Fuerzas del Gobierno del Congo han matado a 500 personas por motivos políticos desde 2006

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Las fuerzas de seguridad congoleñas han matado a unas 500 personas y detenido a aproximadamente 1.000, muchas de las cuales han sido torturadas, por motivos políticos desde las elecciones que se celebraron en 2006 después de años de conflicto armado, según denunció ayer la ONG Human Rights Watch
.En su último informe sobre República Democrática del Congo (RDC), la organización afirma que “la brutal represión contra oponentes (políticos) comenzó durante los comicios de 2006 que alzaron al presidente Joseph Kabila al poder y continúa en el presente”.
En el documento, Human Rights Watch afirma que fue el propio Kabila el que estableció la dirección a seguir en el “uso de la violencia e intimidación para eliminar a sus rivales políticos”, dando órdenes para “aplastar” o “neutralizar” a los “enemigos de la democracia” y dando por hecho que es aceptable utilizar la fuerza contra ellos.
“Mientras que todo el mundo se centra en la violencia en el este de Congo, los abusos que comete el Gobierno contra sus oponentes políticos atraen poca atención”, señala Anneke Van Woudenberg, investigadora del Departamento de Africa de HRW. “Los esfuerzos para construir un Congo democrático están siendo reprimidos no sólo a través de la rebelión, sino también por el Gobierno de Kabila”, añade.
La ONG recuerda que, cuando se cumplen dos años de la victoria del presidente en las elecciones, la RDC sigue siendo un país “empobrecido y en conflicto”. En el oeste del país, añade, aquellos que pueden desafiar las políticas del Gobierno “se enfrentan a una represión brutal, mientras que en el este el conflicto con las fuerzas del general rebelde Laurent Nkunda ha derivado en horribles atrocidades por parte de todos los bandos”.

Datos y documentos
El informe de HRW se basa en una investigación que incluyó entrevistas con más de 250 víctimas, testigos y autoridades. Además, presenta documentación en la que se demuestra que subordinados de Kabila, a través de distintas fuerzas de seguridad --incluidos los paramilitares de la Guardia Republicana y los servicios de Inteligencia-- han actuado contra los rivales políticos en la capital, Kinshasa y en la provincia de Bas Congo.Pero en su informe, la organización también menciona que tras las elecciones, financiadas en su mayoría por donantes internacionales, ciertos gobiernos extranjeros se centraron en ganarse el favor del Gobierno de Kabila y mantener silencio sobre los abusos que se cometían contra la oposición.
De hecho, informes de Naciones Unidas hablan de crímenes motivados políticamente que fueron deliberadamente escondidos o de los que se informó demasiado tarde como para tener un mínimo impacto en la opinión pública. Según HRW, las fuerzas de seguridad se dirigían principalmente contra personas de la provincia de Equateur y otras del oeste donde se pensaba que había un mayor apoyo al entonces candidato de la oposición, Jean-Pierre Bemba, así como al BDK, un grupo político-religioso con sede en Bas Congo que abogaba por una mayor autonomía de las provincias.