Galve de Sorbe danza a la Virgen del Pinar

26/08/2026 - 17:11 Ricardo Villar

La localidad serrana celebró la pasada semana los días grandes de la villa. Una semana de festejos en honor a la Virgen del Pinar.  Cita, que tiene cómo uno de sus principales activos las danzas de palos en favor de la santa. Fiesta de Interés Turístico provincial que aúna tradición, fe y una sólida base folklórica. Una programación regada de actos de muy diversa índole que han logrado atraer al lugar centenares de asistentes. El esfuerzo de todos los movimientos asociativos del sitio y la colaboración de la corporación municipal, son esenciales para el devenir festivo.

Ya el martes se dieron cita cerca de trescientos comensales en la paella popular que organizan los danzantes. Tras una semana de torneos y actividades infantiles, el jueves ya trajo los primeros platos fuertes. Actuación matinal rumbera en una abarrotada plaza mayor, en conmemoración del vigésimo aniversario de la peña Los Chabolos. Un concurrido preludio de la primera verbena de la semana, con el grupo Genuinos. Pero es entre el viernes y el sábado, cuándo la raíz más ancestral sale a la superficie con los ritos, danzas y melodías que traen de vuelta los danzantes. Cómo manda la tradición, diana a primerísima hora de la mañana. Recorrido urbano de más de tres horas de duración, dónde el nutrido grupo de danzantes interpreta los numerosos bailes que los vecinos solicitan, a cambio de una gratificación. Tras el amplio circuito, el pueblo se da cita en la parroquia para emprender la marcha hacia la ermita pinariega. Encuentro que, presidido por el alcalde de la villa Javier López, contó con la asistencia del senador Lucas Castillo y el diputado provincial Octavio Contreras.  Concurrido trasiego desde la parroquia local hacia el pinar próximo. Recorrido dónde los Gaiteros de Villaflores ponen la música para que los bailarines dancen y troten durante la marcha. Ya en la explanada de la ermita, se interpretan las tres danzas más esperadas: el Cordón, las Cadenas y el Castillo. De vuelta a la localidad, mismo canon tradicional. Un grupo de jotas aragonesas durante la tarde, fue el enlace con la madrugada musical. El sábado, procesión urbanita. Y de nuevos saltos y bailes del amplio grupo de jóvenes intérpretes que integran a más de treinta participantes. Los danzantes tienen su máxima exposición en la tarde del sábado, en el centro neurálgico de la población. Ante una abarrotada plaza se van sucediendo danzas tras las peticiones particulares. El punto más emotivo de la tarde se dio cuándo numerosos antiguos integrantes salieron a danzar en conjunto la imponente danza de El Castillo. Incluso un veterano danzante levantó a todo el respetable con los espectaculares saltos que, a día de hoy, sigue haciendo a pesar del paso de los años. El inexorable paso del tiempo no restó impacto a este sencillo recuerdo a quienes transmitieron el saber popular para que se siga danzando en honor a la patrona serrana. El castillo en lontananza y las expresiones artísticas a los pies de la picota, propician un marco incomparable para la ocasión. La verbena nocturna puso el colofón a la semana.

Nueva anualidad para el recuerdo galvito, que una vez más ha logrado congregar a una enorme multitud de vecinos y visitantes para mantener viva tan plástica tradición. Los coloridos trajes, las llamativas danzas de luminosos palos y los guiños más populares siguen firmes gracias a la gran cantera que se hizo ver en esta ocasión. Por fortuna, los más jóvenes de la villa siguen manteniendo en buena forma sus danzas. Esperemos que por muchos años.

Ricardo Villar.  Fotos María Gueye