Emilio Calderón presenta su obra 'El judío de Shanghai' como una historia de amor difícil con carga política

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
El escritor Emilio Calderón (Málaga, 1960) presentó hoy en Sevilla su ultima novela, 'El judio de Shanghai' (editorial Planeta), ganador del Premio Fernando Lara de Novela 2008, un relato con carga política ubicado temporal y geográficamente en la Shanghai ocupada por las tropas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial que narra la historia de amor entre el cónsul de España, Martín Niboli, y Norah Blumenthal, esposa de León, un matrimonio de judíos refugiados en el gueto de Shanghai en 1939.
En rueda de prensa, su autor la describió como "una historia de amor contada en un tiempo turbulento y difícil pero que también encierra una importante carga política e incluso de denuncia a ciertas acciones del ejército imperial japonés durante la época". Según sus palabras, "es una novela original porque no es habitual en la literatura española y porque se centra en el holocausto judío desde una perspectiva diferente a la europea", en concreto, "desde una comunidad de 30.000 judíos que vivían junto a 100.000 chinos en apenas dos kilómetros cuadrados con las obligadas condiciones de hacinamiento e insalubridad", detalló.

En Shanghai se crea ese gueto como consecuencia de la emigración obligada desde Alemania, sus países limítrofes y de la negativa de las democracias occidentales existentes entonces a acoger a la comunidad judía, que encuentra refugio en los países del lejano Oriente, entre ellos China. "Allí existió el único gueto no controlado por los nazis" tras la solución que le dio Alemania a ese conflicto en 1942. "Los judíos llegan a Shanghai a través de la compañía naviera italiana y se instalan en una comunidad donde viven sin pasaporte, tenían la consideración de apátridas y podían, eso sí, salir a la ciudad con un pase temporal para trabajar", comentó Calderón.

El Oriente próximo, escenario de los acontecimientos, cautivó al escritor tras pasar una Navidades en Shanghai hace ahora justo dos años y medio, momento en el que se decidió a elaborar la novela. "Paseando por la ciudad encontré vestigios de una antigua comunidad judía y eso llamó mi atención", relató. Tanto le entusiasmó que ése fue el germen de un trabajo para el que se documentó tanto en Shanghai, donde localizó "listines telefónicos de la época", como ya, en su llegada a España, "en la Biblioteca Nacional", señaló.

"En Shanghai compré mi primer libro sobre los judíos, aunque de todas formas existe mucha bibliografía sobre ese periodo, así que el proceso de documentación no es tan difícil como puede parecer en un principio. Eso sí, chino no hablo, me desenvuelvo en inglés", indicó.

"Yo viví en Manila, una megalópolis que no me gustaba nada, pero durante ese tiempo tuve la oportunidad de estar en Hong Kong, en las ciudades de la costa china y en el lejano Oriente. En ese momento me interesé por el tema", señaló el autor antes de comentar que aquella estancia le permitió elaborar reportajes para el diario El Mundo, un trabajo de campo con el que completó conocimientos sobre esa cultura.

SHANGHAI, PROTAGONISTA DEL RELATO.

Shanghai es, pues, también protagonista del relato, una ciudad de mucho atractivo en aquel contexto que estaba, en este sentido, al nivel de otras como Casablanca, también muy cinematográfica. "En ese tipo de megalópolis tenían cabida todo aquél que necesitara huir de algún lugar y refugiarse en otro porque se trataba de una sociedad internacional, aunque también depravada, que tuvo en aquel tiempo su último fulgor de esplendor antes de que desapareciera a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, cuando volvío a posesión de los chinos", relató Calderón.

La novela, por el contexto histórico en que se desarrolla, guarda influencias tanto de contenido como de estructura con las de autores del mismo género como Graham Greene, un paralelismo que reconoció el mismo autor. "Siempre tuve fijación por Oriente porque mi padre era anticuario y cuando viajaba siempre me traía regalos exóticos de la zona", dijo para añadir que el relato tiene, en efecto, "influencias de Greene, pero también de Josep Conrad". Por eso mismo, consideró que se trata de una novela "más anglosajona que castellana y ésta es una de sus características más originales porque, de hecho, es difícil encontrar algo parecido en España".

"Creo que este tipo de literatura --con la que entronca 'El judío de Shanghai'-- es más reconocible con la tradición literaria de esos países, de esa parte del mundo, y de hecho, mi anterior trabajo se vendió más en esos países que en nuestro país", informó Calderón, quien espera, no obstante, que esta nueva obra, "ya que ha sido premiada con el Fernando Lara", tenga aceptación también en España. Según comentó, de ese acercamiento al estilo narrativo anglosajón que impregna la novela también le habló el traductor encargado de pasarla al inglés, que también lo es de Octavio Paz y Juan Carlos Onetti.

Su objetivo, a este respecto, es captar la atención del lector, "engancharlo con la lectura", una pretensión que justificó en su procedencia desde la literatura infantil, género con el que se inició en el oficio de escribir. "A ese público, al de 10 ó 12 años, si no lo atrapas desde el primer momento, lo normal es que cierre el libro, y por eso procuro que siempre haya y estén sucediendo cosas, porque aunque uno siempre escribe en la soledad, nunca deja de tener en mente al lector, que es el destinatario del libro", explicó.

Emilio Calderón, historiador, editor y escritor, se dedicó durante diez años exclusivamente a la literatura infantil y juvenil, publicando, entre otras obras del género, 'Continúan los crímenes en Roma', 'Julieta sin Romeo', 'El último crimen de Pompeya' y 'El misterio de la habitación encerrada'. Su primera novela para adultos, 'El mapa del creador', se editó en 2006, fue traducida en 23 países y se convirtió en un éxito internacional. En 2007 publicó 'El secreto de la porcelana'.