja cuando ha terminado de fermentar para que no haya posibles adulteraciones, señalaba el miembro de dicha organización, Antonio Calvo. Después se elige también a los miembros del jurado, siempre personas ajenas a los participantes, que en esta ocasión estuvo formado por Javier Rodríguez, aficionado de Romanones; Marcelino Manrique, catador profesional de Madrid; Álvaro López, aficionado de Horche; Carmen Escribano, aficionada de Ciudad Real; y Fernando Moral, aficionado también de Horche. Esta cita congregó a centenares de personas en la plaza del pueblo, no sólo para ver cómo se elegía a los mejores caldos, sino para probar el vino que se ofrecía a todos los presentes donado por un vecino de la localidad, y las tradicionales migas, de las que se prepararon 600 raciones. Así pasaron la mañana hasta la entrega de los premios.
Se trata de fomentar la cultura del vino, de pasar un día agradable y que esto no se pierda porque viene desde nuestros ancestros, comentaba este miembro de la organización. En este sentido, poco a poco, según Calvo se está notando cierto relevo generacional en este sector, pues algunos jóvenes han plantado viñas para seguir con la tradición. Por ello, ayer se premió también a Íñigo Castellanos y Antonio Fernández. Es un vino artesanal que, en función de la cosecha, sale mejor o peor porque la gente que lo elabora no son especialistas ni enólogos, entonces se elabora como hace 100 y 150 años, explicaba Calvo. El ya famoso concurso del Vino de Horche ha cumplido 30 años, pero aunque se celebra de forma ininterrumpida desde1981, la primera edición fue en 1972, gracias a la iniciativa de un horchano ya fallecido, Tinín, como recordaba ayer Calvo.