George Bush: “Me arrepiento de cosas que no debería haber dicho”

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Cuando su mandato toca el fin, el presidente George Bush afirmó que se “arrepiente de cosas” que no tenía que “haber dicho”. Entre las frases por las que más se arrepiente se encuentran la que le dedicó a Bin Laden tras los atentados del 11-S, cuando dijo que lo quería “vivo o muerto”, o cuando pidió el arresto de los terroristas con un “traédmelos”. Además, deseó suerte a Barack Obama en su nueva etapa, cuya victoria calificó como histórica. Además, admitió que está pensando en escribir un libro en Texas, donde se retirará la familia, al menos durante un tiempo.
“Me arrepiento de cosas que no debería haber dicho”, reconoció el presidente Bush, en una entrevista concedida a la CNN a bordo del USS Intrepid, recogida por otr/press, en la que echó la vista atrás, e hizo un repaso de su mandato. El más grave para él es el comentario que pronunció sobre la captura del líder de AL Qaeda, Osama Bin Laden, a quien reclamó “vivo o muerto”. El otro por el que mostró arrepentimiento es por el “traédmelos” con el que solicitó el arresto de los terroristas islamistas. Además, también dijo arrepentirse de haber declarado “misión cumplida” el 1 de mayo del 2003, cuando dio por cuncluidas las operaciones a gran escala en la Guerra de Irak.
En este caso se justificó, pues dijo que estaba dirigido exclusivamente a “la tripulación”, pero que fue sacada de contexto y malinterpretada, pues de ella se sacó, a su juicio, que “Bush pensaba que la guerra de Irak había finalizado”, pero sostiene que esa nunca fue su intención. En esta entrevista, concedida tras un acto homenaje producido en el marco del Días de los Veteranos, se manifestó, a pesar de todo, “orgulloso” de haber sido el comandante en jefe de una población “tan generosa y valiente”, que estarían dispuestos a servir voluntariamente al país “en tiempos de guerra”.

Apoyo a Obama
En la entrevista también se refirió a la reunión mantenida con su sucesor, Barack Obama, a quien recibió en la Casa Blanca junto con su mujer. Antes del encuentro, admitió haber llamado a Bill Clinton, para recordar con él la primera toma de contacto que ambos mantuvieron cuando Bush ganó las elecciones del 2000. “Bill, estoy listo para encontrarme con el nuevo presidente, y recuerdo lo educado que fuiste conmigo”, fue lo que le dijo, según relató Bush. Respecto a la reunión con Obama, la calificó de distendida, y dijo que le dio algunas recomendaciones políticas.
Después, tuvieron tiempo para temas menos importantes, y aseguró que Obama le pidió ir a ver los cuartos en los que dormirán sus hijas. “Va a traer el sentido de familia a la Casa Blanca”, afirmó Bush. Además, le vio como un buen padre, algo que va a conformar “una parte importante de su presidencia”. Y a pesar de que prefería a McCain, dijo que entendía que “la elección de Obama es un momento histórico para el país”, y le deseó “lo mejor”.
Por último, en referencia a sus planes de futuro, declaró que su familia se irá a Texas a descansar, y si puede, a escribir un libro, que ya ha empezado a perfilar. “Quiero que la gente sepa la verdad sobre lo que supone estar sentado en el Despacho Oval, donde he tenido que hacer algunas llamadas muy duras”, apuntó.

McCain defiende a Palin
Por su parte, John McCain afirmó que Sarah Palin no fue la culpable de la derrota que sufrió hace una semana en las elecciones, acallando así las voces de su propio partido, que criticaron fuertemente a la Gobernadora de Alaska. En una entrevista concedida a la NBC, primera tras la derrota electoral, recogida por otr/press, se mostró “realmente orgulloso de ella”, y “muy agradecido de que aceptara el puesto”. Preguntado sobre si estaba molesto por los comentarios de miembros de su equipo de campaña que la criticaron los días posteriores a las elecciones del 4 de noviembre, el senador por Arizona le quitó importancia al asunto y simplemente dijo que “esas cosas pasan en las campañas”.
Sin embargo, McCain se negó a contestar preguntas sobre el excesivo gasto de la gobernadora en ropa y maquillaje, y tampoco hizo comentarios sobre las críticas que dicen que no estaba lo suficientemente preparada en política exterior. “La gente se mostró muy entusiasmada con ella. Eso es lo que realmente importa”, aseguró el republicano.