Garzón deja en libertad al quinto de los detenidos el sábado
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
ETA
El juez le impone la obligación de comparecer semanalmente en el juzgado
El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, dejó en libertad a Jonathan Guerra, el quinto de los detenidos el pasado sábado, con la obligación de comparecer ante los juzgados tres veces por semana y la prohibición de abandonar el territorio español.
Al arrestado se le vinculaba con la banda terrorista a partir de unos documentos intervenidos tras la detención del último cabecilla del aparato militar de ETA, Jurdan Martitegi. Jonathan Guerra ha sido puesto en libertad por el magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón con la condición de que no abandone el territorio español y acuda tres veces por semana a las dependencias judiciales. En la madrugada del pasado jueves, el magistrado solicitó que se prorrogara la prisión para el detenido con objeto de practicar nuevas diligencias en la investigación.
Guerra fue detenido junto a cuatro presuntos miembros de ETA en Vitoria, Rentería (Guipúzcoa) y Bilbao, a raíz del arresto en Francia del supuesto jefe del aparto militar de la banda, Jurdan Martitegi. A Gorka Iriarte Sáez, Asier Ortiz de Guinea, Igor García Ochoa y Sergio Bravo se les imputa delitos de integración y colaboración con organización terrorista, por lo que Garzón dictó prisión provisional incondicional para los cuatro. Además, también fue detenida Olaritz Aracama Moreno, compañera sentimental de uno de ellos, que ha quedado en libertad. Según explica el auto del juez Garzón, el comando desarticulado planeaba un atentado para cumplir los designios a los que hacía referencia la organización terrorista ETA en su último comunicado del mes de abril. Los detenidos esperaban la entrega de una furgoneta con material explosivo, cuyo objetivo prioritario eran los responsables políticos de la nueva estructura de gobierno vasco.
Los terroristas indicaban en dicho comunicado que las últimas elecciones vascas no se efectuaron en condiciones democráticas, por lo que no le otorgan legitimidad democrática ni al Parlamento de Vitoria, ni al caudillo Patxi López, ni al nuevo Gobierno que él encabeza. No consiguieron su objetivo, señala Garzón, que revela que el comando había sido bautizado con el nombre de Aihur.
El grupo estaba dispuesto para este cometido a la espera de recibir órdenes de su jefe, Alexander Uriarte, detenido junto a Jurden Martitegi la semana pasada. De las investigaciones policiales, hasta la fecha y, a falta de los análisis técnicos de la documentación intervenida en Francia y España, se desprende la inminencia de la ejecución de un posible atentado, si bien la actuación de las Fuerzas Policiales habría evitado la ejecución del mismo, dice el juez.
Guerra fue detenido junto a cuatro presuntos miembros de ETA en Vitoria, Rentería (Guipúzcoa) y Bilbao, a raíz del arresto en Francia del supuesto jefe del aparto militar de la banda, Jurdan Martitegi. A Gorka Iriarte Sáez, Asier Ortiz de Guinea, Igor García Ochoa y Sergio Bravo se les imputa delitos de integración y colaboración con organización terrorista, por lo que Garzón dictó prisión provisional incondicional para los cuatro. Además, también fue detenida Olaritz Aracama Moreno, compañera sentimental de uno de ellos, que ha quedado en libertad. Según explica el auto del juez Garzón, el comando desarticulado planeaba un atentado para cumplir los designios a los que hacía referencia la organización terrorista ETA en su último comunicado del mes de abril. Los detenidos esperaban la entrega de una furgoneta con material explosivo, cuyo objetivo prioritario eran los responsables políticos de la nueva estructura de gobierno vasco.
Los terroristas indicaban en dicho comunicado que las últimas elecciones vascas no se efectuaron en condiciones democráticas, por lo que no le otorgan legitimidad democrática ni al Parlamento de Vitoria, ni al caudillo Patxi López, ni al nuevo Gobierno que él encabeza. No consiguieron su objetivo, señala Garzón, que revela que el comando había sido bautizado con el nombre de Aihur.
El grupo estaba dispuesto para este cometido a la espera de recibir órdenes de su jefe, Alexander Uriarte, detenido junto a Jurden Martitegi la semana pasada. De las investigaciones policiales, hasta la fecha y, a falta de los análisis técnicos de la documentación intervenida en Francia y España, se desprende la inminencia de la ejecución de un posible atentado, si bien la actuación de las Fuerzas Policiales habría evitado la ejecución del mismo, dice el juez.