Gordon Brown promete “hacerlo mejor”

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El primer ministro británico, Gordon Brown, prometió ayer “hacerlo mejor” ante la severa pérdida de popularidad sufrida en los 15 meses que lleva en el poder y las graves perspectivas electorales que le pronostican las encuestas, con una derrota segura ante los conservadores y, según la más amplia realizada hasta la fecha, con 35.000 consultas, con consecuencias que requerirán al menos una década en la oposición.
A dos días de su crucial intervención en el Congreso que desde ayer y hasta el próximo miércoles el Partido Laborista celebra en Manchester, Brown reconoció en una entrevista con la BBC errores, después de que un sondeo publicado ayer por el liberal The Observer, el de mayor envergadura publicado nunca, con tres meses de trabajo tras de sí y precisiones en los 238 asientos más marginales, augura una victoria de los conservadores de 146 escaños y la pérdida de asientos ostentados de forma ininterrumpida desde la I Guerra Mundial.
Además, destacados ministros del actual Gobierno, hasta ocho, como el veterano titular de Justicia, Jack Straw, o la responsable de Interior, Jacquie Smith; se verían desalojados de Westminster por una tendencia que, según la encuesta, apunta a un giro en el panorama británico cuya revocación implicaría para los laboristas un período en la sombra similar al de los conservadores tras su salida del poder en 1997 a raíz del empuje del Nuevo Laborismo encarnado por Tony Blair.
Con todo, un estudio publicado por el diario Independent on Sunday recorta la distancia de 20 puntos que mayoritariamente venían ostentando los conservadores y deja una proyección de 39 por ciento para los de David Cameron, por el 27 por ciento que obtendría el Laborismo y el 21 por ciento al que se elevarían las posibilidades de los liberal demócratas, que esta misma semana celebraron también su cónclave anual.
Por todo, con el debate sobre su continuidad abierto y el carácter oficial adquirido ya por la campaña promovida para desalojarlo del número 10 de Downing Street, el mandatario escocés ha optado por la prudencia y, tras subrayar que no se va a “achicar” por la difícil situación a la que ha conducido al partido, apostó por el propósito de enmienda cuando resta poco más de año y medio para las generales.