Encuentran cuatro nuevos zulos que escondían numeroso material para atentar

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
La detención de los responsables de logística de ETA sigue dando sus frutos y ya son siete los zulos descubiertos hasta ahora con los cuatro hallados este viernes. En uno de ellos, la organización terrorista guardaba una bomba lapa que tenía un temporizador que permitía programar su explosión con una “gran antelación”. Por otro lado, un coche mal aparcado frente el cuartel de la Guarcia Civil de Motril, en Granada, hizo saltar las alarmas de un nuevo atentado como respuesta a las detenciones.
Agentes de la Subdirección Antiterrorista (SDAT) de la Policía Judicial francesa, en colaboración con la Comisaría General de Información, encontraron ayer un cuarto zulo de la organización terrorista ETA en el sureste francés, concretamente en la localidad de Minerve, en el departamento de Languedoc-Rossillon, informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista. Uno de los dos ‘zulos’ localizados el jueves también se ubicaba en este departamento, concretamente en la localidad de Camplong.
En el interior del cuarto zulo localizado ayer hay varios bidones que podrían albergar una importante cantidad de material para fabricar bombas.
En uno de los otros tres ‘zulos’ hallados en el sur del país se encontraron quince pistolas y revólveres procedentes del robo de una fábrica de armas en octubre de 2006 en Vauvert y más de 1.000 cartuchos de munición. En otros de los escondites, la Policía encontró res bombas-lapa perfectamente armada, incluido un temporizador de los que suele utilizar ETA, que permiten programar la explosión hasta con un año de antelación.
Desde la detención el pasado miércoles del presunto jefe de la ‘logística militar’ de ETA, Aitzol Etxaburu, y sus dos ayudantes, Ignacio Machain y Andoni Sarasola, se han encontrado ya siete escondites de la organización terrorista con armas y explosivos.
A falta del recuento de explosivo en los zulos de ayer, la Policía ya se había incautado de 110 kilos de material explosivo, veinte tarteras preparadas para atentar, a falta de que se les colocara la sustancia explosiva, varias armas y abundante material electrónico para la confección de otras bombas.

Miedo a más atentados
Por otro lado, un vehículo mal aparcado junto al cuartel de la Guardia Civil en Motril (Granada) provocó el despliegue de los técnicos especialistas en desactivación de artefactos explosivos (Tedax) al activarse la alarma por posible coche bomba, situación que ha provocado el pánico durante una hora en la zona sur de la localidad costera.
Policía Nacional, Bomberos, Guardia Civil, Policía Local y Protección Civil tomaron durante ese tiempo la Avenida de Salobreña, si bien el suceso quedó finalmente en falsa alarma después de que los Tedax actuaran y apareciera la dueña del coche.
Vecinos de la zona aseguraron a Europa Press que el coche, un Toyota negro, estaba aparcado junto a la casa cuartel desde primera hora de la mañana. El hecho de estacionar de forma incorrecta y en un lugar prohibido hizo a los agentes que se encontraban en el lugar realizar una primera inspección del vehículo. Los nervios llegaron cuando, tras comprobar la matrícula del vehículo, los efectivos se dieron de cuenta de que la placa identificativa no correspondía a un vehículo de ese fabricante ni al modelo, sino que se trataba de un coche de Palma de Mallorca con matrícula del País Vasco.
Los agentes pensaron en un primer momento que podría tratarse de un vehículo robado que podría utilizar la banda terrorista ETA para colocar un explosivo tras las últimas detenciones de dirigentes realizadas.
De esa manera, todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Local montaron inmediatamente un dispositivo que llevó a la unidad Tedax a emplear a un perro especializado para detectar un posible artefacto dentro del vehículo sospechoso. La calle fue acordonada minutos antes y la Policía pidió a los vecinos que se metieran en sus casas y cerraran las ventanas, pero en ningún momento llegó a desalojar los edificios de la zona.
Finalmente los agentes abrieron el coche cuando apareció su dueña, una joven que había dejado el coche aparcado en el lugar por desconocimiento. La mujer explicó a la Policía que había un error con su matrícula, puesto que a la hora de registrarla bailaron las cifras.