01/10/2010 / 09:45
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“En mamografía no hay ningún equipo en el mundo que supere esto”


El equipo de vascular intervencionista posa en la moderna sala del Hospital.             (Foto: OLGA DELGADO)
Por: BEATRIZ PARIENTE
El servicio de Radiodiagnóstico realizó en 2007 en el Hospital 173.206 exploraciones
Si usted necesita un TAC, una mamografía o una resonancia para averiguar si se encuentra sano y reside en Guadalajara ha de saber que cuenta con la fortuna de hallarse en una provincia donde el radiodiagnóstico ha alcanzado las cotas más altas. El servicio prestado desde el Hospital Universitario dispone de las últimas tecnologías en materia médica y de una plantilla que, desde el traspaso de las trasferencias sanitarias, ha pasado de 41 profesionales a 74.
El servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario puede considerarse un privilegiado con respecto a otros servicios de centros del país. Dispone de la más alta gama en tecnología médica con un TAC que sólo se encuentra en Cuenca, Toledo y La Mancha Centro, una sala vascular intervencionista que aún no existe en otro hospital de la región y una mesa de biopsias que es la envidia de los hospitales madrileños, donde la presencia de este aparataje queda aún lejos de la realidad castellano-manchega.
José María Sevilla, jefe del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital, asegura orgulloso que en cuanto a la realización de mamografías “no hay ningún equipo en el mundo que supere esto”. Y es que sólo con echar un vistazo a la sala de interpretación de estas pruebas puede apreciarse el nivel tecnológico que ha alcanzado el servicio. Los negatoscopios, aparatos con los que se leen las placas de rayos, han sido desterrados de las salas. Apenas si se conservan algunos por si es necesario interpretar pruebas antiguas o de otros centros sanitarios. En su lugar, la Unidad de Mama dispone de varias estaciones informáticas que digitalizan las pruebas, consiguiendo una precisión a la hora de realizar el diagnóstico que supera con creces a la de las antiguas radiografías.
La doctora Ana Bayo, del servicio de Radiodiagnóstico, muestra el funcionamiento del programa Dulangest, un sistema que permite localizar el historial de la paciente y visionar sus pruebas desde todos los puntos de vista. “Se puede agrandar y mover como se quiera para localizar la lesión y, si parece oportuno, se solicita la realización de una biopsia”, apunta la especialista. Después, se graba un informe con un dictáfono –programa de lectura de voz– y se pasa directamente a la consulta del ginecólogo.
Otro de los avances de los que puede hacer gala el Hospital es de su mesa de esterotaxia prono, que permite la recogida de tejidos lesionados de forma ambulatoria, permitiendo que la paciente se marche a casa después de la prueba y evitando operaciones innecesarias. Los beneficios de este equipo son tales que, desde su llegada al Hospital, se han efectuado un 35 por ciento menos de intervenciones quirúrgicas.
Gracias a las últimas incorporaciones tecnológicas a la Unidad de Mama, “nosotras decidimos y hacemos todas las pruebas para que las pacientes, cuando vayan a consulta de ginecología, tengan un diagnóstico. Así evitamos la repetición de pruebas y la incertidumbre”, argumenta la doctora Bayo.
Junto con esta unidad, el servicio dispone de una sala de resonancias con dos estaciones, para la interpretación de estas pruebas y, a poca distancia, se sitúa otra de las joyas de la unidad, la sala de vascular intervencionista que, desde diciembre del pasado año, permite acometer operaciones de cirugía vascular como desobstruir vasos u obstruirlos, en el caso de sangrado, tratar tumores, explorar dilataciones vasculares u otras lesiones de todo el cuerpo.
La última innovación de la Unidad la protagoniza el nuevo TAC, un moderno equipo que permite escanear el cuerpo con gran precisión. Coronoscopias, arterografías o perfusiones cerebrales son sólo algunas de las pruebas que permite el nuevo escáner, cuyo coste fue de casi 900.000 euros. Cuatro estaciones informáticas permiten la interpretación de los resultados obtenidos en el TAC.

“Hemos evitado operaciones innecesarias”

“Antes si se quería averiguar si había un tumor en la mama era necesario operar para extraer el tejido y después analizarlo. Si se veía que era maligno había que volver a operar y, si no, había sido una operación innecesaria o, al menos, evitable”, relata la doctora Carmen de Juan. Ahora, una simple relación de coordenadas espaciales permite localizar el punto exacto que se quiere biopsiar. La mesa lee las coordenadas introducidas por la especialista y las transmite a una aguja que se dirige al punto exacto donde se ha localizado la lesión.

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