En la provincia sólo existen cinco productores de alimentos ecológicos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: DIANA PIZARRO
Un experto exige mayor implicación de las administraciones
El mercado de alimentación ecológica en Guadalajara se encuentra actualmente en una fase inicial con respecto a otras zonas de España, según señaló ayer Fernando Sanz Pérez, investigador de la alimentación natural y gerente de la panadería La Vega del Henares de Jadraque, quien demandó ayer mayor implicación del Gobierno regional “para crear una cultura de consumo entre los guadalajareños”.
Actualmente, en Guadalajara, operan cuatro productores de alimentos ecológicos certificados, como son la panadería La Vega del Henares, especializada en todas clases de pan, pastas y cereales; Guadanatur, productora de Humanes de miel, polen, jalea real y propóleo; La Spelta y la Sal, productora de Ures de harina de trigo y de espelta, pastas alimenticias y legumbres; Los Dos Valles, establecimiento especializado en verduras frescas ubicado en Valdegrudas; y Liasa, en Alovera, productora de leche.
No obstante, Sanz denuncia que la mayoría de la producción ecológica de la provincia se distribuye fuera de ella. “En mi caso, por ejemplo, vendo únicamente unas 30 barras de pan a la semana en Jadraque, destinando el resto de mi producción a zonas como Barcelona, Mallorca, Madrid e incluso París”. En este sentido, este investigador de alimentos ecológicos señala que de esta manera se impide la culminación de uno de los frentes que se abren con este tipo de alimentos, como es la sostenibilidad, en relación al hecho de no tener que realizar un gasto excesivo en transporte. “Lo ideal sería que mi producto se vendiera en un radio de unos 30 kilómetros como mucho”. Los otros dos frentes de este tipo de alimentación se refieren al hecho de que permite producir en explotaciones pequeñas, por un lado, y mejora la salud por otro, “con el consiguiente ahorro en medicamentos y estancias hospitalarias que eso supone”.
Por ello, Sanz trata de desterrar la idea de que los alimentos ecológicos no son demandados por su elevado precio. “En España, el diez por ciento de la agricultura que se produce es ecológica, por lo que no es cuestión de economía, sino de cultura”. No obstante, este gerente de la panadería La Vega del Henares señala que “el precio es semejante al de otros productos que se ponen a la venta en grandes superficies, además de que son más saludables”. En este sentido, puso como ejemplo un desayuno con cereales ecológicos, que puede suponer un coste de 60 céntimos, “y que al tener un alto contenido de nutrientes, evita tener que comer nada hasta pasadas seis o siete horas”.
Así las cosas, Sanz se mostró convencido de que Guadalajara tiene capacidad para producir, desde el punto de vista ecológico, cereales, legumbres, leche, miel, queso, vino, aceite, verduras, frutas, ganaderías, etc, “lo que crearía una industria en todos los pequeños pueblos, incluida la Sierra Norte, con un futuro garantizado por la expansión que tiene el consumo de alimentos ecológicos en toda Europa”.

“No es lo mismo alimento que comida”
Este gerente de la panadería ecológica jadraqueña quiso distinguir entre los alimentos, que nutren nuestro organismo, y la comida. En este sentido, señala que el pan que comemos diariamente, elaborado en grandes panificadoras, “se ha ido degradando tanto que ya no es un alimento, pues contiene más de ocho productos químicos, más los de la tierra. Ahora es solamente comida”. Por su parte, Sanz señala que la calidad del pan ecológico se basa en que todos los ingredientes son certificados ecológicos, y en su proceso de elaboración no se aporta levadura panaria ni ningún otro producto químico. Igualmente, Fernando Sanz califica el azúcar como un “disparate” a nivel de salud, fomentando estados depresivos y el envejecimiento prematuro. “Es la mayor plaga de la actualidad”. Por eso, sus productos sustituyen este edulcorante por la miel ecológica. Por último, este investigador recalca el “exhaustivo” control de calidad que se realiza a los alimentos ecológicos. “La diferencia está en que el consumidor debe tener una garantía de lo que está comiendo”.