Grandes sorpresas
La victoria del Partido Demócrata es de tal magnitud que el anciano presidente ha tenido que inclinar la cerviz y reconocer la derrota. Esta también ha sido una gran sorpresa. Ahora los demócratas tienen que reflexionar.
Comenzábamos la semana aun consternados por el accidente de Urda cuando sin tiempo para recuperarnos nos llegaban unas imágenes impactantes, en las que un jugador de fútbol, un deportista que apenas comenzaba las treintena, moría después de sufrir un encontronazo con un jugador del equipo contrario. Otra desgracia que rompía algo en el interior de millones de personas de todo el mundo. Un sorpresa inesperada y no deseada absolutamente por nadie.
Y sin solución de continuidad llegaba la comparecencia, en la comisión permanente del Congreso, del ministro de Transportes, para intentar explicar lo que había motivado el accidente ferroviario en la provincia de Toledo. El debate, la confrontación, los insultos y las peticiones de dimisión no supusieron ninguna sorpresa. La misma saltaba al finalizar la intervención de Óscar Puente. Pues cuando ya nadie lo esperaba, comunicaba oficialmente que dejaba de ser ministro y que no concurriría a las elecciones de próximo día 29. Eso sin que sorprendió a todos, a propios y extraños. El ya ex-ministro aseguraba que se lo comunicó a Pedro Sánchez pocos minutos antes, aunque eso resulte francamente difícil de creer. Pero hay que reconocer que asumió responsabilidades en primera persona y dejó en bastante mal lugar a los que a lo largo de los años no han hecho lo mismo. Y no vamos a recordar aquí la desvergüenza de Mazón, por citar solo alguna de las más recientes. Lo sorprendente es que quienes insistían tanto en que debía marcharse no lo vean así, incluso parecen enfadados porque se les ha roto el argumentario. Pues va a resultar cierto que algunos sí se marchan a casa después de lo ocurrido con los trenes de alta velocidad en España. Ojalá otros hicieran lo mismo. A lo mejor conseguían que los ciudadanos no mirasen a la clase política como se mira a un alien. Y cuando me refiero a la clase política no incluyo a los miles y miles de alcaldes y concejales, diputados provinciales o cargos similares, de tantos y tantos pueblos españoles, de toda condición e ideología, que trabajan muchas veces por nada a cambio, solo por mejorar las vidas de sus vecinos.
Y la tercera gran sorpresa nos la han dado los ciudadanos de los Estados Unidos, que después de dos años aguantando lo que no está en los escritos, le han dicho al inquilino del Despacho Oval que hasta aquí. Que Luis XIV ya no está, y que el absolutismo es cosa del pasado. Que ya basta de tonterías, de enriquecerse a costa de arruinar a la mayoría, de nombrar a incompetentes, cuyo único mérito es decirle a este nuevo rey sol que si a todo, incluso a lo que no tiene sentido alguno.
La victoria del Partido Demócrata es de tal magnitud que el anciano presidente ha tenido que inclinar la cerviz y reconocer la derrota. Esta también ha sido una gran sorpresa. Ahora los demócratas tienen que reflexionar sobre lo ocurrido. Si creen que el resultado se debe solo a sus méritos se equivocarán de pe a pa. Los americanos han votado contra Trump, castigando sus errores y excesos, y lo han hecho votando por el rival. Si quieren consolidar este resultado en las presidenciales de 2028 tienen que partir de esa base, porque hay estados donde lo ocurrido en miércoles no es seguro que se reproduzca dentro de dos años.
Y desde el lado republicano sería bueno que asumieran que su actual líder y el movimiento MAGA les puede llevar a la catástrofe más absoluta. Deben iniciar movimientos en búsqueda de líderes serios y sensatos, que reconduzcan la situación con los países que tradicionalmente han sido socios y amigos. Si continúan pensado que Rusia y Putin es un socio fiable y la OTAN un vasallo, lo pueden pagar muy caro.
PD: Ojalá estos resultados sirvan también para que Israel cambie de rumbo, deje a un lado a Netanyahu y camine hacia una paz estable en la región, respetando a los ciudadanos que allí moran y sobre todos los mínimos derechos humanos.