Empieza el cierre de los campamentos de desalojados

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Las autoridades italianas empezaron a cerrar la semana pasada los alrededor de 130 campamentos provisionales que habían sido construidos para acoger a los miles de desalojados del terremoto que hace cinco meses sacudió la ciudad de L’Aquila, en el centro de Italia, dejando tras de sí 300 muertos y más de 1.500 heridos.
El Gobierno que dirige Silvio Berlusconi prometió sacarles de las tiendas de campaña antes de que llegara el invierno, que en esta zona del país suele ser especialmente riguroso.
En declaraciones a Europa Press, el director general de la oficina de Voluntariado de la Protección Civil italiana, Agostino Miozzo, explicó que el desalojo se llevará a cabo “poco a poco” y en función de las necesidades de los afectados. “En estos momentos, están viviendo en tiendas de campaña un total de 15.892 personas, que en las próximas semanas serán reubicadas en otros lugares donde sea más fácil resguardarles del frío”, explicó. Sin embargo, la pregunta es dónde realojará el Gobierno a todas estas personas y, sobre todo, si se cumplirá la promesa lanzada por Silvio Berlusconi pocas semanas después del terremoto y con la que aseguró que todos y cada uno de los afectados tendrían una casa antes de que terminara el año.
Por el momento, muchos de ellos serán ubicados en la Escuela de la Guardia de Finanzas de Coppito (fracción municipal de L’Aquila), la misma que alojó a los dirigentes mundiales con ocasión de la cumbre del G-8 que se celebró el pasado mes de julio en L’Aquila. Otros podrán hospedarse gratis en hoteles de la zona o en casas alquiladas, mientras que los más afortunados empezarán a trasladarse a las nuevas viviendas antisísmicas que el Gobierno está construyendo a marchas forzadas y que espera tener listas antes del 1 de enero de 2010.
Según explicó a Europa Press el coordinador de la Proyección urbanística e Infraestructuras de la Protección Civil, Massimo Lardera, los 164 nuevos edificios que se están construyendo “cuentan con un sistema de aislamiento que hace que el edificio se pueda mover hasta 26 centímetros”, en caso de terremoto, una oscilación superior a la que produjo el seísmo que devastó L’Aquila el pasado 6 de abril y que fue de unos 12 centímetros. Los edificios, que tienen una media de tres pisos cada uno, están construidos sobre dos planchas.