En Marchamalo, las fiestas también se saborean

28/04/2026 - 14:47 M.Pérez/E.Mayoral

Visitamos uno de los obradores donde se hacen su famosos bollos de las fiestas. 

Las fiestas de mayo en Marchamalo son fiestas de tradición, de honras al Cristo de la Esperanza, el Gallardo, pero también de mucho sabor. Sabor a bollos y a limonada. Nueva Alcarria se ha desplazado hasta la localidad para conocer cómo se hacen esos bollos y que llevan un siglo elaborándose y degustándose en este pueblo.

Nos reciben Carlos de la Plata y Estefanía Ortega, con las manos en la masa. “Estos días el trabajo se nos acumula. La tradición, afortunadamente, es venir a las panaderías del pueblo a por bollos y eso es bueno”.

Mientras en las calles se cuelgan banderas, el ferial toma forma y las peñas ultimas sus carrozas e indumentaria, en un rincón del pueblo se trabaja a un ritmo frenético para cumplir con una tradición centenaria: la panadería y bollería H. Ortega. Fundada en 1900, es más que un negocio, es un emblema del pueblo. Con 126 años a sus espaldas, la familia Ortega ha sabido mantener vivo el testigo de la repostería artesanal, pasando de generación en generación los secretos de esas masas que hoy siguen deleitando a vecinos y visitantes. Y ese olor característico de primera hora de la mañana cuando el horno está funcionando y pasas por la plaza …

En las últimas semanas, el obrador es un hervidero de actividad. Entre sus especialidades más demandadas para las fiestas destacan las pastas, bollos de aceite y mantecados con formas variadas que son el dulce perfecto para agasajar a familiares y visitante estos días de fiesta. Son bocados con historia, como sus magdalenas, horneadas con mimo.

 La tradición en Marchamalo dicta que la fiesta se celebra en comunidad y si es con bollos y limonada, mejor. Es lo que se hace en cada vermú, después de las misas del viernes y el domingo.

Aunque Carlos de la Plata, uno de los artesanos actuales, bromea con que no hay "ingredientes mágicos" más allá de la harina, huevos, levadura, agua y sal, lo cierto es que hay uno que no aparece en las etiquetas: el cariño. "Sabemos que tenemos la responsabilidad de que la gente disfrute de nuestra bollería en plenas fiestas. Las tradiciones hay que mantenerlas, y esta sigue en pie", afirma con orgullo. Hace poco que han cogido el testigo del negocio y esperan seguir siendo una referencia. “Estamos muy contentos. Mi prima Estefanía y yo tenemos claro que esto es tuna institución casi en el pueblo y la tenemos que mantener”.

Ya lo saben, en estas fiestas, caten algunas de estas pastas y bollos típicos.

Desde Nueva Alcarria ya lo hemos hecho. ¡Felices Fiestas, Marchamalo!